Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

jueves, 1 de julio de 2010

RECORTABLES


Desde que tengo uso de razón, es decir, desde que aprendí a leer y a recortar, colecciono artículos y fotos de gente buena. Personas que hacen buenas obras de las de verdad, no de esas que salen en la TV diciendo que han bajado un gato de un árbol o que han denunciado a un vecino con síndrome de Diógenes. Gente que sin tener nada lo da todo. Gente terrible y mala en su bondad, que pensarían, si pensaran, los que quieren apropiarse de la grandeza de aquella para seguir comerciando con ella. Cobrándola a precio de oro.

Algunas de esas personas a las que recorto y pego son ya conocidas en el mundo entero por su buen hacer, como Vicente Ferrer, pero también los hay anónimos como Laura. Ella no sería capaz de eliminar la miseria de la India, pero acude cada día a la residencia de ancianos de su barrio para leerle a un grupo de abuelos las aventuras del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra.

Laura no es feliz más que cuando está con sus viejos. No tuvo suerte en la vida pues nació en una familia sin posibles, sin conexiones que dicen ahora, y en una ciudad despiadada que consume la sangre de los medianos. No tuvo oportunidad de estudiar ni talento para cazar “un buen marido”. Como ya sentenciara su madre.

Quizás es porque a Laura no le gustan los maridos, tampoco la gente, pero tiene debilidad por las personas y siente que es parte esencial de los que sufren, como el tomate en un gazpacho. Se siente en deuda con aquellos que no tienen juicio para salir de lo que les tocó ni valor para quitarse del medio. Como ella.

Ruina de mujer.

No se emociona con los grandes acontecimientos, esos que irrumpen en la vida de la gente casí cada día, ni se siente ligada al mundo de los afortunados, sin embargo, de una a dos veces por semana sonríe. Depende del tiempo que su trabajo le deje para acudir a la residencia.

Y yo, por ver si se me pega algo de Laura, recorto y pego su foto en una vieja libreta azul, la misma que aún conserva a Kurt Cobain amarilleándose entre dos poemas de Burroughs, el que almorzaba desnudo frente a un mundo espantoso y feroz. Eran otros tiempos, pero los sentimientos se guardan en cajas.

Laura vibra con sus ancianos y yo con ella, pues no concibe el mundo sin regalar su tiempo a los demás. Es brava porque ayuda a los barridos en lugar de dorar el lomo de los favoritos. No se pone medallas y no sabe lo que es un bolsillo rebosante de oro y tuétano.

Dicen que tiene espinas hacia fuera, que no es de trato fácil, tampoco ansiosa, pero sí extrema. Extrema en su bondad discriminada y en su forma de decir las cosas. No tiene tacto. Dicen que podría ser linda si bajara la guardia. Dicen que nunca llora.
Me pregunto qué sería de ella si vendiera su alma a la hipocresía, la envidia y la idiotez del mundo.

Yo la vi llorar cierta tarde (las malas lenguas se equivocan, como siempre) mientras buscaba azucenas en el fango como una loca perdida. Como una andaluza lorquiana quemada por el sol y sin reloj de pulsera. La vi mientras sobrevolaba con mi alfombra mágica mi antiguo barrio, la tierra de los olvidados. Vi animales rotos, erizos violados y montañas de azufre. Y vi a Laura con su vestido verde ahogada en sollozos. Intentando salvar lo insalvable. Creyó que era verano y salió de casa con un abanico.

Cuando acabó de llorar y buscar, les llevó a sus viejos un racimo de lápices de colores recién afilados. Para teñir soledades, les dijo.

Ella sabe que entró al mundo con las botas llenas de barro y a nadie pide cuentas por ello. Nadie sabe porqué es tan absoluta.

La verdad es que nunca podría ser como ella, pero recorto y pego su foto por ver si se me adhiere parte de su alma.


23 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

No conozco ninguna Laura.
Estoy seguro que algunas deben haber cerca de mí.
Intuyo que no publicitan su dedicación a los demás y pasan desapercibidas.
Todos los que conozco, yo incluído, son/somos unos egoístas de tomo y lomo.

Besos.

S. Cid dijo...

Las "lauras" siempre son invisibles. En la tele sólo salen las "belenes". Por eso está bien que alguien se ocupe de traerlas al blog de vez en cuando... y sepamos de ellas. Emotivo post.

carmen dijo...

Genial, SUE. Un agran idea!
Y tienes mucho de Laura escondido(?)

Tempus fugit dijo...

Poeta en Nueva York, persona, Laura, Lorca y auténtica cartografía humana... magnífica prosa (poética)


besos

Ani dijo...

Qué maravilla de post. Me ha dejado tocada querida Sue. Yo también, como Toro Salvaje, soy una egoista, y me concentro casi exclusivamente en mis problemas, pensando que son los más importantes y los únicos.
Un beso muy fuerte y que tengas un bonito mes de julio, estés donde estés.

Belén dijo...

Hay vidas como historias, y viceversa... a veces me pregunto qué viene antes, el cuento ola realidad...

besicos

Dr.Mikel dijo...

El otro dia en un acantilado me jugue literalmente el tipo para salvar a una gaviota que estaba enganchada con un anzuelo y un sedal en una roca.
Racionalmente nadie puede justificar el riesgo que corri, pero tampoco lo supo nadie excepto tú ahora.

Guido Finzi dijo...

Con harta frecuencia, las individualidades aportan más que el conjunto. Desde la Biblia hasta historias como la de ésta Laura que no nos muestras.

Un saludo

Sue dijo...

Toro, es muy posible que te cruces con muchas cada día. En cuanto al egoísmo, hay niveles soportables y otros que no deberían permitirse. Todos somos un poco egoístas, egoístas de a pie que llamo yo, lo importantes es serlo cada vez menos y nunca con las personas desfavorecidas.

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Sí, Cid, es triste que se use la TV para esos menesteres. Pudiendo ser un medio para enriquecer a la masa, se ha convertido en un medio para embrutecerla.

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Carmen, teóricamente me gusta pensar que sí. En la práctica soy más egoísta.

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Bonito recuerdo, poeta en Nueva York.

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Ani, eso me pasa a mi, pero piensa que para cada uno sus problemas son los más importantes, porque son los que le afectan directamente. Eso no significa que no puedas reconocer que hay cosas mucho peores y que hay personas que lo están pasando, diariamente, mucho peor.

Un beso para ti.

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Belén, a mi parecer las historias las hacen las personas.
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Buena acción Mikel. El que nadie lo sepa (excepto todos nosotros ahora) no significa que no exista (como el sonido del viento entre los árboles que ningún ser vivo puede oir).
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Guido, me temo que lo individual sigue siendo más interesante que lo general. Nunca seguiría a una masa de gente que encamina hacia un abismo, pero quizas sí a una persona.

NáN dijo...

Un poeta tuvo que decir que era "bueno, en el buen sentido de la palabra bueno", porque en este país (supongo que en todos), "bueno" es un sinónimo de "idiota".

Otro poeta escribió:
"Me lo decía mi abuelito,
me lo decía mi papá,
me lo dijeron muchas veces
y lo olvidaba muchas más.

Trabaja niño, no te pienses
que sin dinero vivirás.
Junta el esfuerzo y el ahorro
ábrete paso, ya verás,
como la vida te depara
buenos momentos, te alzarás
sobre los pobres y mezquinos
que no han sabido descollar."

Y los poetas son los que miran el mundo, que es como es y no como deseamos.

Pero aunque no sean visibles, ni tan extremas como Laura, que lo dedica todo, conozco a un montón de gente que dedica una parte de su tiempo libre a prestar un servicio a los no favorecidos, a estar en contacto con ellos. Gente buena, buena gente. Una minoría porcentual, vale, sí, pero uno más otro más otro...

Una mañana, al salir a las 7:15 del metro Tetuán, vestido todo de negro como siempre, con ropa limpia y aseado, un empujón hizo que tropezara con el borde superior del último escalón; me hizo caer y quedarme en el suelo. Estaba confuso y me quedé ahí boca abajo. Notaba que la gente salía (el metro debía ir muy lleno y fui uno de los primeros) y que estiraba una pierna para saltar por encima de mí.

De pronto, alguien se agachó a mi lado y me cogió cálidamente la mano. ¿Le sucede algo, señor? Eso me hizo volver en mí, darme cuenta de dónde estaba. Me ayudó a levantarme. Le dije que gracias, que ya estaba bien. Se ofreció a llevarme a una cafetría de al lado a tomar algo (debía estar blanco). Le contesté que si tenía tiempo ella, me encantaría invitarla a uno. Trabajaba en una cafetería y llegaba tarde. Me sonrió y se despidió.

Una de esa mujeres que por 500 o 600 euros trabajan 11 horas en una cafetería y han cambiado el concepto, porque no son serviles pero siempre te sonríen y tratan maternalmente.

No la comparo con tu Laura, pero sin duda era una mujer buena. Sin duda no era la primera vez que se ofrecía a sí misma cuando veía que la necesitaban.

Los buenos no van con aura de bondad. A veces son duros, cínicos. Pero vaya si los hay. No seamos tan pesimistas.

Perdón por la longitud. Y te agradezco este posto, una muestra clara de tu bondad.

NáN dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
NáN dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
NáN dijo...

Al terminar mi largo comentario (por el que vuelvo a excusarme) e ir a publicarlo, me dio un error y pensé que se había perdido. Al abrir de nuevo vi que se había publicado ¡3 veces!, así que he elimnado dos.

Sue dijo...

Gracias por ese largo comentario NáN, puedes hacerlos cuan largos quieras. Esta es tu casa, ya lo sabes.

Comparto tu idea de que existen personas buenas entre la gente y que muchas veces dan una imagen contraria o de personas implacables. Precisamente por eso lo escribí, porque así lo siento y lo vivo.
No podría seguir viviendo con la convicción contraria, es decir, creyendo que en el mundo solo hay gente mala.

La experiencia, además, me dice que no es así. Ciertamente lo habitual no es que un ser desconocido te tienda la mano, pero sucede. A mi también me ha sucedido.

Una de esas veces sucedió cuando yo era estudiante. Fue un día que andaba muy deprimida pues pasaba muy mal momento, quizás uno de los peores de mi vida a nivel interior (el de ahora es malo solo a veces y tiene más que ver con lo exterior).
Pasaba por la calle Preciados cuando vi un chico tocando la flauta frente al Corte Inglés, no era uno de estos músicos con frack sino un mendigo. Me paré un rato a escucharle. Al rato él dejó de tocar, se acercó y me preguntó si me pasaba algo. Supongo que mi cara triste me delató y no se me da bien disimular.
Le dije que el mundo era una mierda, o algo así, y que no sabía qué iba hacer con mi vida. Él me dijo que no dijera eso y me preguntó si estudiaba, le dije que sí y entonces dijo "ves, esa es una razón por la no debes deprimirte, tienes la oportunidad de estudiar, ser algo en la vida y ayudar a los demás. Además, seguro que tienes una familia que te espera en casa". Yo asentí, entonces él sonrió y fué a por su gorra, que estaba tirada en el suelo con un par de monedas de 100 pesetas. Me dijo: "Te invito a un café".

No dejé que me invitara con sus dos únicas monedas, claro, pero caminamos juntos un buen trecho de la Gran Vía. Me contó que él antes tenía una familia y una casa, pero que las circunstancias le habían llevado a tener que vivir en la calle. No dejó que le diera nada de dinero, me dijo que se conformaba con que la próxima vez que pasara por donde él tocara, sonriera.

Después entré en el metro y él siguio camino hasta el lugar donde dormía (debajo de un puente).

A veces me avergüenzo al recordarlo, me refiero al hecho de quejarme de la vida ante alguien que vivía mucho peor que yo, y que, además, tuviera el coraje de animarme.

No NáN, vamos a intentar no ser pesimistas.

virgi dijo...

Gente hermosa que anda de puntillas, sin ruido, con la sola intención de ser feliz ayudando a los demás.
Creo que tú tienes mucho como ella.
¡Y qué bien escribes, Sue!

Muchos besos, el encuentro con R. muy tierno, me encantó.

Sue dijo...

Virgi, algo de ella sí tengo, pero muy poquito, muy poquito. A penas nada.
Gracias por leerme. Siempre es un placer escribir para personas sensibles como tú.
Un beso.

Nómada planetario dijo...

Hay más de una Laura anónima por esos mundos silentes y grises, dispuesta a poner su nota de color.
Besos teñidos de azul.

NáN dijo...

Qué buena historia, Sue.

Sue dijo...

Afortunadamente Nómada, afortunadamente.

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Gracias NáN. Las historias verdaderas son las mejores.

Julio dijo...

Seres Humanos.
Hola Sue,un placer escribir en tu pagina,una saludo para tí y todos tus seguidores.Veo que también tiene mucho de ontológico,el sentimiento de amor al prójimo de sentirse vivo y feliz por saber o desear que los demás lo sean, es una característica ineluctable que desde el principio de los tiempos de la raza humana ha servido para diferenciarnos de los demás animales.Esa es la característica que nos convierte en "seres" únicos e irepetibles y nos resuelve en humanos"seres humanos",no por ser de carne y hueso precisamente,sino por tener alma.Así lo decía el filósofo francés ,de cuyo nombre quiero acordarme(pero no lo consigo,ah sí,André Mourois),refiriéndose a la verdadera importancia de la vida:"Lo importante no es la longevidad del cuerpo sino la indolencia del alma".(sepulcros blanqueados que diría el Otro,el más grande.)
La mía se regocija de saber que existen(en el más puro anonimato) personas que valoran el existir de sus cuerpos y se conduelen con las desgracias de los demás.Me has recordado también con la instantánea de tu Laura a la corresponsal y escritora Marguerite Durás;era también su género literario,como también el de otros muchos gracias a dios,:La narración filantrópica o de exaltación de los valores del amor y el respeto a todos los demás,al prójimo........"como El nos amó",renunciando a toda importancia personal para entregarse a la maravillosa existencia de compasión y misericordia por los que sufren mayores males y desgracias.
Muchas gracias, y un saludo y hasta otra ocasión.

Sue dijo...

Julio, gracias por tu visita y comentario. En él hay mucha tela que cortar, sobre todo por tu referencia a Durás y a los animales, o lo que nos diferencia de ellos.
En cualquier caso, daría para otro post que quizás me plantee en otra ocasión.

Un saludo.

Guido Finzi dijo...

Justo hoy, terminando de leer las Memorias, de Lorenzo Da Ponte, me encontré con un párrafo que volvió a recordarme tu texto:

"...y muchos escritores (entre ellos el ingenioso Baretti) pretenden que más se aprende con la lectura de alguna Vida privada que con la de muchas historias de pueblos y naciones".

Sue dijo...

Vaya, estoy bastante de acuerdo con Da Ponte.