Leitmotiv
Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.
Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.
Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.
-C. Lispector, La hora de la Estrella-
lunes, 18 de diciembre de 2017
LA CUESTIÓN
No
sé si soy capaz de ver la belleza interior de los hombres o me la
invento. Como me invento otras cosas para sobrevivir. En realidad,
acabo de caer en la cuenta de que he sostenido una teoría errónea
durante años y que la he creído a pies juntillas de una forma
inconsciente. Como he creído otras cosas para sobrevivir. Y me da
en la nariz que mi teoría tiene mucho que ver con la educación
patriarcal en la que estoy inmersa desde que nací y de la que es tan
difícil desprenderse. Por eso, a día de hoy, ya no sé qué tipo de
hombre me gusta, ni por qué elijo liarme con unos y no con otros, ni
a cuento de qué continúo con una relación hasta que mi propia
teoría me explota en la cara, en lugar de dejarla antes y evitarme
textos como este.
Arrepentidos
los quiere Dios.
La
teoría en cuestión es esa que dice, que me dice a mi, que un hombre
feo no puede ser mala gente. Y cuando digo feo me refiero a eso, feo,
gordo, contrahecho, calvo, barrigón, bajito, etc. No estoy usando
tales adjetivos como insultos, al contrario, son adjetivos que siempre he tenido en alta estima. Lo que no sé es de dónde
he sacado semejante idea ni por qué me la he creído durante tantos
años. Igual el cuento de la Bella y la Bestia ha tenido algo que
ver, aunque reconozco que no soy muy de Disney y los dibujos animados
siempre me han astragado bastante. Incluso de pequeña prefería ver
personas de carne y hueso haciendo el ridículo (los payasos de la
tele, Torrebruno, Alaska…) que a dibujos animados en modo “couch”.
La
cuestión es que un hombre no es mejor persona por ser feo, ni los
feos son más inteligentes. ¡Y caigo en la cuenta ahora! Igual son
más simpáticos, por eso de que adquieren una habilidad que suple su
falta de un físico heteronormativo, pero tampoco es siempre así y
cuando lo es, a veces puede resultar ser una trampa. Un hombre feo
puede tener, y de hecho tiene, el mismo ego que un hombre guapo, solo
que no lo muestra a la primera de cambio. Al principio, su ego se
esconde en capas de falsa modestia y falta de auto estima, algo que
muchos hombres usan para ligar, como bien sabemos. Pobrecito, como
soy tan feo y tan gordo nadie me quiere, quiéreme tú, ¿no te doy
lástima? Sí, estoy generalizando, pero he tenido experiencias
suficientes como para saber que esto es lo que ocurre en la mayoría
de los casos.
Un
hombre feo puede estar con cualquier mujer porque el físico, en el
caso de los hombres, no es un impedimento para desarrollar ningún
aspecto de su vida ni un instrumento de presión social como sí lo
es en las mujeres. Bueno, igual no puede ser modelo de Armani, pero
por lo demás, es libre de pasear su palmito por dónde quiera. Nadie
se va a meter con sus canas, su barba, su barriga, sus arrugas… Ve
tú, mujer, sin depilar a la playa o acude a una primera cita con
canas y sin pintar, a ver cuántas personas te siguen considerando
una mujer, o si, por el contrario, te tratan de adefesio y te retiran
el saludo. Voy a decir algo asquerosamente frívolo y políticamente
incorrecto, pero si yo hubiese sido la mitad de fea y desarreglada
que han sido algunos de los hombres con los que he estado, no me
habría comido una rosca en mi vida. Que tampoco hubiera pasado nada,
al contrario, hubiera aprovechado mi precioso tiempo en cosas más
interesantes, pero es la realidad y es una realidad que esconde algo
muy siniestro y es el hecho de que yo, por el simple hecho de ser
mujer, me siento obligada a arreglarme cada vez que tengo una cita y
no solo eso, me siento obligada a estar en forma siempre, a controlar
la raya de mis canas, arreglar mis cejas, mis pies y a ser muy
cuidadosa con lo que me pongo, depende qué tipo de cita tenga. Sin
embargo, he acudido a citas con hombres que han aparecido con la ropa
del gimnasio y sin duchar, en chanclas, con la camiseta de estar en
casa o con el vaquero más viejo. Que no es que a mi me importe, no
soporto un hombre en traje, pero Imaginaos, chicas, que aparecéis
vosotras de esa guisa en una primera o tercera cita.
Por
supuesto que podría salir del círculo, asilvestrarme, comprarme un
camión y pasar de todo y de todos, pero esa no es la cuestión.
Quiero decir, que con eso no se acabaría el problema social. Que ya
sé que hay parejas en las que no se da esta relación
desequilibrada y que se aceptan el uno a otro tal y como son,
arreglados, gordos, flacos o calvos. Pero esa tampoco es la cuestión.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


7 comentarios:
Pues que quieres que te diga, a mi una tía, cuanto mas buena esté mejor, aún ejerciendo de carcamal, lo cual no quiere decir que no tenga amigas no demasiado agraciadas según los cánones vigentes, que feas no he conocido nunca ninguna, siempre tienen algo si se mira con buenos ojos, pero si yo soy mujer y me viene un tio a una cita como el que has descrito, y supongo que como en los comics, sobrevolandole las mocas por la calva, yo me largo, sin mas, mas que nada porque es una falta de consideración imperdonable...
Ahora bien, cuando se convive, no quiero decir tener licencia de andar como un guarro, pero si cómodamente con las prendas viejas que a uno le gustan, si, eso si...
Bueno tía buena, que felices fiestas, que disfrutes, y yo que tu, de catar, cataría un tío bueno, que los hay, si no yo siempre estoy a tu disposición, pero ya sabes que nunca te he ocultado que soy un carcamal, cada dia mas, pero oye, en plan amiguete, que mas da ¿No?...jajaja
Besos y salud
Genín, igual estás confirmando mi teoría sin querer...
Un abrazo!
Creo que entiendo perfectamente a qué te refieres Sue, y sí, estoy de acuerdo contigo, un hombre "feo", es perfectamente aceptado en la sociedad, Una mujer "fea", aparte de no serlo, tiene que demostrar su "cualidades" para ser medianamente tolerada.
Lo que no comparto es que un tipo feo no pueda ser mala gente, jajaja los hay con muy mala leche :))
Un besazo!!
Carmela, ya me he dado cuenta, ya. Ma costao!
Un abrazo!
Vivimos en un mundo pensado para ellos y despertar vale la pena, aunque cueste tiempo.
Felices fiestas
Con tu grado de sabiduría ya deberías saber que la autenticidad siempre pasa de estas cuestiones.
O al menos las trasciende.
Una ex amiga mía decía que el carisma suple las faltas, o sea, hay personas que son gordas o les falta algún diente pero si tienen una conversación interesante hacen que eso pase a un segundo plano o incluso a un tercero.
No sé si esto aporta algo a lo que planteas, pero es lo que creo.
Besos y feliz churrinavidad.
Pilar, llevar puestas las gafas moradas es cansado, pero hay que seguir en la lucha.
Un abrazo!
---
Reyes, yo no tengo sabiduría y menos para las cosas del "amor". Voy para atrás, como los cangrejos, pero sin playa cercana donde refugiarme. Entiendo lo que dices, y sí, puede ser así en muchos casos, solo que, tener una conversación interesante, no libra (a quien la tenga) de ser alguien que, en otros aspectos, no merece la pena conocer. Que igual me leo un libro y estoy mejor, no sé si me explico :)
Felices Fiesturris y besos grandes
Publicar un comentario