Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

miércoles, 25 de junio de 2008

GUACAMOLE


Este sería un post muy negativo si me atreviera a escribirlo y lo haría si no pensara, en el fondo, que no tengo derecho a vulnerar la sensibilidad de nadie, ni a arañar siquiera la esperanza y vitalidad ajenas con mi ironía y mal rollo.

Quizás sea cosa del azar, por eso de que yo no creo en el destino, o quizás Millás tiene razón. Y si no tiene razón tiene buenas razones y todas las del mundo para ser quien es y no saber lo que sabe. Aunque a mi me parece que sabe mucho, o quizás solo se expresa bien…no sé.

Yo solo sé que no sé nada y además últimamente tengo la sensación de que no he aprendido mucho y en lugar de caminar hacia delante camino hacia atrás, o en círculos, olvidando las estrategias vitales que me guiaron hacia los buenos momentos. Pero ¿y si los buenos momentos son patrimonio del destino y no del esfuerzo o el azar? En ese caso mi sensación tendría mucho más sentido del que yo creo, pues para qué molestarse en aprender o vivir si el destino está escrito y además se cumple.

Quizás ya es hora de minar los cimientos, salir en busca de otros que no se tambaleen y dejarse mecer por la brisa del aciago demiurgo.

Si supiera cómo hacerlo…

Es muy posible que nunca antes me haya sentido tan desilusionada e incapaz de simular una sonrisa ante actitudes que más bien provocan llanto y rabia, pero supongo que eso es porque me estoy haciendo mayor y mis dotes de actriz van remitiendo. Aunque también dicen que el mejor actor no es el que sabe mentir sino el que domina la empatía...

…no se, siempre me llamó la atención la chispa del teatro, pero solo he tenido ovarios para encenderme en los ensayos, nunca me atreví con la traca del estreno final.

En cualquier caso, va siendo hora de cambiar, o de seguir cambiando y no hay razones para colgar aquí necedades que empañen la alegría de vivir. La mía y la de todos aquellos que son capaces de no frenar su crecimiento personal ni cercar las infinitas posibilidades que nos ofrece esta montaña rusa que es la vida.

Es por eso que hoy pasé la tarde entera en la cocina, porque cocinar es lo único que no me deprime cuando todo me deprime. La mala vibra se va con la rapidez con que se lavan unos higos y las únicas lágrimas que me salen son de mentira (de cebolla). No hay nada mejor, a parte de escuchar un buen saxo o tocarlo, si se tiene a mano y se sabe, claro.

No importa que hasta hace unos minutos haya visto la decadencia apostada en mi ventana, no es tan grave porque el guacamole quedó rico, rico y el resto… ya se verá.

DEDICATORIA: A mi hermana, porque su último mail me ha enseñado más que mil lecciones y vidas pasadas.

4 comentarios:

A corderetas con mi alma: "Corde" dijo...

Joé, cómo la entiendo,amiga Sue. Sólo discrepo en una cosa. En su blog tiene derecho a decir lo que quiera, lo que sienta y no por ello la gente va a pensar que es egoísta porque hay otros en peores situaciones o lo que sea. A mí el blog me sirve para expresarme y si en esos momentos estoy jodida y me sale, lo digo.
Ojalá me gustase la cocina como para hacer algo consistente en vez de comerme la cabeza minuto tras minuto. Me encanta su terapia.
El guacamole estaba cojonudo, eso seguro.
Un besico.

Ani dijo...

A mi también me encanta cocinar, y no lo hago mal del todo, no. Es cierto que es una terapia muy buena.
Querida Sue, no se deprima, que el sol sale cada día y hay gente que no lo puede ver ni sentir.
Un beso muy fuerte, guapa.

Anónimo dijo...

Susanita linda,
Llorar limpia. Tómate la vida como un viaje indefinido durante el que inevitablemente te llevarás desilusiones, al igual que ilusiones, cometerás errores, como así lo harán otros, pero siempre serás protagonista de tu propia novela porque tienes la gran suerte de tomar decisiones y hacer que siempre regresen los momentos mágicos.

Lo importante es tu maravillosa actitud ante la vida y ante todo lo que “ella” (¿Te diste cuenta que “Dios” es masculino pero “vida” es femenina?) te ofrece. No todo el mundo es capaz de meditar sobre esto y, por eso, aprenderás a llevarte menos decepciones con el tiempo, aunque es imposible evitarlas por completo. Por mucho que una trate de no crear falsas esperanzas o expectativas, al final una acaba haciéndolo y, cuando éstas dependen de otros, siempre se correrá el riesgo de que nos rompan el corazoncito.

Pero esas desilusiones le ayudan a una a valorar más, o mejor, las relaciones con otras personas que a su vez las valoran tanto como lo hacemos nosotras. Como muy bien dijiste en tu última entrada… Life provides

Pandereta

Sue dijo...

Bueno, qué puedo decir de estos tres coment a parte de GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Sin duda, Any, hay personas que no pueden aspirar ni siquiera a un sueño. El otro día en un documental sobre los rumanos que mal viven en España se lo preguntaban a una chica que recogía basura para sobrevivir en una especie de... no sé, chabola lo llaman. Le preguntaron "¿cuál es tu sueño?" y ella contestó. "¿Qué se puede soñar llevando esta vida?".

Sin embargo, cuando alguien que no vive en una chabola se deprime, no es obviamente por temas materiales. Al menos no es mi caso. En el fondo sé que no puedo quejarme, por muchas razones, y quizás tampoco tengo motivos para deprimirme. Sin embargo, a veces es inevitable. Una cree que está haciendo las cosas bien y que los demás responderán, pero no lo hacen. Pero como dice Carmen Posadas, la gente olvida muy rápido.

En efecto Pandereta, con el tiempo aprenderé a llevarme menos decepciones y a no molestarme con la incoherencia y la falta de respeto de los demás. Sobre todo aprenderé a ver que no todos somos iguales y no vemos las cosas de la misma manera.

Yo no guardo rencor, ninguno, a nadie, pero si es cierto que he perdido un poquito de ilusión este año. Una ilusión que ya no volverá. Voy aprendiendo a sustituirla por otras cosas y sé que puedo conseguirlo y que algún día ciertas actitudes no me molestarán.

Acorderetas, si quieres te paso la receta del guacamole. :) Es muy sencillo de hacer.