
De pequeña quería ser bailarina, veterinaria, misionera y conducir un camión. Bueno, vale, bailarina no, pero asistí a clases de ballet clásico durante 3 años. Nada especial, en realidad, más bien era la actividad extra escolar típica de las niñas de mi generación y barrio. O de sus madres. Bueno, de todas excepto de mi amiga Silvia que se aventuró con el judo y se gano unos años el apodo de chicazo. Eso sí, nadie se metía con ella. Ni siquiera yo. Menuda era. Además, bastante tenía con aprender a abrirme de piernas con once años.
Confieso que el ballet empezó dándome un poco igual, como a Silvia, pero después de ver bailar a Petri, la primera bailarina de la clase y ojito derecho de la profesora, recapacité. Y es que Petri bailaba la mar de bien y a mi me daba una envidia sana pero horrorosa. Nunca desee que se rompiera la pierna para bailar en su lugar y ganarme los favores de la profesora, entre otras cosas porque yo estaba convencida de que era la peor bailarina de la clase, incluso del mundo, pero desee muchas veces que me saliera el giro deboulé como a ella. En tres años casi lo conseguí.
---
En cualquier caso, me gustaba más el teatro y hubiera dado mi reino en patatas fritas por ir a clases de interpretación con el consentimiento materno, en lugar de tener que hacerlo a escondidas. Pero esa es otra historia, hoy quiero hablar de ballet. Y todo porque ayer, después de un buen porrón de años, he visto revivir los tutús y las mallas de nuevo. Solo que en esta ocasión sobre el escenario de un teatro y con bailarines rusos, que son el caviar de la danza.
45 bailarines profesionales interpretando El lago de los cisnes del ilustre Tchaikovsky. Una maravilla estética incluso para indoctas como yo que no entienden de ballet. Imagino que todos conocéis la historia: un príncipe (ruso, claro) busca esposa y se enamora de la más difícil: Odette, que es chica de noche y cisne de día. Una verdadera lata, la verdad, aunque al príncipe no le importuna y allí, en el bosque encantado, le pide a Odette que acuda al baile del castillo a la noche siguiente para elegirla como esposa. Ella se presenta en el baile, pero el príncipe ha sido hechizado por un malvado brujo que le hace confundir a Odette con otra joven y es a ésta a quien jura amor eterno. Odette, absolutamente inconsolable, regresa al lago llorando y pensando que menudo cabrón es el príncipe, además de mentiroso, y las chicas-cisne intentan animarla con una preciosa danza.
Fuera de contexto la historia puede parecer algo simple y ñoña, pero con la música de Tchaikovsky y 45 bailarines profesionales rusos, el cuento cambia a mejor, incluso con una señora en la butaca trasera que lo comenta todo (señora, que no está en el sofá de su casa, por el amor de Dios).
No os desvelo el final, pero os adelanto que es feliz. Y de vez en cuando un final feliz es refrescante. Yo, en cuanto tenga otro rato voy a volver al ballet, y no solo para ver chicos en mallas prietas (que también), sino por seguir practicando ese deboulé que se me resiste.
20 comentarios:
Jajajaja, otra vez uno de tus textos refrescantes, esta vez con el ballet como excusa. Cómo me gustan, Sue... Tienes cada ocurrencia y las cuentas con tanta, tanta gracia...
Seguro que disfrutarás del intento, Sue.
Conducir un camión, tampoco debe ser fácil...
Saludos desde el sofá...!
Y en cuanto a lo de conducir un camión, para cuando jajaja.
me ha encantado leer este post: Excelente y muy entretenido.
Un abrazo.
Eres genial... me haces sonreír de oreja a oreja...
besos
El judo? Eso está de lo más obsoleto...Yo también tengo un amiguete que lo practica (el pobre se quedó colgado de Karate kid, el Pequeño Saltamontes y ese tipo de ficciones).
Un saludo
PD: hace muchos años, tuve una novia bailarina
ps, de chica quería ser todo, deportista, cantante, actriz. Cada evento al que concurría me quedaba soñando ser ese que estaba allí... jaja! pues na de na!
La semana pasada vi un camión y pensé que tal se sentiría pegar una vueltita conduciéndolo.
Cariños
No he visto ballet jamás.
Y sé que me equivoco.
Pero no me atrae nada.
Que le vamos a hacer.
Besos.
Vaya, pensé que estaria todo el mundo con la resaca del triunfo de ayer de la Selección y nadie comentaría. Me alegro que no sea así porque a este punto tengo que decir que no he podido dormir por culpa de los impresentables niñatos/as de mi barrio que se pasaron celebrando la bufonada hasta bien entrada la madrugada.
Desde mi cuarto se escuchaba todo tan bien que parecía que toda esa panda de gilipollas estuvieran en mi cama. Hasta hubo una pelea, un coche de policía que llegaba, más gritos, más trompetines... en fin.
Un asco.
---
Cid, gracias. A veces me creo graciosa, pero luego se me pasa y me amargo. Ya me conoces.
---
Sosita, lo del camión aún no lo conseguí, pero es algo que siempre me ha llamado la atención. Cuando viajo por carretera le hago fotos a los camiones grandes como una idiota. Por alguna razón que no llego a comprender (o quizás no haya razones) hay algo en la vida errante del camionero que me atrae, pero supongo que es porque no la he vivido. Una vez un camionero me dijo que no era tan idílico como yo lo veía, más bien todo lo contrario.
El caso es joderle los cuentos y la ilusión a una. Siempre igual.
----
Gracias Josef, lo del camión lo dejo para cuando algún atrevido camionero -asegurado a todo riesgo-me lo preste ...
---
Cenizas, ¿yo? Gracias.
Sonríe, sonríe que se nos acaba el mundo (y el ballet, el gazpacho, las fresas, el sexo...uff).
----
Sí Guido, es muy obsoleto, pero en la prehistoria (hace 25 años) estaba de moda.
A mi me encantaba Ralph Maccio, mucho más que Rob Lowe o Matt Dillon (que eran de la quinta), y debí ver "Karate Kid" unas veinte veces. Aunque reconozco que Miyagi me daba un poco de grima. No sé por qué...
Una novia bailarina, qué bonito. A mi siempre me ha gustado que los chicos bailen y una vez tuve uno muy "bailongo" pero nada que ver con Nacho Duato o Nariman Berkzhanov.
----
Cierto Viking, de pequeña una quiere ser muchas cosas. El mundo es grande, está lleno de posibilidades y una no es consciente de sus limitaciones (o de las limitaciones que, después, el mundo le va a poner).
Besos.
---
Toro, a veces la vida te regala sorpresas, así que quizás algún día, quien sabe, veas una danza y te encante.
Yo me quedo con ese momento "señora dando el coñazo".......
Grande, Sue, as usual.....
Cómo te entiendo, lo mismo me pasa cuando veo teatro!
Besicos
Sai, la verdad es que un poquito pesada sí se puso la mujer.
---
Belén, confieso que con el teatro mi subidón es mucho mayor, pero similar al del ballet. Cierto.
Conozco gnte con aficiones a casi todo, pero no a nadie que le gustara el ballet. Cuando lo ponen en TV, me quedo enganchado; y con las fotos de las bailarinas, lo mismo.
Me parece excitante y hermoso. Pero el clásico... jamás los bailes de los musicales. Ahí me sale fuerte el lado hetero.
Bueno, Cisna, buenas noches. Duerme una buena siesta el domingo, porque esa noche va a ser mucho peor.
Nán, no me lo recuerdes. Estoy por irme al Círculo Polar, allí donde los amantes aquellos de la película de Medem.
Bueno no, qué aburridos.
¿Tu lado hetero? ¿los musicales? no lo entiendo mucho ¿qué demonio sobrevive entre un hetero y un musical? A mi me gustan (algunos) y soy hetero.
Aparte de heterosexual, eres heterogénea
Ah, Sue, no sé cómo andará ahora la cosa de las etiquetas culturales identificativas, pero hubo unos años, bastantes, en los que mostrar un amor desmedido por los musicales de Hollywood era una tarjeta de presentación necesaria entre los homosexuales. Si salía la conversación y decías que no te gustaban, ya estabas clasificado como hetero.
Es una gilipollez (todos los signos de identificación social son una gilipollez), pero ahí está. Y yo, que no presumo de hetero, me significo estúpidamente porque de niño, cuando los domingos iba a los cines de sesión doble, me sentía estafado cuando una de las películas era un musical.
Debí ver "Siete novias para siete hermanos", en esa condiciones de sesión doble, como 50 veces. Me entretenía fantaseando que era un indio que los iba matando de uno en uno.
Guido ¿Heterogénea porque tengo muchos "genios"? (entendido como "mala leche" y no como seres mitológicos ni mucho menos capacidades extraordinarias)
---
Nán, ahora me he enterado, perdona, es que aunque estén ahí, me cuesta reconocer esas etiquetas culturales, que como bien dices son una gilipollez.
¿Has visto la peli Spinnin? Creo que solo la pasaron en un cine de Madrid (que yo sepa) y a penas le dieron publicidad (en alguna publicación marginal), y sabes por qué, porque es una película que muestra a los homosexuales como personas y no como chuchos de feria o seres glamourosos y me da la sensación de que parte de la sociedad (hetero y gay) no quiere romper la imagen que persiste de los homosexuales. Por miedo e ignorancia, porque se les acaba el negocio... en fin, cada uno tendrá sus propias razones.
Spinnin tira por tierra la imágen de los gays que se empeñan en ofrecernos los medios y rompe todas las etiquetas habidas y por haber. A mi juicio es una película que deberían pasar en los colegios, para que los chavales que no nacen con el gen del respeto y la apertura mental, y que no tengan padres que se lo muestren, aprendan en clase a ser respetuosos y a ver como absolutamente normales otras tendecias sexuales o de vida. Entiendo que se acabarían los chistes sobre maricones (los gays también tienen los suyos sobre heteros, que conste) y la programación televisiva tendría que reinventarse, pero vaya, yo creo que un mundo diferente bien vale ese sacrificio.
Jajaja! eso de los indios me ha hecho gracia, Nán. No puedo con "Siete novias para siete hermanos", prefiero Cabaret.
Mujer, Cabaret, All that Jazz y si me apuras, hasta Grease, son otra cosa. Cuando hablo de "musicales" de Hollywood me refiero al género pastelón.
He vivido rodeado de homosexuales sin la menor pluma, de los que morían de SIDA a principios de los 90 sin que en su trabajo se hubieran enterado de que lo eran. Pero nunca he soportado el "circo" que les montan y que se montan; como tampoco he soportado el "circo" de los machos, que es mucho más peligroso. No sé si te has enterado, pero una encuesta entre adolescentes ha dado que el 13% de ellos han pegado alguna vez a su novia, o la acosan a preguntas sobre lo que hacen, o las meten miedo (estos llegan al 20%) porque es bueno... y ninguno se considera machista.
NáN, en educación social vamos hacia atrás, como los cangrejos. Yo estoy harta de ver parejas de adolescentes en las que él abusa de su rol de "macho" (pegando e insultando) y ella del de "hembra" (consintiendo y riéndole la gracia).
Hace unos meses en la tv un reportero habló con los amigos de un adolescente violento (no recuerdo qué había hecho)y me quedé horrorizada.
Una de las entrevistadas fue una de las novias a las que este chico había pegado y ella se limitó a decirque sí, que a veces se ponía nervioso y la pegaba, pero que luego se le pasaba porque era buen chico.
SUE
No preguntes tanto...
Cierta vez, en una entrevista, a un actor argentino le hicieron la siguiente pregunta: ¿Y usted cómo se hizo homosexual?. Y el tipo, que no era ningún estúpido respondió: Preguntando...
Así que ya sabes.
Un saludo
De acuerdo Guido, dejaremos las preguntas entonces.
Publicar un comentario