Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

lunes, 6 de mayo de 2013

DADÁ, TERELU, CAMINO SORIA Y EL HERMANO BASTARDO DEL REY

Un soneto me manda hacer Violante, bueno, no. Las culpas a Sue, esta humana, miembro de mi junta directiva, que se ha empeñado en resucitarme, básicamente porque yo jugué a resucitar durante apenas 24 horas, no vengo más nunca al AVE, nada como una sonrisa para poder soñar, para que este día vaya genial. Desde que me cargué a mi personaje, soy una versión desactualizada de mí misma. Quién es Larisa Otero. Pues un hombre, si eso lo sabemos todos. Ahora Dadá es un disfraz, aunque en realidad siempre lo ha sido. Pero, ¿qué tienen de malo los disfraces? Me obliga mi religión. Y si algo tienen las religiones de verdad es que perviven, aunque el devoto se olvide de ellas. Lo estúpido no es cagarse en dios: es pensar que a dios le ofende. Y mi dios favorito me consiente todas las treguas. Dice mi ego que a lo mejor es porque, oh, resulta, que su humana favorita soy yo.

Jamás había sonado el timbre y, al abrir la puerta, me había encontrado con una botella de vino Alma y un libro de Juan Manuel de Prada, ese hombre cabal y patriota con el que me casé. Aunque hermoso fue el símbolo, más hermoso fue (atención, alerta cursi) abrazar, segundos después, a la humana artífice del mismo. El Sábado, seis años y un día después de la muerte de Madeleine McCann, Carlota me organizó en su trinchera -esto es, en un estudio diminuto y lleno de gatos castrados de Albacete, nuestra ciudad- un evento tan emotivo que hasta le perdoné que para cenar preparase comida marroquí. Todos los hombres de bien sabemos que los moros son despojos de la sociedad y que, mientras permanezca uno solo de ellos en España, Occidente no avanzará libre de sífilis, terrorismo y dibujos animados.




Sue, Carlota y yo escenificamos el Sábado una velada que ya quisierais todos vosotros haber vivido en vuestras torpes existencias, pedazo de pobres pegados a un ordenador, mugrosos, poetas, andaluces. Nunca me he visto en la coyuntura de explicar por qué llevé pegado en la frente el nombre de El Cuco, aunque miraba a Sue y ella llevaba el de Rajoy, y miraba a Carlota y ella llevaba el de Rouco Varela. Nosotras tres habríamos durado diez minutos en la casa de 'Gran Hermano': si a Argi la expulsaron por hacer una coña sobre ETA, qué harían con nosotras, que hablamos de Bin Laden, Miguel Ángel Blanco y el inexistente hermano bastardo del Rey como si fuesen nuestros colegas. Y encima el chiste de Argi era muy malo. Pero, como ponía el otro día en el divertido Twitter, ya sabemos cómo son las víctimas del terrorismo: explotan por nada.



Quién me iba a decir, como dice la canción, que me echaría a la boca comida árabe, insisto, cuando yo soy un ministro cabal que sólo engulle yogures caducados y se ducha con agua fría, pero con agua ESPAÑOLA fría. Cuscús, vino blanco y, atención, HUMUS. Qué coño es el humus. Carlota asegura que es un plato a base de garbanzos. Claro que Carlota también asegura que seres como Miguel Ángel Silvestre 'El Duque' están buenos y que se le puede dirigir la palabra a un inmigrante sin riesgo de contraer sida, lo cual todos sabemos que es un disparate. HUMUS. Lo pondré en mi currículum. Hay una canción de Astrud que se llama 'Yo he comido caca'. Pues eso: yo he comido humus.

En cuanto a Sue, es una perra que se mantiene joven y estupenda pese a sus 54 años recién cumplidos, por lo cual la odio y deseo partirle las extremidades, las cuatro. Me parece fatal que haya mujeres sobreviviendo así al aire de Madrid. Porque no es un secreto que el aire de Madrid contiene Prozac, cáncer de sida, arco iris imaginarios y probablemente humus. Pero Sue lo esquiva y la muy borde no sólo está más preciosa que yo, a mis 22 años que tengo, sino que encima no se ha vuelto loca y conserva pensamientos sensatos. Debe de ser una fan de Apolo en la Tierra y se lo calla. Da igual, acabaré con ella gracias a mi cepa del virus del amor verdadero, que se manifiesta en forma de conejitos de Pascua que trotan felices al ocaso en Badajoz. Todos sabemos la magia que tiene el ocaso en Badajoz.


No me interesa tener amigos. Los amigos son cargas, seres de los que preocuparse y cuidar, cruces en el equipaje. Me interesa tener aliados. Y desde otoño de aquel 2011, preludio de todo, sé que tengo los mejores aliados del mundo. Aunque uno (una) de ellas mantenga vínculos con Al Qaeda en el Magreb, otro (otra) con un sucio separatista y otro (otro) ni siquiera se manifieste, porque no hace falta manifestarse ni tocarse para estar, y nosotros estamos, Nano, te echo de menos, intelectual. Tengo el mejor equipo del mundo y se me llena la boca al decir que soy una puta afortunada. Rabiad de envidia, seres virtuales con obesidad mórbida y bitácoras activas. Ahora, con vuestro permiso, me vuelvo a la vida verdadera y seguramente más aburrida. No me lo tengáis en cuenta, sé que me admiráis y me echáis de menos. Pero me mueven razones de fuerza mayor desde que he sido mamá.

 By Larisa.

6 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Pues, sí, capulla: te echamos de menos.

palabricas dijo...

Petarda asquerosa, no has dicho una verdad. Bueno, en realidad alguna si, como que eres una puta afortunada. Por el resto, el humus está buenísimo (no así Miguel Ángel Silvestre) y Sue es una tía genial que consigue una colaboración estelar de mi Dadaista desnaturalizada favorita.
Muaks

O SuSo dijo...

Ahora lo entiendo todo (o casi)

Vaya bocanada de hiperrealismo subrealista, es como una cena con absenta de entrante...

Larisa es toda una personaja, ja, ja.

Me ha costado un poquillo seguirlo.

Beijinhos

Sue dijo...

Señor de bigote, yo no le conozco a usted de nada y usted a mi tampoco. No tengo 54 años, sino 69, y sí, me conservo (en formol) estupendamente gracias al fragor de mis amantes.
Ah, y otra cosa! conteste a mis mensajes!

Hombre ya.


Mira, Silencio te ha calado. Aysss..

virgi dijo...

Calcadita, eh?
Bueno, es que ahora me quedo dudando...¿en el blog de quién estoy?...¡ay, estas neuronas!
Besos x 2

Anónimo dijo...

Como no dejen ustedes de faltar al respeto a mi familia y a las víctimas del terrorismo, no me quedará otro remedio que defecar en sus huertos acompañado de mi amigo Jaime Bores, que aprovecha para desmentir que se halle en la indigencia. Sus comentarios son carentes de valor y de enjundia, y necesito denunciar a alguien, porque ustedes tienen pinta de haber hablado alguna vez mal de mi esposo, lo cual no puedo permitirlo.

Un saludo.

Cayetana de Alba. Grande de España.