
Nunca antes pensé que fuera a escribir sobre fútbol, pero casi se me van solos los dedos y la cabeza recordando el partido del domingo. Permitidme que aunque no entienda de fútbol me ilusione con esta victoria y le de mi enhorabuena al agüelito Luis y a sus chicos, porque han sabido cerrarle la boca a muchos de la mejor forma que puede hacerse: deportivamente.
Tengo entendido que ahora Güiza tendrá que casarse con la Bermúdez, pues dicen que se lo prometió si ganaban, pero qué carajo, la ocasión lo merece (o no) y parece que la chica se ha redimido de su turbulento pasado. Y yo, que no le pongo peros al amor, no voy a meterme donde no me llaman. A lo que sí le pongo peros (y muchos) es al mal gesto del rey, que no quiso abrazar ni besar a su mujer cuando ésta le buscaba emocionada una vez estalló el final del partido. Qué poco respeto ¿no? Si todos ya sabemos que ese es un amor de mentira, pero qué hay de malo en que ella quisiera olvidarlo por unos segundos.
Amarguras a parte, estoy contenta de que los que querían que ganara Rusia o Alemania (como por ejemplo el presidente de la Generalitat y otros tantos del Parlamento Vasco) se hayan ido calentitos a casa y sin el triunfo querido. No en vano fui de las que gritó “que se jodan los nacionalistas” en el partido de semifinales... no sé por qué lo hice, a veces es que me da por ahí. Será que no me gusta que se mezcle el deporte con los politiqueos y las tonterías. Será que no me gustan los nacionalismos. Qué será, será...
Pues al que no le guste que no mire, como diría la Esteban, de la que tampoco pensé que escribiría nunca, pero ya veis, no se puede escupir para arriba porque todo lo que sube baja.
Y es que el viernes, derrumbada en el sofá tras un día de duro trabajo (aunque me temo que vienen peores) le di al mando y me encontré con la cara hedionda de un ex en el plató de Cantizano. De un ex de la Esteban, se entiende, y allí me quedé. Y no solo por Cantizano, que también, sino porque me sorprendió ver que su marido era un chico completamente normal, sin cara de loco ni disfraz de marine. Al menos no tiene pinta de que vaya a aparecer en los programas cobrando por hablar de su mujer y jurando No a las drogas después de haberse puesto hasta las tetas. Que sí, que sí, que yo te vi, aunque ya imagino que tú no veías ni el suelo que pisabas... ay, qué poco tesoro es esta juventud.
De momento yo me quedo soñando un poquito más con los chicos de la Eurocopa, que se lo merecen.
¡Ese Iker!
DEDICATORIA: Bueno, a mi misma que por fin tengo Internet. IUHUUUU!

3 comentarios:
Cuánta razón tienes Sue!
Yo, normalmente, aprovecho cuando hay futbol para hacer otras cosas, pero he de decir que he disfrutado como una enana, contagiada por el entusiasmo de mi hijo, que no dejaba de gritar y he de reconocer que me he emocionado.
Ví la llegada a Madrid de "nuestros chicos" y flipé con todos, pero sobre todo con Reina, ¡vaya crack!
Sea como sea, hemos ganado la Eurocopa, que hacía un montón de años que no ganábamos.
Un besito fuerte
Me perdí la llegada (andandaría yo), pero no el partido y, como bin dices,me contagié de la emoción reinante.
He escuchado por ahí que los "grandes" de Europa (Francia, Holanda, Alemania) no eran tan grandes, que estaban en baja forma y por eso España ganó... pero he hecho un pequeño estudio sociológico y ¿sabes quiénes dicen eso?... los que aún no le perdonan a Luis que no llevara a ese jugador del Real Madrid que va de "quita, que yo soy el 7".
Qué penita, no?
España ha ganado con todas los honores y a quien no le guste... pues que se joda.
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