Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

lunes, 2 de agosto de 2010

LEJOS


Como sigo sin despertar en Quebec, a pesar de mis esfuerzos y mi ferviente deseo de que ocurra, me he inventado que vivo allí. Ya sé que para eso tendría que ser, por lo menos, francesa por parte de madre, y a lo mejor rica, pero bueno, de eso va la ficción ¿no? De inventar e inventarse. De caminar por la Plaza de Oriente aplastada por el sol abrasador y creer que en realidad estás cruzando la Rue Saint-Jean del Viejo Quebec, por ejemplo. Sentir que la brisa de un país fresco, bello e inmune a la crisis mueve tu pelo y que no necesitas ir medio desnuda por la calle para sobrevivir a este puto calor.

Hoy he visto a una señora con una sombrillita a juego con el traje que llevaba, muy mona toda ella, y he pensado comprarme una (una sombrilla, no una señora) para protegerme del infierno al salir del otro infierno. De esta forma mataría dos pájaros: me creería una guiri japonesa de vacaciones todo el tiempo y además evitaría derretirme de camino al metro, al tren o donde se me ocurra ir a esas puñeteras horas en las que lo mejor sería estar enterrada en el barro. Como los elefantes. Es que son listos los jodíos.

Bueno, pero eso lo he pensado antes de inventarme que vivo en Quebec, claro, porque ahora aquí, en esta maravillosa city, ya no necesito sombrilla. Es más, el otro día, vamos ayer, fui al Gros Becs a media tarde y tuve que ponerme una rebeca de lana porque corría un biruji...

Fui a ver una obra de un joven talento quebeco-libanés de nombre impronunciable: Wajdi Mouawad. Sus amigos, para acortar y no atragantarse, le llaman Mou, como el barman de los Simpson, pero yo no he comido con él así que le llamaré Wajdi, vamos como se llama.

La obra se titulaba: “Incendies” y pertenece a la trilogía que se programó en el Festival de Aviñón el año pasado y que se completa con “Littoral” y “Forêts”. La verdad es que no entendí nada porque se representaba en francés, y yo el único francés que sé es el que sabemos todos, pero me he apuntado para verla en Madrid con los subtítulos convenientes en español. Eso sí, cuando el sol deje de ir abrasando por ahí a su antojo como si el país fuera suyo. En otoño vaya. Creo que llega al Valle Inclán en noviembre y hasta es posible que venga Wadji a presentarla, aunque me va a dar igual porque seguro que lo hace en francés....

En fin, la cosa es que la trilogía de Wajdi tiene muy buena pinta, aunque toda completa dure doce horas y no esté, de momento, adaptada al castellano. Aunque... pensándolo bien aún tengo tiempo de dar unas clases de francés por aquí, que se me había olvidado que vivo en Canadá!

Pobre Felipe cuando se entere.

23 comentarios:

Guido Finzi dijo...

A lo mejor, el día menos pensado nos cruzamos, porque en cuanto me toque la Primitiva, Canadá pasará a convertirse en mi principal destino.

Un saludo

LA ZARZAMORA dijo...

Todos se quieren ir a Quebec ahora... Y una vez todos allí habrá que migrar...
Las clases de francés te las doy gratis, venga. Pero a mi manera.

Besos, Sue.

Manuel Márquez dijo...

De Quebec, compa Sue, no tengo ni mínima referencia (más allá de que está el Canadá francófono, del que es "capital", creo...), pero no debe ser mal lugar cuando tanto empeño tienes tú en largarte para allá. De lo que sí tengo referencia, ya que también le dedicas parte de tu relato, es de eso de los calores, y te puedo asegurar que por aquí, por este hornillo en que se convierte mi tierra en estas fechas, tampoco podemos quejarnos, no...

Un fuerte abrazo y buena semana.

P.S. manda postales cuando llegues...

TORO SALVAJE dijo...

Que buena idea Sue.

A partir de ahora vivo en Noruega.
Se ha acabado la tontería ya de una vez.

Mira ya noto el fresquito.
Me parece que me voy a dar una vuelta por el fiordo.

Besos.

Sue dijo...

Bueno Guido, yo voy poniendo el Albariño en la nevera por si acaso, aunque por acá (en Canadá, donde vivo) basta con sacarlo al balcón en la noche para que se refresque.
Estoy pensando que quizás en invieno no podré salir de casa, por la nieve y todo eso, pero ...¿qué importa?
Eso sí, tendré que agenciarme unas buenas botas.
Me voy de compras.

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Todos no Eva, no me lo llenes de gente ahora que estoy aquí, por fa. Todos se quieren ir a España, eso sí, a vivir la fiesta y los toros (en Catalunya ya no, por suerte. Eso sí que es ganar un mundial), dale, déjalos.
¿Me darías clases? Eso es genial. ¿A tu manera es gratis? ... :)
Una vez se lo pedí a un affair francés pero no me hizo caso, vamos, que no quería hablar...Qué falta de sensibilidad, oye.

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Manuel, creo que en tu tierra es aún peor, sí, la verdad es que no te arriendo las ganancias.
Ya sabes: mucha agua y persianas bajadas.
Cuando vaya a por las botas compraré postales.

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Vale Toro, pero ten cuidado que en esta éopoca del año hay mucho turista que empuja a los que se asoman demasiado al "púlpito"... me han contado.
Es broma. Disfruta.

Guido Finzi dijo...

También estoy barajando Nueva Zelanda, donde hay excelente vino (en particular un blanco emparentado con el Albariño) y muy buena carne; vacuna y de cordero. Además, está rodeada de mar, y siempre relaja tomarse un Martini mirando los barquitos.

Saludos

Belén dijo...

Pues oye, para vivir en Quebec y hablar su idioma, que bien entiendo yo el francés...

Besicos

Sue dijo...

Guido, Nueva Zelanda siempre fue uno de mis destinos favoritos, pero no sabía yo que tenían un vino blanco emparentado con el Albariño. Eso aumenta sus posibilidades.

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Belén, todo es cuestión de fantasear un poco.

Guido Finzi dijo...

Además, están a un paso las islas Cook...

Miguel Baquero dijo...

Di que sí, de ilusión también se vive y no cuesta nada pensar que uno vive en Canadá. Saludos desde Toronto

strongboli dijo...

Todo el mundo tiene su Quebec particular, supongo. Incluso más de uno. Ya en plan real, es uno de los viajes que me gustaría hacer: Quebec siempre me ha recordado a los iroqueses, los hurones y los delawares. Por cierto, una duda: ¿hay obras de teatro con subtítulos? ¿Cómo se lo hacen? ¿Va saliendo un tipo con pancartas a cada frase?
Me apunto también a darte clases de francés medio (e idiomático, claro).
Petons.

Sue dijo...

Bueno Guido, hay un paseo en barco, pero sin prisa.

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Di que sí Miguel.

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Strongboli, en efecto existen obras de teatro con subtítulos, por lo general los ponen en una pantalla al fondo, aunque ya depende del escenógrafo.
Ten en cuenta que una obra debe representarse siempre en su idoma original para que el texto no pierda la esencia. Por otro lado, mejor un actor hablando en su idioma que mal traducido o doblado. ¿No?

¿Tú también sabes francés? Vaya, pues nada, lo dicho, otro profe gratis :)

Dr.Mikel dijo...

No te preocupes, si pregunta Felipe ya le dire que te has mudadi a Ottawa.

Sue dijo...

Gracias Mikel, es todo un detalle.

Guido Finzi dijo...

Yo estuve viendo, hace unos pocos años, una obra en francés, con el gran Maurice Benichou. Si mal no recuerdo, fue en el María Guerrero.


Un saludo

strongboli dijo...

Gratis? Una cerveza, al menos...

Sue dijo...

Bueno, aquí todo el mundo sabe francés menos yo. ¿Tú también Guido? ¿o estaba subtitulada?

Yo vi una obra catalano-francesa en el consulado francés, pero la parte hablada (había mucha mímica) estaba adaptada al castellano.
Eso sí, la cafetería del Instituto Francés, que está al lado, es (o al menos era) una delicia.

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Una cerveza, venga, Strongboli.
Está claro que nadie regala nada...

S. Cid dijo...

Chica, lo de la sombrilla es buena idea, pero mientras llega lo de Canadá y a falta de ojos rasgados, que pintan muy bien con la sombrilla, vente a dar una vueltica por el norte, que se está de un fresquito... ;-)

Sue dijo...

Nada Cid, me has convencido. Ya he pedido unos días y estoy buscando alojamiento. ¿Ves? Si es que soy una envidiosa :)

Nómada planetario dijo...

Todos tenemos el francés un poco oxidado, en cuanto coge carrerilla un nativo ya no hay quien pille ni papa.
Canadá otro de mis sueños por realizar, cuando perfeccione algo de idiomas, que con el español poco avanzas por ahí.
Besos a mi quebequiana de vocación.

Sue dijo...

Ay, Nómada, este país siempre ha sido torpe para los idiomas, viene de lejos, desde que no se a quién se le ocurrió doblar las pelis que venían de fuera, para hacernos aún (y si cabe) más perezosos.
Mejor nos hubiera ido ver las películas, de donde fuera que viniesen, en su idoma original. Al final aprendes o aprendes.
Ahora sí, vale, los mejores actores de doblaje están en España pero gracias a ellos los españoles no sabemos ni papa de idiomas.

Mi francés, por ejemplo, es nulo y me di cuenta de ello cuando estuve en París. Joder, tardé varios dias en darme cuenta de que "sortie" significaba salida! Además, los parisinos no son, precisamente, buenos anfitriones y como no hables su idioma (o lo entiendas) te miran al biés y, por supuesto, jamás se esfuerzan en hacerse entender. Bueno, imagino que no todos. Espero.

Mondragón de Malatesta dijo...

Pobre de mí, si no te vuelvo a leer. Interesante post, y es que hoy en día, hay que inventarse todo, hasta que de que vivimos, porque termina siendo un mero cuento inventado. Saludos.

Sue dijo...

Pues sí, Mondragón, pobre de ti :)
Woody Allen dice que lo mejor para sobrevivir es contarse mentiras, así que en esas andamos...
En fin, welcome y todo eso.