Leitmotiv
Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.
Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.
Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.
-C. Lispector, La hora de la Estrella-
viernes, 29 de julio de 2016
CELEBRACIÓN
La primera vez que leí a Eckhart Tolle fue hace muchos años, en la playa, con un sol de justicia dándome sobre la cabeza. Por entonces no estaba enamorada, pero sí lo había estado y aún guardaba el aroma de lo que perdí (o lo que yo creía que había perdido). El libro que yo leí entonces, no recuerdo que versara sobre el amor, pero seguramente, en algún capítulo, se rozaba el tema, porque para Eckhart todo tiene que ver con el ego.
Lo mismo fue el sol que me daba en la cabeza (y que desde aquellos días decidí que no volviera a darme de lleno), pero el pensamiento de este alemán me llegó muy dentro de una forma amable y durante un tiempo le tuve como lectura de cabecera. Quería acabar con la dependencia de mi ego, incluyendo, por supuesto, el ap-ego y todo el malestar que conlleva tal dependencia. Obviamente, no lo conseguí, solo soy una humana en vías de desarrollo personal, pero aún hoy, cuando veo algún vídeo suyo, me remueve por dentro.
Si tiene razón, no lo sé, quién tiene razón, qué es la razón. ¿No es la razón un poco ego también?
Curiosamente, el libro que compré con tanta ilusión y leí varias veces durante algunos años, terminó en manos de un amante del que no quise volver a saber. Solo espero que le haya servido para algo más que calzar la mesa o decorar una estantería.
Le escucho hablar ahora, en este vídeo, a Eckhart Tolle, y me duele sentirme identificada con lo que dice, haber pasado por esa situación y no haber sabido reconocer, entonces, lo que me estaba ocurriendo. Y, sobre todo, no haber terminado con ello antes de que, por sí solo, el piso se derrumbara. En ocasiones, te encuentras con personas que alimentan tu ego y lo engordan para que luego te domine (lo hacen inconscientemente, claro), para que luego te aplaste. Pero no siempre es así, Eckhart, y tú lo sabes, no siempre se da esa situación tan dolorosa, porque no todos los egos están tan bien alimentados, ni todas las almas intentan llenar su vacío con otras almas.
Desde luego que, lo que cuenta en este vídeo suele ser lo habitual, con mayor o menor intensidad los egos acaban destruyéndose, pero a veces no ocurre. Y eso es lo que celebro hoy. Precisamente hoy.
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4 comentarios:
AH!
Genial que lo puedas celebrar... :)
Besos y salud
También lo cuenta con sentido del humor.
No sé si en tu generación, pero en la mía, Sue, de toda esa idealización y poner en un pedestal a la pareja tuvo la culpa la religión, es más, me atrevería a decir que son las culpables de muchos males que padecen las personas y sociedades.
Por otra parte, la realidad nunca se corresponde con la ficción que de todo parece que hacemos.
Y me gusta que discrepes en tu final.
Besos y feliz verano.
Me encantan esos paraguas.
Esta información no la teníamos hace unos años, lo que me gusta ahora es que podemos educarnos a nosotros mismos en muchos sentidos con la intención principal de ser un poco más felices.
Un abrazo.
Genín, celebration como dice la canción.
:)
Un abrazo.
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Isabel, la religión ha hecho tanto daño, pero tanto, tanto. Y todo ese consuelo que SUPUESTAMENTE ofrece. En fin, no entro en ello que me enciendo.
Idealizar siempre es malo, pero aquí, lo que nos comenta Tolle es que dejarse llevar por el ego es mucho peor.
Besos y feliz verano para ti !
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Reyes, eso es. Creo que ahora tenemos herramientas y tiempo para conocernos a nosotros mismos (aunque lo perdamos en chuminadas) que antes no había y está bien aprovecharlo.
Un beso.
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