
Cierto, Facebook es un lugar con infinitas posibilidades: puedes poner fotos, videos, anunciarte para buscar pareja o trabajo, jugar en red, chatear, ver las fotos de tus amigos y de tus “amigos”, comentarlas, invitar a gente que no conoces a que te vea en pelota picada... en fin, todo lo que cada uno estime oportuno. Eso si: sin mover el culo de la silla.
Sin embargo a mi, que no soy profeta en otra tierra ni tengo 570 amigos, el Facebook solo me ha servido para dos cosas: enterarme de que cierto tipo que conocí es un capullo con ventanas a la calle y que desconocidos vean fotos mías en pijama. No es mucho si tenemos en cuenta las posibilidades del bicho, digo del sitio, pero bueno, supongo que cuando quiero puedo ser muy mordaz y simple. A la par que antigua.
Vale, lo sé y lo acepto, para algunas cosas sigo prefiriendo los remedios de toda la vida, a lo Txumari Alfaro, y esto del Facebook se le queda grande a una chica de barrio. Pero claro, teniendo en cuenta que el móvil lo odio y el Messenger a duras penas sé cómo usarlo, es bastante normal que el Facebook me parezca, como mínimo, la precuela de Matrix (historia que jamás entendí).
A veces me pregunto qué pinto yo en este mundo tan tecnológico, sino debí haber nacido hace un par de siglos, cuando lo más moderno era pisar uvas. Y que conste que Internet da mucho gusto cuando tienes familia fuera y sirve para multitud de cosas estimulantes como conocer personas interesantes, otras culturas, abrirse al mund... pero reconocerme que a veces también sirve para sacarnos de quicio y descolocar todo. Sí ya de por sí no está suficientemente descolocado.
Yo creo que yes, así que de momento voy a ir pensando en descolgar mi perfil de Facebook, porque, por mi parte, ha cumplido la misión que le fue encomendada y le estoy tan agradecida que jamás lo olvidaré.
Durante mucho tiempo creí que aquella sonora carcajada era lo mejor que podía pasarme, mucho mejor que la ignorancia o la ausencia, pero ahora ya sé que un corazón noble no debe martirizarse por la ausencia de uno innoble, sino alegrarse por ello y estallar de felicidad. Estallar en colores por fin.
Bueno, quizás no tanto pero estoy trabajando en ello, aprendiendo a cuidar a quien me cuida y saber a quien le debo entregar mi perfil, mis fotos, mi vida, pero la de verdad, no esa que se disfraza y se ríe sobre el corazón ajeno.
Au revoir!

3 comentarios:
¿Descolgar tu perfil de Facebook?
No lo descuelgues todavía,
no lo descuelgues por favor,
no lo descuelgues todavííía…
que hasta la guitarra mía llora cuando dices adiós.
Son las 3am y estoy agotada. Si te esperas hasta el sábado (porque el viernes será otro día laaaaaargo)... te dejo un comentario más lúcido. Ahora no sé ni cómo le atino a las teclas. Entiendo perfectamente tu postura hacia facebook… pero este tema es uno de esos que lleva mussha cola pegá detrás, para bien y para mal.
Pandereta
Tiene razón Pandereta, tiene razón usted... Pero en estos días que estoy malita, Facebook ha sido uno de mis mejores amigos. Es el colmo de la deshumanización, lo sé, pero ahora mismo no hay tu tía.
Facebook es lo útlimo para tenernos fichados, en el sentido literal de la palabra y aunque cada día me hago la misma pregunta que usted, de momento no me he borrado. Tiempo al tiempo, supongo, que de todo nos aburrimos.
Por cierto, yo no agrego a gente que me puede hacer daño, eso lo tengo claro.
Un besico.
No sé si me convencéis eh....
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