-Ni modo. Ya sean mujeres u hombres.
Leitmotiv
Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.
Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.
Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.
-C. Lispector, La hora de la Estrella-
domingo, 7 de febrero de 2016
SOBREMESA
Hoy, mi socia en potencia y yo, hemos estado haciendo cábalas
sobre nuestro negocio en ciernes. De momento, solo en ciernes en nuestra
imaginación, pero ya es más de lo que teníamos hace un par de años. La cosa es
que nos fuimos a un bar retro a ponernos cerdas por 7€ por cabeza y salimos
redonditas de placer. Eso no impidió que, tras un paseo reconfortante, nos
llegáramos hasta el café del teatro a tomar el postrecito de rigor. Y fue ahí,
en el café del teatro, donde empezaron a agitarse nuestras mentes. “Este local
es ideal, si encontráramos algo así...”. “Sí, yo tiraría los baños y pondría mi
sala de Yoga”. “Eso, y el que quiera mear a la calle”. “Tampoco es tan
necesario un baño, que nos hemos vuelto de un cómodo” “Ciertamente”.
Mientras hojeábamos el Yo Donna de hace un par de semanas,
en el que una espléndida Penélope Cruz nos dejaba ojipláticas con su belleza (y
a mi algo decaída por la envidia, todo hay que decirlo) presentí que en el café del teatro, de
repente, había demasiado ruido. No podía concentrarme en la lectura (ni, sobre
todo, en las fotos) del Yo Donna, así que miré a mi alrededor y vi lo que
sucedía. Niños. Los domingos, todos los cafés están llenos de niños, incluso aquellos locales en los que nadie
imaginaría que están hechos para niños, incluso aquellos en los que nunca hay
niños porque son lugares donde la gente va a leer o trabajar. A inspirarse, a
pensarse, a meditar, a tomarse un café sin ruidos, a ensayar
cómo dejar a su pareja. Un café donde a penas se escucha la música y se nota como
un susurro la presencia de los camareros. Entonces, lo tuve claro.
-Lo que sí tengo claro es que no dejaré entrar niños en mi
local. No habrá niños en mi local- le dije a mi socia.
-Jaja, eso no sé si podemos hacerlo.
-Ni niños ni gente que hable alto.
-Pero sí perros.
-Sí, los perros serán bienvenidos. Podríamos poner un
cartel: “Se admiten perros y niños buenos”
-Para no ofender demasiado, podríamos poner “Se admiten
niños educados” o “Si no tienes a tu hijo bien educado se recomienda no entrar”
o “Sentimos que seas un mal padre, pero no es culpa nuestra”
-No admitiremos gente que hable de fútbol ni de series de
televisión.
-Ni gente que vote al partido popular.
-Ni machistas.
-Ni modo. Ya sean mujeres u hombres.
-Ni modo. Ya sean mujeres u hombres.
-Ni tíos que se levanten cien veces a la barra a por
servilletas, como ese, solo para quedar bien con su chica. ¿No ve que molesta?
-Además es feo.
-No podemos prohibir la entrada a los feos, nos quedaríamos
solas. Yo detrás de la barra secando vasos y tú calentando en tu salita de
yoga. Calentando indefinidamente porque nadie entraría nunca.
-Ni siquiera al baño
-Claro, porque no tenemos baño.
-Un local sin baño donde no puede entrar nadie. Saldríamos
en la tele.
-Sí, todo el mundo vendría a conocer el local y miraría
desde fuera, porque no podría entrar, claro, tampoco los cámaras de televisión,
a no ser que cumplieran todos los requisitos, cosa que me extraña.
-Pero sí los perros.
-Sí, los perros serían bienvenidos.
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9 comentarios:
jajaja Un local genial, me apunto ¿O no dejáis carcamales tampoco?
La mala noticia es que la ley obliga a tener servicios, pero a lo mejor el PP desde la oposición os lo permite, uy no, que Carmena no es del PP, al menos por ahora... :)
Besos y salud
Un local exclusivo, digno del Yo Dona, sin duda
necesitas portero de la disco? es para ponerlo en el curriculum...
Genín, pues ya veremos si te dejamos entrar... que tú eres un poquito... en fin.
Un beso
---
Pilar, espero que no sea digno del YO DONA :(
jiji
un beso.
---
V, ya voy diciendo :)
Los niños de los inmigrantes sí deberían poder entrar, porque son muy educados y piden un vaso de agua "por favor". Creo yo. Los de los nativos, ¡que se vayan a ver títeres, coño!, que quizá no a ellos, pero a los padres les hace mucha falta.
Perritos pequeñitos, ¡ni hablar, que son unos cursis! De 30 kilos para arriba.
En fin, como no me vais a dejar entrar, ¿a mí ¿qué más me da?
Pero tiene una pintaca estupenda, eso lo tengo que reconocer.
Tienes razón NáN, a ver títeres que enaltecen el fervor casposo de algunos padres, y luego a cagar, pero no en mi bar.
Jiji.
Perros y gatos de cualquier tamaño, pero nada de ladrar a lo cursi, como mucho un ladrido fuerte y a dormir la mona.
Que tú si entras NáN!
Ja aja venía. Lo de los perros me encanta, estoy hasta el moño por ser fina de no poder entrar en locales y eso que mi perra es más educada que la mayor parte e los niños que a veces hacen insoportable un local.
Me ha encantado esa charla al más puro estilo Hermanos Marx.
Un besado desde la puerta.
Y si dejo atados a los niños fuera?
Jeje, los míos son especialmente ruidosos, asumo mi culpa, por eso me los llevo de senderismo en vez de a los cafés (aunque se van moderando a medida que crecen)
P.D. la correa la pingo yo.
Y si dejo atados a los niños fuera?
Jeje, los míos son especialmente ruidosos, asumo mi culpa, por eso me los llevo de senderismo en vez de a los cafés (aunque se van moderando a medida que crecen)
P.D. la correa la pingo yo.
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