omprado un anillo vibrador y os voy a contar cómo se utiliza y cómo mola. ¿No ha escrito Nuria Roca un libro sobre sexo? Pues ala, abierta la veda. ¿Estáis preparados?....Bien, ahora que ya tengo vuestra atención voy a seguir con lo que realmente me interesa y me ocupa ahora, aunque no sea tan divertido como lo del anillo vibrador y Nuria Roca.
No lo digo yo que lo dice Curro, que “lo raro es vivir”, pues la vida en si misma ya es un milagro, como dice Justo, en equilibrio, añade Lucía, aquello que ocurre mientras esperas que llegue tu tren, leí una vez. Sea lo que sea aquí está y el no dejar de contemplar y vivir es lo que ofrece infinitos prismas de los que me hago eco en Cartografía.
La vida sigue, la tierra se mueve (“pero se mueve” dijo Copérnico) y es por eso que este gran juego no puede parar, aunque quiera y aunque a veces me den ganas de tirar la toalla. Como ayer en mi pequeño shopping por el nuevo barrio…
La pregunta que me hago es: ¿Qué comerán las chicas-para-todo de los conocidos autoservicios descuento (me reservo su nombre comercial que me la cargo) que las vuelve tan desagradables? Ayer estuve a punto de preguntarle a una cuánto cobraba y no porque me interese su sueldo, sino por ver si su respuesta ofrecía un poco de luz a esta duda que para mi ya casi roza lo existencial.
Hace años pensaba que era solo una leyenda urbana, un mito, y me negaba a aceptarlo como realidad inamovible, porque no me gustan las generalizaciones y me daban lástima las pobres chicas. Pero temo deciros (y decirme) que de mito nada, que es cierto e indiscutible, por lo que ahora solo queda preguntarse ¿por qué?
Lo del aspecto del lugar quizás sea una estrategia comercial, como esa de montarte tus propios muebles que vino de Suecia. Es decir, te bajan el precio, pero te suben las dificultades con lo que, al final, te gastas lo mismo o más intentando solventarlas. Quizás no en dinero (o si) pero en salud mental fijo.
Es decir, te bajan el precio y tú te buscas la vida para: encontrar un producto que no esté caducado, desembalarlo, cuidar de no quedarte pegado en el suelo del pasillo, lograr entrar en el pasillo de la leche por el hueco que queda entre el lineal y el palé que nunca nadie recoge, procurar no resbalar, golpearte o morir antes de llegar a caja y una vez allí, rezar para que la cajera tenga su mejor día.
Y yo me pregunto: ¿realmente el precio es más bajo o quieren dar esa impresión teniendo el autoservicio como si fuera un almacén abandonado? (como me comentó sabiamente el amigo Miguel)...si es así es una estrategia comercial impecable, pero ¿alguien ha hecho una comparativa de precios?...
Por otro lado: ¿a qué lucecita se le ocurrió que en estos lugares no puede pagarse con tarjeta? ¿o es que forma parte de la misma estrategia comercial?:
¡Firmes, ar!
Ni que decir tiene que mis experiencias de las últimas semanas me han hecho plantearme cambiar de autoservicio, sin embargo, voy a seguir con mi estudio y comparativa no vaya a ser que me hayan estado dando gato por liebre y no me haya enterado… Que estos franceses no veáis si son chispas.

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