Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

jueves, 11 de noviembre de 2010

PURO RUIDO


Con el tiempo los dolores fueron remitiendo. Aquella pasión ciega se tornó indiferencia, aunque hubo de pasar por muchos estados. Dolor, euforia, dolor, ardor, dolor, vacío, dolor, confusión, dolor, plenitud, dolor y más dolor. Al final solo quedó dolor, pero al principio buscó el ruido. Un ruido maravilloso, armónico, espléndido. Un ruido hecho árboles y mariposas. Frutas y castillos rojos. Lo buscaba como quien busca agua en un sueño, dentro de un desierto. Con la certeza de que si no la encuentra no habrá muerte, solo sueño. Miraba a través de las gafas de la ilusión y el ímpetu. Caminar por la calle era volar y sonreír se había convertido en una rutina con tintes mágicos. No temía a la desnuda incertidumbre, NUNCA, pues se dejó arropar por la esperanza y la atención.

Sin embargo, un día descubrió algo y comenzó a correr. Llorona. Corrió y corrió con todas las fuerzas que le permitían sus piernas y su corazón. Dejó de sonreír y de volar. Llorona. Sus zapatos se rompieron, pero siguió corriendo descalza. Pisando el dolor en forma de piedras, cristales y mugre. No entendía porqué no podía alcanzarle. Dudaba si quería alcanzarle. Como en una canción de Lila Downs, sentía que se ahogaba entre babas y alcohol (“no más por quererte dejé yo mi casa, no más por tu culpa me hundí en la desgracia y ni el cielo ni nadie se apiada de mi”). Llorona.

Cuando llegó al abismo y se asomó, recordó su vértigo, aquél que descubrió en el cielo de la Sagrada Familia. Fue entonces cuando se rompió y quiso volver sobre sus pasos. Rota. Entonces comenzó el sufrimiento sin tregua. Preguntas sin respuestas. Turbación. Mondas de rata. Y aunque cambió el deseo por unos zapatos nuevos, las heridas seguían supurando. Luego llegaron los agravios, que son la sal. Luego el picor. Más tarde, mucho más tarde, una tarde, tras ponerse el sol, en ese ocaso bendito que todo lo cura o lo mata, llegó, por fin, el bálsamo. Y al final ... al final de todo, al final de todos los todos, no hubo nada. Como al principio.

“La vida es un puro ruido entre dos insondables silencios”, escribió Clarice.
La pasión también.

20 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Las gafas de la ilusión y el ímpetu suelen estar mal graduadas y tarde o temprano la hostia está asegurada.
Suerte que al final la muerte lo arregla todo y pone el marcador a cero.

Tengo un poemilla por publicar parecido a ese de Clarice.

Besos.

LA ZARZAMORA dijo...

El vacío está lleno de ruídos a cual de todos más estridente. Y luego la nada.

Bizzz, Sue.

Tempus fugit dijo...

Duro recorrido en tres etapas.


besos

Sue dijo...

Cierto Toro, aleluia. Espero tu poema.

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Zarzamora, ¿la nada es mejor que nada? ...
Bizzz.

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Cenizas, sí.

Anónimo dijo...

Por qué ese impulso de correr que todos tenemos. Uno se agota y no llega a ninguna parte...
Saludos

S. Cid dijo...

Y en el silencio se encuentra la tranquilidad. Demasiada estridencia por todas partes, incluso para la pasión y el dolor.

Miguel Baquero dijo...

Un texto escrito con tremenda pasión. Salir corriendo de la nada, vagar por la nada, volver a la nada... a veces todo parece eso

Saioa dijo...

Qué bonito.......y me siento tan identificada con lo que escribes.....

Yo siento que a veces sigo corriendo y corriendo y corriendo.

kiss

Sue dijo...

viking, no sé, supongo que habria que buscar la explicación en nuestros ancestros, en nuestra condición de nómadas cazadores de mamut. Aunque si los cazadores eran ellos ¿por qué corremos nosotras? Hay una laguna ahí...

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Cid, en efecto y la tranquilidad no tiene precio.

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Baquero, es que correr para volver a encontrarse con el bicho tampoco mola nada. Lo mejor es regresar al orígen. Luego todo vuelve a empezar, eso sí.

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Saioa, correr no es nada malo. A veces es la única forma de salvaguardarse. Mira Forrest Gump.

Susi DelaTorre dijo...

Entre dos silencios, todo revuelto!!


Tanto desgaste, para alcanzar algo y... al fin, corazón agotado!

Saludiños!

Susi DelaTorre dijo...

Entre dos silencios, todo revuelto!!


Tanto desgaste, para alcanzar algo y... al fin, corazón agotado!

Saludiños!

virgi dijo...

¿También vale "Navegamos en un mar de incertidumbre, entre islas de certezas", según E. Morin?
Pero las certezas son tan pocas...
Un abrazo, Sue

Anónimo dijo...

Para no ser cazadas? jaja!
Saludos

Dol dijo...

Nunca se me había ocurrido.
Lo mío es un pasmo perpetuo.
Vamos, que no encuentro principios ni finales, que siempre es lo mismo, hija.
Pero me gusta lo que escribes.
Besos.

NáN dijo...

Pues ya que mencionaste a M. Hernández:

Tanto penar, para morise uno

Creo que debemos montárnoslo de otra manera. No sé cómo, claro. Pero los silencios los he instituido como defensa penúltima en la etapa asocial que estoy viviendo. (autismo aspergeriano, lo llama Mia Lola).

Nómada planetario dijo...

No hay pasión que sea eterna salvo la que relatan las leyendas. La clave reside en abrir archivo nuevo a tiempo.
Besos desde el calor de la estufita. Que esta noche se nota la rasca.

carmen dijo...

La vida , me parece, es mucho más que ruido. la vida está llena de silencios también , de preguntas sin respuesta, de dolores en los que no hay ruido que los acalle...

La vida siempre es más por descubrir, por gozar y por doler.
Y en lavida hay muchps ruidos, cierto, que necesitan unas buenas ventanas que los aminore...

Un beso SUE!

Sue dijo...

Cierto, Susi, por eso hay que tener uno de repuesto.

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Saludos Hiperión, pasé un buen fin de semana, sin duda.

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Virgi, sí, pero con un par de ellas vale ¿no?
Bueno, tres.
Un beijo.
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Reyes, te digo un secreto: los finales no existen. Son una ilusión.
Un beso.
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Nómada, afortunadamente es efímera, como la burbuja de la cocacola. Sino, ¡menudos gases!
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Gracias por tu reflexión Carmen, siempre es una enseñanza leerte.
Un beso.

Sue dijo...

NáN, ¿autismo aspergeriano?
Ay madre!

Sue dijo...

Sí Viking, podría tener su razón de ser, no te creas. Jajaja!