Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

domingo, 17 de octubre de 2010

SI EL MUNDO FUERA TEATRO por Rubén Arribas


La ilusa que llevo dentro es la que me obliga a seguir emborronando servilletas, libretas viejas, e incluso paredes y espejos de baños ajenos (cuando éstos invitan a ello). La otra, la que lleva con los pies en la tierra desde antes de nacer y desde antes que surgiera la vida, me arranca el bolígrafo, se pone en jarras y muy seria (lanzando cuchillitos por los ojos) me dice: “Deja de hacer el chorra”. En realidad no me lo dice a mi, sino a la ilusa, con quien la tiene tomada desde hace la tira de tiempo, pero me molesta igualmente o más.
---
La lucha entre la ilusa y la otra, sus discusiones sobre lo que es o debe ser la vida, sobre qué magnitud de importancia hay que darle a los sueños, sobre si éstos deben ser metas y no gárgolas en el desierto, sobre si el arte es solo congelarte de frío con cara de boba frente a un universo que no existe, suele dejarme exhausta cual guerrera malaya. Y con un humor de perros. Es por ello que a veces claudico y las dejo que se maten, (aunque nunca mueren) y aprovecho para cocinar o limpiar el baño.

Hoy es uno de esos días en los que no estoy de humor para esquivar las balas de esta batalla infinita entre estas dos petardas con las que comparto eternidad y apartamento. Por eso he decidido colgar un texto ajeno y magnífico de alguien que escribe incomparablemente mejor que yo y que también ama el teatro. Así me da tiempo a hacer la colada y tal.

Feliz domingo a todos.


“Se para el reloj, se burla al tiempo. En el escenario de la gran ciudad, las ventanas son palcos desde los que se divisa la representación en plena calle. Los secretos se revelan tras las paredes, las reglas se resquebrajan, las injusticias se evidencian. El arte de vivir, es vivir con arte la tragicomedia de nuestra existencia. Si teatro somos, no hay espectadores, sino cómplices escénicos de aquellos que fueron engendrados bajo nuestros miedos, pasiones y debilidades. El tiempo engaña a quien no reflexiona como autor de su propio personaje, de su guión, de su puesta en escena. Los títeres toman vida. A quien llega tarde, la función no espera. Cualquier vida, vista como una gran obra, conmovería al mundo. El ser humano es un actor siempre vigente, que gira en torno a las mismas preguntas y al misterio de sus respuestas. Somos comediantes sin maquillaje, en busca de quien nos ame. Las cosas no son tan diferentes a las personas. Solo tienen sentido si existe alguien que las quiera. Y cuando cae el telón; no hay lloros sino grandes aplausos. Porque el teatro al fin y al cabo no es más cosa que la vida:”

Texto publicado en El libro Rojo de las Artes Escénicas.
Autor: Rubén Arribas.

12 comentarios:

Guido Finzi dijo...

Nos sobra teatro


Un saludo

NáN dijo...

Te contrapunteo con la espléndida animación del texto de RA. Es otoño, domingo por la tarde, acabo de terminar el trabajo de fin de semana que hago para mi grupo Globalízate, ya no me apatece salir. Así que esto es lo que hay que dice Gil de Biedma:

No volveré a ser joven

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.


Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.


Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.


Y directamente a ti: ¿sabes que después de la colada hay que tender la ropa para que no quede hecha un churro? De vez en cuando lo reintento, no tenderla en dos días, para ver si se rompe la maldición. Pero no se rompe, la maldita.

carmen dijo...

Qué gozada poder tender la colada mientars las dos se pelean...
Pero es que entonces hay una tercera!!!!

Por cierto,SUE, escribes tú mejor. Un pelín engolado el texto

TORO SALVAJE dijo...

La vida pasada por taquilla.

Besos.

Sue dijo...

Gracias Don Vito (¿Corleone?). Visitaré tu rincón poético, claro.
Un saludo.
---
Guido, el otro día vi una obra sobre la vida de Lorca en clave poética que era más verdad que mucho de lo que escucho por ahí a muchos que dicen que dicen la verdad.

Aunque creo que sé a qué te refieres.
---
NáN, la ropa hay que tenderla en seguida, a ser posible en una azotea (has debido leerme el pensamiento porque de eso hablaré, precisamente, muy pronto).
En cuanto a envejecer y morir, pues sí, es ley de vida y a todo cerdo le llega su San Martin. Te da igual ser una estrella del porno o una dama del teatro, al final te vas al hoyo como está mandao.

---

Gracias Carmen, la tercera en discordia soy yo, en efecto.
---
Toro, y para algunos es lo más importante: la recaudación.

Dr.Mikel dijo...

Pués no eres la única, ni te cuento como me lo hace pasar cuando el imbecil, el mio es el imbecil que me acompaña por la vida, tiene un mal día.

Saioa dijo...

Caramba, veo (leo) que somos muchos los que tenemos ahí dos pepitos gillos que pelean cada dos pod tres y, oh!!, ás curioso aún, que se menifiestan más aún en esos domingos calmados, de hacer colada, ordenar cajones desastrosos....

Buen post. Sue, me gusta empezar la saemana leyéndote.
Bss

Sue dijo...

Mikel, vas a tener que ir a que te vea el doctor ya en serio, eh.

---

Saioa, ojalá fuera tan fácil como ordenar un cajón. Esclarecer esas disyuntivas infinitas, me refiero.

Belén dijo...

Bueno, no siempre estamos contentas ni dejamos que la niña esté a nuestro lado para ver las cosas de distinto color...

Besicos

virgi dijo...

Entre unas y otras nos diviertes. Convives bien con ellas, aunque digas lo contrario.
¡Ya sabes que me encanta como escribes!

Sue dijo...

Sí, Belén, a veces ignoramos esas "vocecillas" por no volvernos locas (yo por lo menos). Otras las escucho por eso de que le dan color a la vida.

---

Virgi, sí, a veces me divierten, pero solo a veces eh! :)

Mondragón de Malatesta dijo...

Se acabarían las obras, y de paso, los actores.