Leitmotiv
Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.
Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.
Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.
-C. Lispector, La hora de la Estrella-
sábado, 9 de abril de 2016
PAPEL MOJADO
Son malos tiempos
para leer filosofía, dice Carlos Fernández Liria, tiempos de
agitación política en los que no es fácil encontrar sosiego para
una ¿disciplina? que es, en si misma, bastante dura. ¿He dicho “en
sí misma”? Qué cosa más tonta. Yo, que estudié filosofía y que
recibí clases de Liria. Aún hoy es uno de mis profesores
preferidos, aunque casi nunca sonría. O quizás por eso.
Llegar del teatro a
las tantas (porque ahora te ha dado por ir y volver andando de todas
partes, ya si ni siquiera tomas el metro como cuando empezaste a
vislumbrar que eras pobre) y desparramar antiguos apuntes de
filosofía sobre la cama que se unen al par de libros que duermen
allí desde hace meses y a un fanzine sobre las obras de teatro que
se estrenan en Madrid. La minúscula entrevista a Eduardo Aldán, el
creador de “Espinete no existe”, te hace sentir ridícula, porque
le ridiculizan a él. A veces quieres leer más de alguien, saber
más, absorber su energía, beberte su fuerza, escudriñar su mirada
para ver de dónde sale su talento y su belleza, pero no te dejan. Te
ofrecen una chirigota de entrevista en la que el talento queda
oculto. Entonces, relees los apuntes de filosofía mientras escuchas
la entrevista de Pablo Iglesias a Liria, tu profesor, sin dejar de
subrayar y tomar notas en las partes blancas del fanzine.
Mientras
volvías a casa caminando y recordando la obra moña que te has
tragado en aras de la cultura, 75 canciones de amor y una bolsa de
regalices negros después, has considerado la opción de grabar un
par de rolas en tu móvil. Eso que sueles hacer cuando empiezas de
nuevo a odiar tu voz y se acerca alguna fecha importante que amenizar
con música. El cumpleaños de un amigo, el aniversario de alguna
batalla perdida, la llegada del calor o del frío o de lo que coño
haga ahora, que ya no sabes.
Liria habla de
Anguita, de Marx, de Foucault, de Negrín y de aquellos años en los
que estudió antropología en México. “Cuando dices la verdad en
público tiene efectos y eso no es populismo, es ilustración” dice
Liria refiriéndose a Podemos.
¿Y por qué esa manía en
presentarnos las historias de amor como un lugar común, lineal y absolutamente previsible donde los amantes parecen gilipollas? Ahora
también en el teatro. El público, no obstante, se reía y jugaba
con la idea de que aquello que sucedía en escena les podía pasar a
ellos. O peor, reían tranquilos porque era algo que les estaba
pasando en ese momento. Codazos y mentiras. Sales del teatro
tarareando alguna de las canciones que has escuchado, pero deseando,
por la vida de tu madre, que jamás te ocurra algo igual. Que ninguna
de esas historias de amor pueriles te roce, siquiera. Nunca. No está
bien que pongas a prueba a tus parejas, no es sano, sin embargo,
sabes que solo lo haces con quien intenta ganarse tu confianza con
palabras. ¿A dónde van las palabras que no están acompañadas de
hechos? No van a ningún lugar, se convierten en arma arrojadiza. Lo que se decía que era amor se
convierte en una piedra que golpea y luego en la nada. En la más
absoluta nada. Hay pequeños gestos que son amor y no hay palabra que
pueda apagarlos. Ni siquiera escrita. Lo que se hace, se recuerda y
queda en el alma para siempre. Lo que se dice, si no es verdad, como la palabra de Kant o las de la Polla Record, es
papel mojado.
A veces, una se
fascina tanto por un autor, una idea, una filosofía de vida, que no
tiene tiempo ni para depilarse, mucho menos para triunfar. A ese
bonito experimento le vengo a llamar: no tener tiempo para nada más,
por eso lo de la depilación láser es un gran invento. Uno de los
mejores (ya no sé si del capitalismo), porque te regala un montón
de tiempo que puedes usar para pensar barbaridades y tomar notas de
un futuro que no llega. Otros no lo vieron así y ahora viven en
grandes casas y se mueven de un lugar a otro en grandes coches.
Estoy de acuerdo,
hay que defender las instituciones políticas contra el poder
financiero, lo contrario es una trampa. Nuestro enemigo no es el
estado ni las instituciones, nuestro enemigo es el capitalismo, que
corrompe el estado y a las instituciones y los convierte en una
estafa.
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8 comentarios:
Mientras a esto no se le de la vuelta, como si de un calcetín se tratara, no hay nada que rascar, morena... :)
Besos y salud
Hoy me has dejado especialmente fascinado. Llegas alto con lo de decir de la depilación láser que "te regala un montón de tiempo que puedes usar para pensar barbaridades y tomar notas de un futuro que no llega".
Lo de Darle la vuelta, que dice Genín, lo veo crudo. Pero hay un consuelo: en el 68 (París, Berkeley, Alemania, Italia...) le metimos un susto de los buenos al capitalismo, que era un codicioso y se quedaba con una parte brutal del pastel. Y con el miedo abrió la mano y se inició una etapa dorada de subidas de sueldos y mejora de las dotaciones sociales. Ya, ya sé que los obreros a los que no les llegaba para comer y educarse se compraron un 600 y un apartamentito en la costa, y se fueron preparando para votar al PP y a Ciutadans... pero esa es otra historia dentro de esta Historia Móvil (o mejor sería decir Movediza, como las arenas asesinas).
Es decir, el Capitalismo lo tiene fácil para acabar con Podemos y todos los movimientos que surgen: ¡Deja ya de hiperjodernos! Si sigues así de chungo, sal a la calle y lo arreglamos a leches.
A otra cosa, me ha gustado mucho tirándo a muchísimo la entrevista de Pablo a ese filósofo ex-profe tuyo. Y ver Mustang ya está más cerca.
En un mundo que se empeña en ser a golpe de 140 caracteres, la filosofía tiene pocas posibilidades, quizás por ello no somos capaces de ver como ya nada es como era.
Un saludo
Genín, yo creo que basta con tirar del hilo adecuado y deshilvanar hasta casi el final. Y zurcir un vestido nuevo.
Un beso.
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NáN,
YO creo que nací tarde, porque soy joven del 68 mucho más que heredera de esta caquita que me tocó vivir. Bueno, siempre me quedará el 15M.
Son los mismos obreros que ahora se compran un Golf y viajan a los Fiordos y repiten con ligereza lo que escuchan en los medios "Venezuela, ETA, Irán". Está bien usar la ligereza para pasarlo bien, pero no a la hora de decidir qué país quieres para ti y para tus hijos. Pensar nunca fue más necesario y Mustang es una peli muy bonita, con su drama y todo :)
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Pilar, siempre habrá una resistencia y uno elige si pertenecer a ella o no.
Un saludo.
Mi niña, escribes que es un embeleso. Te empiezo a leer y ya no paro, además veo que vas de textos largos y me encanta lo bien que empatas todo lo que piensas. ¡Y piensas tanto!
Besos, Sue.
Virgi, tú que me lees con ojos magníficos :) los mismos que usas para captar esas imágenes tan preciosas con tu cámara.
Besos!
Ir a los sitios andando es un regalo, más que de pobres es de gente que está en camino...y pensar también lo es.
Totalmente de acuerdo con la descripción del mohíno amor que hacen en los medios...AMAR es otra cosa, o eso o arcada seca.
Coincido en la mayoría de las cosas que leo, falta desarrollar un poco el horizonte que planteas: Defender la instituciones (el estado) contra el poder económico (no sé en que momento histórico fueron cosas separadas)
Para mi el horizonte utópico está más bien en liberar(nos) como seres humanos, para poder prescindir de instituciones (estados). Ojo, que la manera de relacionarnos formando estados no es como el pulgar oponible de nuestra mano, evolutivo, genético y parte de la biología, es algo que llegó en un momento histórico y puede desaparecer.
El horizonte siempre ha de ser inalcanzable, utópico, y a la vez un fuerte impulso para seguir andando.
Para ese horizonte podemos dar pequeños pasitos, como democratizar instituciones, generar otras formas de cultura y educación, de relaciones entre seres y con la economía, pero eso no son horizontes, son pasitos reales.
Gracias por traerme reflexiones y sonrisas en esta mañana.
Abrazo largo.
Suso, tú eres el que siempre propones nuevas y viejas reflexiones para mi. Y seguro que también para quien te lea.
Sé que ir a los sitios andando es un regalo y como tal, después de años dependiendo de trenes y autobuses, lo tomo. Depender ahora solo de mis piernas para llegar donde quiero llegar me hace sentir mucho más libre y mucho más yo. No sé muy bien cómo explicarlo, pero seguro que me entiendes.
No he desarrollado el horizonte porque este no era un post para eso, pero coincido contigo en que la evolución habrá llegado cuando no necesitemos los estados (creo que eso es lo que has podido querer decir), pero que el camino es largo. Vamos, que yo no lo veré, aunque espero encontrar un hueco en el mundo y un caminar que me permita acercarme a esa utopía. Es difícil, somos muchos y muy diferentes, y cada persona y cada comunidad quiere cosas distintas. Irremediablemente.
Voto por ganar otras formas de cultura, de educación y de relación entre seres. Alternativas a lo que siempre ha imperado. Y construyo para ello.
EN fin, que daría mucho para hablar y es hora de cenar y hacerle carantoñas a Ada.
Abrazo largo.
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