
Con todo esto, alguno por ahí podría pensar que tengo motivos más que suficientes para quemar la foto de algún Borbón sin que me encierren de por vida, sin embargo no es mi estilo. Es decir, no quiero monarquía y si quiero un referéndum, pero hay muchas formas de conseguirlo y el odio personalizado no es una de ellas.
Es decir, yo puedo no apreciar a estas personas como monarcas, es decir, lo que representan, porque la monarquía representa una institución feudal (por muy constitucional que digan que es), pero no puedo dejar de respetarlos como personas y de hecho los aprecio como personas humanas que son, al mismo nivel que aprecio, por ejemplo, a mi vecina y siguiendo la regla social básica de que cada persona es digna de respeto, sin importar su edad, sexo, religión, clase social, étnia, orientación sexual o gustos musicales. Y en ese sentido (y solo en ese sentido) empatizo con ellos y puedo llegar a contagiarme de sus penas y alegrías, incluso puedo pensar (y pienso) que los niños de Cristina y Urdangarín son de anuncio y me los comería a besos a los cuatro (¿o son cinco ya?...).
Y al tiempo que como personas los respeto, como personas los trato (o los trataría si fuera menester) y si me topara con alguno de ellos por la calle o comiera en la mesa de alguno de ellos alguna vez (dos hipotetísimos casos de encuentro), no me saldría hacer ningún tipo de reverencia o pantomima. Y en el caso de quemar algo, quemaría el documento (cualquiera que fuese) que da valor a una monarquía impuesta, o la corona, o cualquier otro objeto que representara a la monarquía como institución, pero no las imágenes de las personas que ostentan ese título.
Claro que los que queman podrían replicar: “nosotros quemamos imágenes del rey porque el rey representa la monarquía española actual, no tenemos nada en contra de él como persona”.
En ese caso tendría que callarme, pero, al tiempo, entraría en un nuevo conflicto conmigo misma :”¿puede separarse título/cargo/profesión de persona?”….

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