
Hoy es uno de esos días en los que no estoy de humor para esquivar las balas de esta batalla infinita entre estas dos petardas con las que comparto eternidad y apartamento. Por eso he decidido colgar un texto ajeno y magnífico de alguien que escribe incomparablemente mejor que yo y que también ama el teatro. Así me da tiempo a hacer la colada y tal.
“Se para el reloj, se burla al tiempo. En el escenario de la gran ciudad, las ventanas son palcos desde los que se divisa la representación en plena calle. Los secretos se revelan tras las paredes, las reglas se resquebrajan, las injusticias se evidencian. El arte de vivir, es vivir con arte la tragicomedia de nuestra existencia. Si teatro somos, no hay espectadores, sino cómplices escénicos de aquellos que fueron engendrados bajo nuestros miedos, pasiones y debilidades. El tiempo engaña a quien no reflexiona como autor de su propio personaje, de su guión, de su puesta en escena. Los títeres toman vida. A quien llega tarde, la función no espera. Cualquier vida, vista como una gran obra, conmovería al mundo. El ser humano es un actor siempre vigente, que gira en torno a las mismas preguntas y al misterio de sus respuestas. Somos comediantes sin maquillaje, en busca de quien nos ame. Las cosas no son tan diferentes a las personas. Solo tienen sentido si existe alguien que las quiera. Y cuando cae el telón; no hay lloros sino grandes aplausos. Porque el teatro al fin y al cabo no es más cosa que la vida:”
Texto publicado en El libro Rojo de las Artes Escénicas.

12 comentarios:
Nos sobra teatro
Un saludo
Te contrapunteo con la espléndida animación del texto de RA. Es otoño, domingo por la tarde, acabo de terminar el trabajo de fin de semana que hago para mi grupo Globalízate, ya no me apatece salir. Así que esto es lo que hay que dice Gil de Biedma:
No volveré a ser joven
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.
Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.
Y directamente a ti: ¿sabes que después de la colada hay que tender la ropa para que no quede hecha un churro? De vez en cuando lo reintento, no tenderla en dos días, para ver si se rompe la maldición. Pero no se rompe, la maldita.
Qué gozada poder tender la colada mientars las dos se pelean...
Pero es que entonces hay una tercera!!!!
Por cierto,SUE, escribes tú mejor. Un pelín engolado el texto
La vida pasada por taquilla.
Besos.
Gracias Don Vito (¿Corleone?). Visitaré tu rincón poético, claro.
Un saludo.
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Guido, el otro día vi una obra sobre la vida de Lorca en clave poética que era más verdad que mucho de lo que escucho por ahí a muchos que dicen que dicen la verdad.
Aunque creo que sé a qué te refieres.
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NáN, la ropa hay que tenderla en seguida, a ser posible en una azotea (has debido leerme el pensamiento porque de eso hablaré, precisamente, muy pronto).
En cuanto a envejecer y morir, pues sí, es ley de vida y a todo cerdo le llega su San Martin. Te da igual ser una estrella del porno o una dama del teatro, al final te vas al hoyo como está mandao.
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Gracias Carmen, la tercera en discordia soy yo, en efecto.
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Toro, y para algunos es lo más importante: la recaudación.
Pués no eres la única, ni te cuento como me lo hace pasar cuando el imbecil, el mio es el imbecil que me acompaña por la vida, tiene un mal día.
Caramba, veo (leo) que somos muchos los que tenemos ahí dos pepitos gillos que pelean cada dos pod tres y, oh!!, ás curioso aún, que se menifiestan más aún en esos domingos calmados, de hacer colada, ordenar cajones desastrosos....
Buen post. Sue, me gusta empezar la saemana leyéndote.
Bss
Mikel, vas a tener que ir a que te vea el doctor ya en serio, eh.
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Saioa, ojalá fuera tan fácil como ordenar un cajón. Esclarecer esas disyuntivas infinitas, me refiero.
Bueno, no siempre estamos contentas ni dejamos que la niña esté a nuestro lado para ver las cosas de distinto color...
Besicos
Entre unas y otras nos diviertes. Convives bien con ellas, aunque digas lo contrario.
¡Ya sabes que me encanta como escribes!
Sí, Belén, a veces ignoramos esas "vocecillas" por no volvernos locas (yo por lo menos). Otras las escucho por eso de que le dan color a la vida.
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Virgi, sí, a veces me divierten, pero solo a veces eh! :)
Se acabarían las obras, y de paso, los actores.
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