Leitmotiv
Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.
Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.
Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.
-C. Lispector, La hora de la Estrella-
miércoles, 1 de mayo de 2013
MI SEGUNDA PRIMERA VEZ, subtítulo, EL PROSTITUTO
Foto de
Todos recordáis mi primera vez… ¿a que sí? Sé que fue un poco violento contarlo aquí, pero tenía
que hacerlo porque fue tan maravilloso… no va a ser todo cadalso, cadalso,
cadalso. Sin embargo, incluso lo maravilloso –con toda su fuerza- deja de ser
con el paso del tiempo y Cronos, el que todo lo puede, hizo que esta primera
vez se difuminara en mi mente hasta convertirse en un vago recuerdo. El día a
día tiene sus atractivos, no digo yo que no, pero no hay nada como la primera
vez y esa sensación de descubrimiento que se instala en nuestros poros hasta
bien entrada la noche. Cuando te quedas dormida aún tienes ese pajarillo
sobrevolando tus sienes y tu pubis. Cierto es que nos queda el café con los
amigos, pero, no nos engañemos, no es lo mismo.
-Pero qué estas diciendo
¿y tu segunda primera vez? ¿es que no lo vas a contar?
-¿Pero tú qué haces aquí?
No te dije que bajaras a la manifestación.
-Sí, me lo dijiste, pero
no me apetece. Si quieres ve tú, ya ves de lo que va a servir si no van los 6 millones de parados, por no hablar de los trabajadores que pasan de todo, hasta que les toque, claro, pero seguro que ni aún así irán, además, yo tengo
autonomía propia, soy yo la que debería ordenarte a ti. El clon eres tú.
-Ya estamos…
-Venga, ya que estamos, cuenta
lo de tu nuevo profe, seguro que tus seguidores están deseando leerlo (jiji)
-¿Eso es una ironía?
-Nooo, es que es muy
curioso, tanto que no parece real.
-La verdad es que sí,
tiene el punto del realismo-mágico de la literatura hispanoamericana de los 50
¿verdad?
-Tampoco hay que pasarse,
pero… venga, escribe mientras preparo café.
-¿Y la manifestación?
-Bah, mandamos al segundo
clon, total, nunca protesta.
-Vale.
Mi segunda primera vez,
subtítulo: El prostituto.
En la Facultad llamábamos
así a los que sustituían al profesor titular, fuera hombre o mujer, siempre
eran “prostitutos”, supongo que elegimos ese sobrenombre porque no nos gustaba
que nos cambiaran el profe a ciertas alturas del curso. A la mayoría le daba
por modificar todo el programa y, o bien nos imponían su tesis doctoral como
lección (muy listos ellos), o bien nos obligaban a estudiar sus propios libros
o los de sus amigos (más listos todavía). Los prostitutos, eran, en definitiva,
bastante incómodos de ver. Es por ello que ayer en clase de fitnes al ver al
nuevo profesor, al prostituto de C, se me cayó el alma a los pies y me salió
aquello de “esta ya me queda para septiembre”. Sin embargo, no contaba con la
posibilidad de que este prostituto fuera diferente, divertido, y al poco de
empezar la clase intenté cambiar mi esquema mental para aceptar la nueva situación
con una sonrisa. Bueno, en el fondo pensé también “venga, Sue, que solo son
dos meses y C no es tan maravilloso”.
Aunque mi clon
nunca lo reconocerá, porque es cabezota y orgulloso, creedme si os digo que R,
el prostituto, es como un personaje de una novela de García Marquéz, tocado con
ese áurea surrealista bastante inusual en las personas de a pie. Por lo pronto
no tiene la pinta de un técnico deportivo, da igual por donde le mires, no es
atlético, ni jóven, ni fuerte… tan poca pinta tiene que al verle llegar todos
pensamos que era un señor que había confundido el centro deportivo con un
centro de mayores, por eso de que llevaba chándal. Pero no, era el nuevo “licenciado”,
un “licenciado itinerante” que nos daría clase hasta la vuelta del “licenciado
titular”. Era gracioso escucharle contar cómo había llegado a ser “itinerante” evitando
pronunciar la palabra “privatización”, pero más gracioso fue cuando empezamos
con el “interval training” y nos animaba con palmas, cánticos de su cosecha y a
grito de “¡venga, vamos, y no olvidéis sonreír!” como si fuéramos bailarines de
un musical. Antes de cada serie de ejercicios nos explicaba con pelos y señales
qué músculos íbamos a trabajar, para qué servía ese trabajo, cómo debíamos
colocar el diafragma para la respiración, quién era su tía la del pueblo y cómo
le gustaba el café, por si algún día queríamos sobornarle. Mientras
realizábamos el ejercicio daba palmas, nos recordaba lo de la sonrisa y
hablaba de sí mismo en tercera persona, como si él en realidad no estuviera
allí y fuera el fantasma de su abuelo quien nos daba clase. Era para mearse.
Al final, todos
coincidimos en que el mundo del espectáculo se estaba perdiendo un showman de
cuidado y nos marchamos a casa con la sensación de haber tenido un sueño
colectivo. En el mio, un honorable viejito con barba a lo Unamuno me decía: “muy
bien, señorita de azul, ese ritmo que le ha imprimido al ejercicio antes de que yo lo
indicara, pero aún no hemos llegado a esa parte, ¿me ha leído usted la mente? podría
ser con esos ojos. ¡Y recuerde! si mañana tiene agujetas, no será por lo que
hemos hecho hoy aquí, sino porque su amante, marido, novio, o amigo con derecho
a roce es muy efusivo. Y eso es bonito”.
Adorable. ¿No os parece?
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16 comentarios:
Me engatusaste la primera vez (fui a comprobarlo) y ya con la segunda vengo de vuelta.
La adorables eres tú y ellos creo que lo saben.
Besitos, tesoro.
Y me lo volvé a creer.
...y si que es bonito.
Cada día hay más itinerantes en todo, y creo que podría ser el principio de un gran cambio. Aceptar y mover, aceptar y cambiar.
Por lo que cuentas este prostituto es de lo más genial, te saca músculo a la vez que una sonrisa, y claro, tantos años de vida algo habrán dejado.
Me alegra ver que no todo es cadalso, cadalso, y protesta y tal...ya sabes, lo importante, el diafragma y respirar.
Beijos
realmente me gusta tu estilo
Esta vez no piqué... :)
Besos y salud
Virgi, y tú más
:)
Un beso.
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Paradela, yo casi me lo creo también.
Un beso.
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Suso, cuando la protesta es por causa justa y construye es necesaria, en el bar prefiero hablar de cine :)
El prostituto es genial, sin duda, te encantaría.
Abraços.
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Gracias Recomenzar.
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Genín, pero qué listo eres!
Un beso.
Uy pues yo sí!!
Un besito Sue. He pasado por el registro a cambiar mi identidad. Aquella mujer murió pero la nueva va a seguir por aquí.
Mua!!
Genial Miss Lund, aunque echaré de menos a Norma (Desmond).
Un beso.
interesante personaje, un contagiador de sonrisas siempre merece todos los respetos. no había leído tu primera vez, aunque ya iba medio prevenido después de leer la segunda, me encantó ese "final sorpresa" :)
Raúl, así es sin duda. Un personaje fascinante (esperemos que siga así).
Un abrazo.
Pido disculpas.Yo es que pensé que eras de las que pisaba más la cafetería que la clase. Pero claro teniendo un clon una puede multiplicarse, faltar a clase y asistir al mismo tiempo.
Que bien escribes y que bien lo cuentas, que lo sepas. Un abrazo
Da gusto encontrar personajes como el que describes.
En pleno franquismo el gobernador visitó un pueblo recóndito de la Axarquía. La maestra se dirigió al preboste y le pidió una prostituta para que la sustituyera un mes. Cuando el ilustre visitante se marchó, el alcalde le echó la bronca a la profesora. ¿Cómo se le ocurrió cometer tal error? Aquella le respondió que llevaba años pidiendo una sustituta y ni puñetero caso. Al decir prostituta seguro que el alto representante del régimen no se olvidaría del incidente.
Besos en forma.
Claro V, ese es el secreto.
Gracias, un abrazo.
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Nómada, a ver si va a venir de ahí la acepción...
Besos.
No sé cómo será de animado el profe titular pero el sustituto tiene mucho mérito y provecho: sabe como levantar tu ego.
un abrazo :)
Hola preciosa, no me llamaste, qué pasó? ...
r.
Esilleviana, el ego no, la sonrisa que es mucho mejor :)
Un beso.
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