Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

miércoles, 3 de diciembre de 2008

CUÁNTO MÁS PELIGRO TIENE UN IMBÉCIL, QUE UN MALVADO


Hoy estoy un poco perra y no tengo ganas de escribir (motivos y temas muchos), así que os dejo un artículo de Reverte que me gusta especialmente. Piensa lo mismo que yo pero escribe trillones de veces mejor, por lo que sucumbo ante el copypage y ante su lengua brillante.

Cómo me pone este hombre ¿a vosotr@s no?...

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía.

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De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.

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Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Núremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña.

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Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.

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Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos» . Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p'alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.

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Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil, que un malvado.


Artículo de Arturo Pérez-Reverte publicado en XL-Semanal.

5 comentarios:

A corderetas con mi alma: "Corde" dijo...

Ante todo...plas, plas, plas. No puedo más que aplaudir el artículo, que por otro lado ya había leído.
Mi relación con Pérez Reverte es de amor-odio. Su literatura y su magnificiencia no me gustan. Pero escribe artículos para quiterse el sombreo. Hay muchos muy buenos. Uno sobre Malabo, sobre la situación de la antigua colonia, sobre el Reino de Aragón (que no de Cataluña)... Muchos. Y en éste tiene más razón que un santo. Pero hay otros con lo que no empatizo por más que lo intente.
Por cierto, que el jueves me comí una bronca de una madre por descubrir que su hijo tiene problemas con el lenguaje. No discrimina algunos fonemas a causa de una hipoacusia... Y sí, casi me insulta y todo. Cuanto más me dedico al noble arte de enseñar, más desilusionada trabajo....

Anónimo dijo...

Hombre pues tanto como ponerme, no. Me ponen más otros :) Pero entiendo lo que quieres decir, Sue. Yo aquí me quedo entre medias de ti y de A corde... Tiene buenísimos artículos, entre ellos el que has colgado, pero lo que he leído de su literatura no me acaba de… no sé si decir “gustar”, más bien “enganchar”.

Por cierto, A corde…, qué pena que tenga usted que lidiar con padres así. La entiendo y le mando paciencia porque lo de dedicarse a la enseñanza no es moco de pavo. No se desanime que siempre habrá gente que reconozca su gran labor.

Pandereta

Sue dijo...

Me quito la corona ante estas dos maestras de la paciencia y la sabiduría. En serio, chicas, sois mis heroinas. Creo que yo jamás podría enseñar y menos aún a estas nuevas generaciones que lo quieren todo fácil y rápido.

Entiendo y comparto su relación con Perez Reverte. Yo solo he leído un libro suyo (A la sombra del águila, recomendadísimo por lo divertido y cortito )y porque me lo regalaron. Este finde me han regalado El club Dumas y también me lo leeré, pero siempre me han tirado más sus artículos.
En general suelo estar de acuerdo en lo que dice/escribe, y en su manera de expresarlo. Lo que siento terriblemente es que no sirva para mucho, aunque quizás si sirva. Es bueno que las nuevas generaciones lleguen a leerle y consigan ser críticos con la sociedad en la que viven.

Sé que me entiende Pandereta (y no sé por qué la hablo de usted :) y yo también la entiendo. La literatura de Reverte no es tan fluída como sus artículos, ni tan vehemente... no sé, quizás se hace pesada (A la sombra del águila, no, reitero, se lee del tirón). En cualquier caso, su forma de jugar con el lenguaje es formidable.

Ani dijo...

De las obras de Reverte me gustó "La tabla de Flandes", pero no puedo con él, me resulta muy pedante, aunque creo que es inteligente y quizás por eso, porque él sabe que lo es, es por lo que habla con cierta prepotencia (y eso, como que no me va, Sr. Reverte)
Con este artículo estoy absolutamente de acuerdo. No damos a la cultura y a la educación de los colegios la importancia que se merece, ni tampoco a los educadores.
Es curioso pero yo siempre he dicho que prefiero un malo a un tonto, y aunque esto es muy tremendo, creo que se ajusta perfectamente a lo que estamos hablando.
Un montón de besos

Sue dijo...

Ani, ahora veo tu coment y tienes mucha razón, quizás Reverte sea un poco petulante, pero habla tan bien...
Besicos a ti!