
Y hablando de Sófocles, no sé si sabéis que ganó en 21 ocasiones el concurso dramático que se celebraba cada año en Atenas, derrotando a Esquilo y a otros grandes dramaturgos. Los grandes expertos en dramaturgia griega le consideran un genio, aunque según fuentes le perdían los efebos (uy, si se encuentra con mis mormones). Mientras en su teatro dejaba claro su idealismo, en su vida era tremendamente materialista, visceral. Era meticuloso en su trabajo y un gran crítico del poder establecido, pero allí donde había un joven de quien gozar, terminaban sus disputas con el mundo.
Personalmente siempre me fascinó su forma de mirar el alma humana y esa escisión de la suya propia que le llevaba a desafiar las leyes del hombre en cada uno de sus dramas.
Seguramente si viviera en la actualidad no le haría falta inventar nada, porque andamos sobrados de dramas, y si viviera en Italia, es posible que hasta le censuraran. No es que su obra sea pornográfica pero ya sabemos que la ignorancia es insolente y la hipocresía lo que mueve el mundo.
Y si es triste la última de Berlusconi (aunque a nadie le extraña viniendo de quien viene) ¿qué os parece la última del Consejero de Educación de la Comunidad Valenciana? Parece que le preocupa que los alumnos aprendan el idioma que les abrirá las puertas del mundo, el inglés, y que por eso va a obligar a que la asignatura Educación para la Ciudadanía se de en este idioma. Y digo yo ¿primero no deberían enseñar inglés como segundo idioma? Pero enseñarlo de verdad, para conseguir un bilingüismo real y no la pantomima que se ha hecho siempre.
Parece que la Consejería de Educación de Valencia, también el Ministerio de Educación de Madrid, han tenido que tragar con una asignatura que no les cae simpática y una forma de cargársela es impartirla en inglés. Al menos esa es la sensación que me da. Sino ¿por qué razón no se dan otras asignaturas en inglés?... un, dos, tres, responda otra vez.
De buenas a primeras a una se le queda cara de lela escuchando ciertas noticias, menos mal que siempre hay un trocito de conciencia que nos salva de volvernos locos. Incluso si nos quema, como bien cuenta Eudald Carbonell en su último tratado antropológico (La conciencia que quema) que ya recomiendo sin haber leído. Craso error, lo sé, pero qué queréis si la antropología me pierde como a Sófocles los efebos.

4 comentarios:
La verdad, soy una inculta en el tema de Sófocles... Pero sí sabía de su debilidad por los efebos que usted dice.
¿Lo de educación para la ciudadanía? Es que si empiezo no paro. Aún no cobro trienios y ya estoy quemada con el tipo de educación que impartimos en España. Seremos más incultos que ningún otro país y tendremos lo que nos merecemos.
Ay los mormones. Son un coñazo, si me permite decirlo. Y si no, ya está dicho.
Le permito, le permito y lo suscribo: unos verdaderos pelmazos con ventanas a la calle.
En cuanto a la incultura... creo que las estadísticas hablan por si mismas y ya casi vamos por detrás de los italianos... no hace falta decir más.
Y luego quieren que tengamos hijos!
Señor!
Pues por alguna razón a mí me mediofascinan esas personas que tanta fe tienen (o muestran) en su dios y tanto tiempo y energía le dedican. Ojo, únicamente aquellas que lo hacen de forma pacífica (categoría no apta para fundamentalistas). Los mormones me parecen igual de “pesaos” pero me sugieren una cierta ternura. ¿Qué le voy a hacer? Eso de dejar su casa durante dos años para dedicarse de pleno a promocionar a su dios es un compromiso más honorable que el des-compromiso de llamarse católico, judío o musulmán sin ni saber lo que significa ni practicarlo con la excusa de ser incompatibles con la rutina moderna (ir a misa, usar diferente vajilla para la carne, rezar 5 veces al día…).
Pues eso, que me fascina esa fe de algunos seguramente por lo poco pragmática y, a menudo perjudicial, para la salud física y mental. Esa fe tan por encima de la comodidad moderna. Ojo, digo que me fascina no que desee cambiarla por la maravillosa posibilidad de seguir tomando mis propias decisiones sin el consentimiento de una secta o grupo religioso. Y mire usted por donde… yo también prefiero a Sófocles. Las tragedias mejor en el teatro.
Por cierto, hace unos meses me volví a leer Antígona en versión inglesa (porque no pude encontrarla por aquí en español) y acto seguido varias versiones modernas iberoamericanas. Si no la has leído ya, te recomiendo la del dramaturgo puertorriqueño Luís Rafael Sánchez porque es una tragedia ficticia, pero muy verosímil, muy buena que analiza la historia de las dictaduras latinoamericanas.
Besitos,
Pandereta
Uy, y si llegas a ver a mis mormones, pandereta, te hubieran fascinado todavía más. Más moooonos!
En fin, como la conozco sé a qué se refiere con esa fascinación y creo que yo tb la heredé, porque siempre me han llamado la atención aquellas personas que, por encima y apesar de todo, tienen una fe férrea y una convicciones fuertes.
La mayoría de estas personas no van por ahí con un cartelito ni poniendo verde a quienes no son como ellos, sino que viven su credo (su cosa) con un profundo respeto por sí mismos y por los demás.
En el caso de los mormones y otras sectas (vocablo que no utilizo de forma despectiva ni mucho menos) son un poquito "coñazo", como bien ha dicho Acorde y yo suscribí, no siempre y no todos, pero a veces se podían ir a hacer gárgaras con sus sermones.Con todo el respeto. Más que nada porque yo no le digo a nadie en qué tiene que creer.
A ver si encuentro esa versión de Antígona y le echo un ojo, o mejor los dos, y ya le cuento.
Un gusto verla por acá, Pandereta.
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