Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

domingo, 28 de abril de 2013

MEN-TIRITAS




He escuchado por ahí (mucho últimamente) que la inteligencia abona el campo que uno cultiva y que eso puede, e incluso debe, hacer germinar la felicidad, es decir, que si uno es inteligente puede alcanzar cierto grado de felicidad y que si no es capaz de alcanzarla es que no es inteligente. A lo mejor es cierto, pero yo no estoy de acuerdo. En el remoto caso de que la inteligencia tuviera relación con la felicidad, sería una relación inversamente proporcional, es decir: a menor inteligencia más felicidad. O lo que es lo mismo: uno tiene que dejar su inteligencia a un lado si quiere ser feliz la mayor parte del tiempo. En realidad este es el quid de la cuestión porque dejar de lado la inteligencia supone echar tierra sobre la pureza que somos y el compromiso que hemos adquirido para con nosotros mismos, un compromiso cuya belleza radica en que nadie nos lo ha impuesto (los demás nos imponen más bien lo contrario). Se podría decir que se trata de algo que nos viene dado en el sentido de que lo hemos construído a lo largo de nuestra experiencia como humanos rodeados de otros humanos. Ese compromiso implica que pienses y actúes de determinada forma, y en el caso de no poder actuar de la forma que piensas, no actuar de ninguna otra (y sobre ninguna la contraria). Parece que el no hacerlo y adaptarse a otras formas es lo más inteligente y en la mayor parte de los casos lo más exitoso, pero ¿realmente lo es? …


A lo mejor existe un término medio, pero yo os voy a poner el ejemplo de dos extremos: si os doy a elegir entre la vida de Max Estrella (es un personaje de ficción pero puede tener su referente real) y la vida de Jose María Aznar ¿como quién preferiríais vivir? o ¿quién consideráis que es más inteligente? ¿El poeta pobre y ciego que vive miserablemente porque no ha sucumbido a la ambición ni a los favores que iban en contra de sus principios, o el político que ha sucumbido a todo eso y vive de puta madre (aunque con Ana Botella)? En la teoría casi todos elegirían a Max, por su nobleza y su honestidad (¿quién no quiere ser noble en la teoría?), pero en la práctica ganaría Aznar. Estoy segura porque a casi nadie le gustaría vivir en una chabola pudiendo vivir en un piso de 200m2 (aunque sea con Ana Botella). Y da igual a quién tengan que mentir o qué principios tengan que echar por tierra. Sé que a algunos les cuesta creerlo, pero seguramente Aznar tuvo principios y ética alguna vez en su vida, pero eligió ser Aznar en lugar de Max y al final sus mentiras se convirtieron en verdades y le transformaron en lo que es hoy. ¿Eso es inteligencia?


Mentir-se puede ser, en definitiva, la mejor manera de conseguir un éxito que se desea, incluso uno que no se desea, de alcanzar lo que se quiere o de arrebatarle a otros lo que quieren, es, sin duda, una buena forma de soportar la vida, así que, en este sentido, mentir-se puede ser muy inteligente, al menos en la práctica, aparte de un analgésico natural contra todo tipo de dolores y heridas. Se podría decir que mentir sí sirve para algo (no como la Filosofía), sirve para la vida, para gobernar, para relacionarse con otros mentirosos, para ser feliz y hacer feliz a los demás, sirve incluso para el amor. Sin embargo, yo sigo sin estar de acuerdo.

16 comentarios:

Dol dijo...

Confundes la felicidad con la ambición,por tratarse ésta una forma de llegar a la felicidad para quien es ambicioso.Pero para quien no lo es,no hay felicidad alguna en vivir engañando,quiero decir,que lo obtenido no es en absoluto fuente de felicidad.Un ejemplo;Alguien que a lo largo de sus años ha fracasado en sus ideas iniciales de vida y progreso;un periodista,por ejemplo.Deseó ser un profesional activo pero no lo consiguió porque el material que se vendía y daba dinero le importaba menos que el pipí de un gorrión,y acabó dedicándose a la cría de estorninos en una granja heredada de su abuelo.Nunca pensará que el oropel de aquellos otros que trabajan en el medio para el que estudió le fue arrebatado,porque con sólo una jornada de trabajo falsario y ruin se le bajaría el alma a los pies,prefiere sin duda la sencillez de los huevos de estornino.Así que es más feliz porque se es fiel a sí mismo,cosa que quien carece de una mínima sensibilidad ni siquiera atisba.La felicidad es algo diferente según el sujeto.Y creo que la libertad empieza cuando te das cuenta de ello.Por último te diré que la inteligencia no supone una ausencia total de sentido crítico;pero tampoco puede incluir una percepción de la vida amargada en función de lo que hagan los demás.
....
Perdona la extensión,los domingos fríos y nublados me sientan al ordenador y desde ahí arreglo el mundo;pero las rosas de mi pequeño jardín siguen floreciendo ajenas a ello,esto es,hacen lo que deben.
Un beso.

virgi dijo...

Mira, Sue, es que la vida básicamente, es una gran mentira. Detrás de lo que creemos verdades, reposa un enorme lago de falsedad.
Los mitos, las leyes, los grandes personajes, la historia, las noticias...tantas cosas que nos conforman, aportan un día luminoso su lado mentiroso. El hermoso paisaje al que un día llegamos, esconde también algo de eso.
Hasta la familia y las relaciones que creemos más cercanas bordean, temerariamente, el filo de la mentira.
Será que venimos con ella de fábrica.
No sé, será también que entre Reyes y tú me han llevado esta reflexión, poco positiva y ni sé si yo misma apoyo del todo...
¡Ay, los domingos!

Sue dijo...

Reyes, la noche me confunde, y las tardes de domingo más, ya tú sabes.
Arrejar el mundo es mejor que decorarlo, aunque ¿quién tiene tiempo para tales excentricidades?

Me gusta que te extiendas y que las flores de tu jardín sigan floreciendo ajenas a cualquier confusión.

Un beso.

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Virgi, te diría que tienes razón si no fuera porque tienes razón. Venga te lo digo: tienes razón.

Un beso.

NáN dijo...

inteligente procede de "inteligere", que significa "comprender".

Y hay que comprender o entender lo máximo posible de lo que sucede, dando la respuesta adecuada.

Muchas jóvenes inteligentes, por ejemplo, compran en Mango, porque la ropa es bonita y tiene buen precio. Ahora que nos hemos enterado de los 370 muertos, y centenares de heridos, provocados por las malas condiciones de los talleres donde se fabrican las prendas, ese inteligere de las inteligentes debería incluir arrasar Mango.

¿Qué te apuestas a que no lo hacen-hacemos?

Sue dijo...

NáN, hace tiempo que muchas jóvenas sabemos que Mango (y otras tiendas de ropa) fabrican en Asia y Marruecos contribuyendo, más que a generar empleo, a mantener la pobreza, o generar unos nuevos tipos de pobres. No por eso hemos ido a arrasar Mango, pero algunas no compramos ahí desde que lo sabemos. Otras no quieren saberlo y otras, aunque lo sepan, seguirán haciéndolo tras la tragedia de Bangladesh.
No sé si se trata de ser inteligente, pero a mi me hace muy poco feliz comprar ropa, tan poco que ya ni compro, cosa que no me sucedía hace unos años. Por eso digo que uno es más feliz cuanto menos inteligente es, o menos sabe ...o menos quiere saber.

chimpúm.

mariajesusparadela dijo...

Yo te pongo el ejemplo de Diógenes y Alejandro: todo el poder (y ambición ) de Alejandro Magno y todas las batallas que ganaban no rean nada comparadas con lo único que Diógenes necesitaba. Y , ¿por qué Alejandro busca a Diógenes y no al revés?. El bueno de Diógenes ( a quién no se por qué apodan el cínoco) había descubierto que la felicidad está en lo mínimo y lo cotidiano.
Si la inteligencia no nos sirve para ser más felices, aunque a veces nos haga ver la miseria y nos lleve a sufrir, la inteligencia no sirve para nada. Y hablamos de felicidad, no de éxito, dinero o poder.
Tampoco las familias tienen por qué ser mentira, aunque las haya que lo son: lo normal, creo yo,entre gente que se quiere es decirse la verdad, aunque duela , porque es ella la que nos ayuda a crecer como personas.

Sue dijo...

Me gusta tu reflexión Paradela, que la inteligencia sirva para hacernos más felices, aunque la miseria del mundo nos haga sufrir.
Ese debería ser el camino, pero quien reconoce el sufrimiento ajeno no puede ser totalmente feliz. ¿NO?

Genín dijo...

Lo que yo te puedo decir corazón, signifique lo que signifique es que yo he preferido vivir en mi ranchito de 33m2, solo y libre, que acompañado en un chalet de 240m2 :)
Besos y salud

Sue dijo...

Genín, pues si acompañado no te sentías libre ni feliz, me parece muy buena elección, sí señor.

Un beso.

palabricas dijo...

Fíjate que tenía muy claro lo que iba a escribir hasta que me dejé ganar por los comentarios de tus otros seguidores. Todos tienen razón. Y todos se equivocan ¿no crees? Siempre me he creido inteligente, pero también me declaro feliz, aunque no tenga muy claro cuándo, ni cómo y mucho menos por qué. Es probable que me autoengañe, o que disfrace mi inteligencia de estupidez para no plantearme ciertas cosas. Y no, no compro en Mango, ni en Zara, ni en grandes cadenas. Pero eso no me hace mejor, porque mis vestidos fabricados en Europa cuestan una media de 200 euros. Así que es mejor que no hablemos de vergüenzas humanas...
Un beso, que es gratis.

Isabel dijo...

Esto no tiene desperdicio, Sue, si me permites te diré que siempre me he guiado por el sentido común de mi abuela, "no es feliz quien más tiene sino el que menos necesita".

Un gran abrazo, y no te comas tanto el coco, que la vida pasa en un instante y depende de cómo te la fabriques así será.

raúl dijo...

pues yo, puestos a elegir, preferiría ser echanove, o imanol, para ir por ahí a los mejores restaurantes del país, a que te traten a cuerpo de rey, cobrando una pasta además. tampoco es pedir mucho, no?

V dijo...

Tus dos últimos textos se pueden comentar en plan pack.
Como bien sabes, echaba de menos esos brotes verdes de ¿inteligencia? que brotan en el cadalso.
Meter en la misma ecuación la aspiración a la felicidad a través de la inteligencia y el compromiso es muy interesante. Podemos preguntar a Forest Gump, ejemplo de tu lúcida tesis.
Soy un convencido de que Aznar y su señora esposa han tenido y tienen principios. Y ética. Esa es la cuestión. Aznar es un hombre de orden, de principios firmes que varían a conveniencia, esa es su condena.Los nuevos principios son tan firmes e inamovibles como los viejos.
A este tipo de personas les vendría muy bien adentrarse en la duda, indagar en el caos, buscar preguntas y descartar respuestas. Pero claro, sus tres o cuatro principios y su ordenado concepto de la vida se lo impiden.
Para ellos la filosofía sirve. Lo cual nos lleva al muy erroneo concepto que tienen de filosofía, que en realidad no está para resolver sino para indagar y profundizar.
Por eso odio a ciertos pseudofilósofos que creen tener todas las respuestas y te las venden en un librillo. Eso no es filosofía. La autentica no se agota nunca, es un viaje sin retorno.
Saludos al cadalso. Diles de mi parte que donde todos piensan lo mismo es que igual no se piensa mucho.
Un abrazo.

Sue dijo...

Silencio, ¿200 euros? pues oye, dime dónde para no ir nunca. Mi idilio con los trapos terminó hace tiempo, quizás cuando descubrí que ir de compras no es nada interesante. Pero nada. La ropa ética no tiene porque ser ni cara ni barata, es cuestión de un compromiso de muchas personas, empezando por quien fabrica y terminando por quien compra. Y que exista ese tipo de relación comercial sí me hace feliz, incluso si fuera idiota (que lo soy, me consta).

Un beso.

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Isabel, solo hay que fijarse un poco en la sonrisa de los niños más desfavorecidos para darse cuenta de que lo material no da la felicidad, más bien al contrario. No identifico en este texto, ni en la vida, la felicidad con la acumulación de oropeles. Ni mucho menos.
En eso de que la vida depende de cómo la fabriques no estoy del todo de acuerdo, hay muchas personas que no tienen las condiciones necesarias para fabricarse una vida digna y otras a quienes se la dan ya hecha.
Otra cosa es que uno, cuando tiene sus necesidades básicas cubiertas, pueda ser más o menos positivo o feliz, pero eso creo que tiene mucho que mas que ver con el cerebro de cada uno.

Ayyyy, para lo del coco ya llegas tarde...

Un beso.

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Raúl, puestos a elegir yo también, je.

Un abrazo.

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V, siempre que te dejas caer me revuelves el gallinero :) Muy interesante lo que comentas de Aznar y Ana Botella, ellos tienen su ética, en efecto, y seguramente consideran que la mia es una mierda pinchá en un palo.
En cuanto a lo que dices de la Filosofía, voy a citar lo que mi profesor Liria dijo cuándo le preguntaron si se pierde mucho al perderse la filosofía.
"Desde un cierto punto de vista, perderse, no se pierde nada. La filosofía no tiene ninguna utilidad especial en esta vida. Desde otro punto de vista, en cambio, se pierde algo más importante que la vida misma: aquello que hace a la vida digna de ser vivida. Se puede vivir sin justicia, sin verdad y sin belleza. Pero la cuestión es si la vida sigue entonces mereciendo la pena. La filosofía es la única posibilidad que tenemos los seres humanos de comprender qué es lo que ocurre cuando se introducen en este mundo esas tres inquietantes tensiones éticas y políticas a las que podemos llamar platónicamente Verdad, Justicia y Belleza. Frente a la Verdad, somos iguales. Ante la Justicia, somos libres. Frente a la Belleza, nos descubrimos sintiendo que sentimos lo mismo que los demás, nos sentimos, por tanto, fraternos. Para eso sirve la filosofía, para entender qué significa eso de “Libertad, Igualdad, Fraternidad”.
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Al contrario de lo que siempre se ha pensado sobre los filósofos, filosofar no es estar en la luna o perder el tiempo paseando por un campo verde viendo crecer la hierba debajo de las vacas, es más bien todo lo contrario. Me alegra que tú le hayas pillao el truco :)

Un beso.

palabricas dijo...

Sue, algún capricho ridículo de ese tipo me voy permitiendo de vez en cuando, hasta me pongo excusas y me digo que me lo merezco por lo mucho que trabajo y bla bla bla. Como dice mi amiga LN "roja si, pero bien mona"
En fin, pa habernos matao!

Sue dijo...

Silencio, me hago cargo, muhé, es solo que yo me gastaría 200 en una cena o en un gigoló, o se los daría a un sin techo antes que comprarme un vestido, pero es que yo soy un poco así. Tú no me hagas caso.
¿Eres roja?... joder, ya decía yo que había notado algo raro.
¡perroflauta!