Sue, Carlota y yo escenificamos el Sábado una velada que ya quisierais todos vosotros haber vivido en vuestras torpes existencias, pedazo de pobres pegados a un ordenador, mugrosos, poetas, andaluces. Nunca me he visto en la coyuntura de explicar por qué llevé pegado en la frente el nombre de El Cuco, aunque miraba a Sue y ella llevaba el de Rajoy, y miraba a Carlota y ella llevaba el de Rouco Varela. Nosotras tres habríamos durado diez minutos en la casa de 'Gran Hermano': si a Argi la expulsaron por hacer una coña sobre ETA, qué harían con nosotras, que hablamos de Bin Laden, Miguel Ángel Blanco y el inexistente hermano bastardo del Rey como si fuesen nuestros colegas. Y encima el chiste de Argi era muy malo. Pero, como ponía el otro día en el divertido Twitter, ya sabemos cómo son las víctimas del terrorismo: explotan por nada.
En cuanto a Sue, es una perra que se mantiene joven y estupenda pese a sus 54 años recién cumplidos, por lo cual la odio y deseo partirle las extremidades, las cuatro. Me parece fatal que haya mujeres sobreviviendo así al aire de Madrid. Porque no es un secreto que el aire de Madrid contiene Prozac, cáncer de sida, arco iris imaginarios y probablemente humus. Pero Sue lo esquiva y la muy borde no sólo está más preciosa que yo, a mis 22 años que tengo, sino que encima no se ha vuelto loca y conserva pensamientos sensatos. Debe de ser una fan de Apolo en la Tierra y se lo calla. Da igual, acabaré con ella gracias a mi cepa del virus del amor verdadero, que se manifiesta en forma de conejitos de Pascua que trotan felices al ocaso en Badajoz. Todos sabemos la magia que tiene el ocaso en Badajoz.
No me interesa tener amigos. Los amigos son cargas, seres de los que preocuparse y cuidar, cruces en el equipaje. Me interesa tener aliados. Y desde otoño de aquel 2011, preludio de todo, sé que tengo los mejores aliados del mundo. Aunque uno (una) de ellas mantenga vínculos con Al Qaeda en el Magreb, otro (otra) con un sucio separatista y otro (otro) ni siquiera se manifieste, porque no hace falta manifestarse ni tocarse para estar, y nosotros estamos, Nano, te echo de menos, intelectual. Tengo el mejor equipo del mundo y se me llena la boca al decir que soy una puta afortunada. Rabiad de envidia, seres virtuales con obesidad mórbida y bitácoras activas. Ahora, con vuestro permiso, me vuelvo a la vida verdadera y seguramente más aburrida. No me lo tengáis en cuenta, sé que me admiráis y me echáis de menos. Pero me mueven razones de fuerza mayor desde que he sido mamá.
By Larisa.







6 comentarios:
Pues, sí, capulla: te echamos de menos.
Petarda asquerosa, no has dicho una verdad. Bueno, en realidad alguna si, como que eres una puta afortunada. Por el resto, el humus está buenísimo (no así Miguel Ángel Silvestre) y Sue es una tía genial que consigue una colaboración estelar de mi Dadaista desnaturalizada favorita.
Muaks
Ahora lo entiendo todo (o casi)
Vaya bocanada de hiperrealismo subrealista, es como una cena con absenta de entrante...
Larisa es toda una personaja, ja, ja.
Me ha costado un poquillo seguirlo.
Beijinhos
Señor de bigote, yo no le conozco a usted de nada y usted a mi tampoco. No tengo 54 años, sino 69, y sí, me conservo (en formol) estupendamente gracias al fragor de mis amantes.
Ah, y otra cosa! conteste a mis mensajes!
Hombre ya.
Mira, Silencio te ha calado. Aysss..
Calcadita, eh?
Bueno, es que ahora me quedo dudando...¿en el blog de quién estoy?...¡ay, estas neuronas!
Besos x 2
Como no dejen ustedes de faltar al respeto a mi familia y a las víctimas del terrorismo, no me quedará otro remedio que defecar en sus huertos acompañado de mi amigo Jaime Bores, que aprovecha para desmentir que se halle en la indigencia. Sus comentarios son carentes de valor y de enjundia, y necesito denunciar a alguien, porque ustedes tienen pinta de haber hablado alguna vez mal de mi esposo, lo cual no puedo permitirlo.
Un saludo.
Cayetana de Alba. Grande de España.
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