Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

jueves, 14 de octubre de 2010

SUEÑO DEL VESTIDO VERDE


-¿Hasta cuándo vas a estar leyendo ese libro?
-Hasta el infinito si me dejan.
-¿Tanto? Pero si es gordo como hipopótamo y llevas semanas con él. No lo acabaras ni en el infinito, además, tiene una pinta horrorosa.
-Ja,ja, bueno, alma mía, es un libro, no un plato de coquinas. No tiene que tener ninguna pinta.
-Claro que sí, yo huelo desde muy lejos la pinta de los libros y tú no terminarás ese ni entonces.
-¿Cuándo?
-En el infinito.
-Te pregunto cuándo y me respondes dónde.
-¿Es el infinito acaso un tiempo? ¿O es un lugar?
-Temo que no lo sé pero ¿acaso importará cuando llegue?
- No. No importará. Do you speak french?
-Apenas, pero tu ruso es excelente.
-¿Café con leche, entonces?
-Sí, pero si no hay Panameño prefiero un trozo de...
-¿ese tortel relleno de crema de almendras tan rico que hace volar?
-Sí, ese y ahora déjame leer que pronto tendré que partir.
-¿De nuevo? Ay, abriguito de pana, con esos lindos ojos y no los veré reír jamás.
-Tráeme el tortel y me oirás cantar.
-¿Con flores en el pelo?
-Y guirnaldas si hace falta, pero ahora desaparece y no me vuelvas loca que luego me piden cuentas.
-Pues hazte la sorda y que nadie te robe la alegría. No escuches nada y huye conmigo al manantial de los felices. ¿Cuando terminas el libro?
-Ya te dije, cuando suenen las campanas y aúlle el cocodrilo.
-Maravilla grandiosa. Yo te espero. Voy a por el tortel de almendras.
-Anda, ve, que la vida no es nuestra y ya se nos escapa... Pero, ¿tan pronto vuelves?
-Sí, regreso para decirte que soy un caballero sin gloria.
-Igual me da.
- Temía que no me quisieras por ello.
-Camarero remendón, luciérnaga o sombrero, te querré igual si me traes lo que te pido y me dejas leer bajo esta luz de otoño.
-Lo haré, si tu corazón no duda, pero antes regálame un título y que al hacerlo se iluminen tus pupilas.
-Nunca recomiendo libros. Se pierden muchos amigos.
-Cierto, la verdad es tenebrosa y pica como el esparto. Traeré el tortel ahora.
-Corre, pero que sepas que la verdad solo es tenebrosa si se esconde. ¡Corre!
-¿Y si no corriera lo suficiente?
- No llegaras a tiempo y tu ausencia cortará como cuchillo. Entonces me haré reina de los mares. Allí donde no juzgan a los chiflados ni ocurre nada malo si te rasgan la ropa sonriendo. Allí donde no hay que bajar escaleras con papeles ni entrar en ascensores que no llevan a ningún paraíso. Ni te persiguen orcos ni te preguntan de que lado estas a cada rato. Donde al sueño no lo llaman locura ni a la locura enfermedad.
-Entonces ¿el que sueña es un enfermo?
-Y el que sueña un millón un moribundo. ¿Te das cuenta la importancia de seguir leyendo?
-Sí, fui un vanidoso despistado y turbé tu silencio, solo por ello te regalo mis ojos para que veas la puesta de sol.
-¿Y si hiciera un ramillete?
-¿De ojos?
-Sí.
-Entonces me voy contigo.

13 comentarios:

LA ZARZAMORA dijo...

Me recordó el final el cuento de O. Paz el Ramo azul.

Besos, Sue.

virgi dijo...

Te leo como quién deshoja un girasol.
Vuelta a un lado y a otro, el sol avanza y las páginas vuelan (si nos dejan leer).
Besitos, me gusta, besitos.

S. Cid dijo...

Bordado en oro, maja. Así te ha quedado.

Anónimo dijo...

Sh... no voy a comentar porque sería un hecho atroz destartalar lo que aquí está tan exactamente puesto. De maravillas
Saludos

Belén dijo...

:O

Si es verídico, yo también me hubiera ido!

Besicos

Sue dijo...

Chicas, chicas, chicas. Cinco mujeres, cinco, como cinco soles, como cinco flores, como cinco fierecillas, como cinco aves que planean sobre una montaña de cerezas.
Cinco esperanzas.
Cinco fantasías.
Pedir cinco deseos y os serán concedidos, tiritas de sauce.

TORO SALVAJE dijo...

Me gustaría que ese diálogo no tuviera fin.
Es realmente delicioso.

Besos.

Guido Finzi dijo...

Dónde se consiguen esos torteles con crema de almendras? (me viene a la mente los bollos que compré hace tres domingos en París, tan tiernos como la temperatura que hacía a esas horas; poco más de las 8.30).

Lo de soñar me recuerda dos frase;
- Quien sueña de día conoce muchas cosas que se le escapan a quien sólo sueña de noche (es de Poe, y venía impresa en una camiseta que me regaló una novia que tuve)
- Yo que soñaba despierto, ya no sueño dormido (de Andrés Calamaro).

Un diálogo singular el de este post tuyo.

Un saludo

Nómada planetario dijo...

Más diálogos de la vida real debieran transcurrir por sendas parecidas a éste.
Besos desde la azotea de trazar planes.

La sonrisa de Hiperion dijo...

Y hacia donde partiremos?


Saludos y un abrazo.

Miguel Baquero dijo...

Un diálogo autónomo, que se basta por sí mismo, que se convierte en una cuerda zigzagueante, en un lazo.

NáN dijo...

Primero las chicas, después los chicos. ¡Somos auténticos caballeros!

Te ha quedado de dulce, de relamerlo. A lo mejos querrías ser la princesa del vodevil, pero eres la reina de los diálogos.

Sue dijo...

Toro, no tendrá fin pues.

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Guido, yo de París lo que más recuerdo es la casa de Victor Hugo (a la que no entré, solo vi desde fuera) y los árboles. Aunque también recuerdo un café en cierto lugar que estaba bien rico.
Ya apenas recuerdo que hizo un frío de morir y que me pasé tres días encapuchada por la lluvia.

Soñar nos salva de vivir (algunas veces).

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Nómada, pues quizás sí.

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Hiperión, el destino es lo de menos, dicen los viajeros (que no los turistas).
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Miguel, un diálogo un poco loco.

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NáN, o será que sois más perezosos! :)
Prefiero ser reina, sin duda.

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