Primera: Un incendio nocturno en el edificio de oficinas X de la calle Y. Un desastre. No hay daños personales, pero materiales a porrillo. No ha podido salvarse prácticamente nada. Ni ordenadores ni documentos. Los bomberos no llegaron a tiempo y habrá que cerrar la compañía por unos meses. Uf. No. La última hora informa de que la cosa no pinta bien. Hecatombe. Además, la sede de Madrid ya no genera los miles de millones en beneficios al que obliga el Plan Estratégico 2010-2011. En definitiva: no cumple objetivos. Cerrada. Quemada. Closed.
Segunda: El nigeriano que no ha podido viajar con su bebé porque éste aún no tenía pasaporte. El papá llevaba el libro de familia, pero daba igual. Tuvo que volar a Madrid solo después de haber pagado dos billetes (el suyo y el de su mujer, que se quedó en la isla con el pequeño) . Hay compañías aéreas que tienen el corazón envuelto en espinas.
Después de cinco días en el paraíso no es de extrañar que vuelva al infierno deseando un incendio o recordando injusticias, ¿no os parece?
A mi sí me parece.
Lo peor de irse es tener que volver. Sí, claro, hay cosas buenas de volver...emmmm, dejad que piense y seguro que se me ocurre alguna.... vamos a ver....una cosita buena... si lo tengo en la punta de los dedos no sé por qué no me sale...no puede no haber nada.... venga, un, dos, tres, responda otra vez...
¿Me ayudáis?
PD: Por si hubiera o hubiese algún experto en aviones/aeroplanos y similares monstruos del aire, le/s aviso de que el avión que me ha traído de vuelta del paraíso era exactamente un Boeing 737. Ningún otro. ¿Estamos? Pues eso. Que yo no entiendo de aviones pero sé leer.
AGRADECIMIENTOS: Gracias a los que se preocuparon por mi ausencia y también a los que no han dejado de hacer el bien mientras yo pecaba de: pereza, gula y lujuria a partes iguales.
Me hubiera gustado traeros un suspirito de viento, unas gotas de mar cristalina, o alguna piedra volcánica. Quizás un platito de papa arrugá con mojo o la sonrisa de algún majorero guapo. Pero no ha podido ser porque cuando peco no me acuerdo de nadie. Ni siquiera de mi otro yo, ese que sobrevive entre brasas el resto del año. Y lo peor es que tampoco se me ha pegado nada del amable carácter isleño. Aunque, claro, es normal. Mi mala sangre viene de antiguo y está enmohecida por el cemento y el ruido de la gran ciudad. No es tan fácil que se me pegue lo bueno y por supuesto hacen falta más de 5 días: raspa el moho, haz pequeñas incisiones para extraer la sangre podrida, elimina las impurezas del filtro mental... en fin, mínimo tres meses.
Sirvan como disculpa a mi feo detalle estas imágenes. Documento gráfico de mi paso por el cielo.

25 comentarios:
Que bien te lo has pasado eh...
Siempre hay que volver pero que te quiten lo bailado.
Besos.
Bienvenida al infierno.
besos
¿ya has descansado?
Pues nada, guapa, ahora sigue siendo mala!
Besicos
¡Te has ido y ha vuelto! ¡Qué envidia sana tengo!
Siempre quedan cositas buenas de un viaje a las antípodas...ejem..
Te dejo un abrazo de los míos,
Naia
Cuando regreso la buena carga me dura por bastante tiempo, al menos hasta que peligrosamente deseo irme otra vez
Saludos
Fuerteventura?
Dí que sí, que hay que pecar en vacaciones de todo lo que se pueda.
A ver si con un poco de suerte en septiembre puedo hacer algo parecido...
Un besazo
Te esperaré en el cielo , aunque sea pa unas cañas.
(Porque yo , lo que es ligar ligar , ya no ligo ).
Un besazo.
(Reyes)
Toro, muy bien sí. Aún hay momentos en la vida que merecen la pena.
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Cenizas, bien hallado.
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Belén, he descansado, me he cansado... en fin, un poco de todo.
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Sí, Naia, ha sido visto y no visto, cortísimo! Tú también tendrás tu momento de relax, ya lo verás.
Recojo tu abrazo.
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A ver lo que me dura a mi Viking... uff.
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Muy bien Acorde! Acertaste!
Seguro que puedes y septiembre es una época perfecta.
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Que sí, Reyes, que nos tomamos unas cañas y ligamos, que sí. Tu por eso no te preocupes :)
Un beso.
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Pero como presumes de mala sangre si eres un pedazo de sentimiento...Anda ya
Y que la sonrisa esa del guapo que no has traido valdría un valer, porque tampoco se ven tantas
Gracias Carmen, supongo que mi sangre es buena, al menos la que heredé de los mios (que sí lo son).
Sonrisas hay muchas, solo hay que buscarlas.
Bienvenida a la deplorable cotidianidad. Menos mal que aún nos queda el humor, la ironía y la fantasía...
Un saludo
Gracias Guido, es un asco volver. Menos mal que os tengo a vosotros, sino me tiraba por el balcón.
Hoy en día hasta eso es raro; tener balcón porque, por alguna razón que se me escapa, la mayoría de los que lo tienen, lo tapan con horribles cerramientos de aluminio. Eso los edificios que no son nuevos porque, en los más modernos, ni siquiera los construyen.
Un saludo
Si ya lo decía Cavafis. La ciudad va contigo donde tú vayas.
La mejor definición del viaje que he leído es: viajar es irte para tener ganas de volver.
Ya veo que en tu caso no funciona. Eres ese dentista de cada diez que recomienda chicles con azúcar. Bueno, así es más divertido.
Mi proceso mental del regreso es el siguiente:
Joder, qué bonito está Madrid.
Me gusta la luz y el silencio de la casa.
Malasaña está que se sale. Me ducho y me doy una vuelta para celebrar que he vuelto.
Ya estaba harto de comer fritangas.
En todo el mundo encontraré una cama como esta.
Guido, cerrar terrazas y balcones siempre me ha parecido un crimen contra la arquitectura en particular y la humanidad en general.
En realidad, la mayor parte de la arquitectura de lo que no es el centro (hablo de Madrid, aunque puede trasladarse a cualquier ciudad española) es bastante deprimente. En Edinburg (por poner un ejemplo de ciudad bonita y pecar de antipatriota) no hay bloques de pisos de ladrillo ni en las afueras y mucho menos aluminio.
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Nán, me has recordado que tengo dentista el jueves y, por llevar la contra que es lo mío, es una de las mejores noticias de esta vuelta. Mi dentista es libanés, aunque formado en París, y tiene los ojos verdes más bonitos del mundo. Además, tiene las manos de seda y ya te puede estar extirpando el bazo sin anestesia que no te enteras. Es un amor. Y además está divorciado... en fin, esto último sobraba porque no tengo intención (ninguna) de intimar con mi dentista, así que no sé por qué lo he dicho (por si hay alguna candidata supongo). A mi me encanta visitarle porque me da luz.
En cuanto a Madrid y mi vuelta, te cuento. No digo que esta ciudad sea un asco siempre, tiene momentos y lugares con mucho encanto que yo he disfrutado, disfruto y espero disfrutar mientras siga por aquí. Pero también es cierto que no la echo de menos cuando me voy. Nunca me ha ocurrido estar en cualquier otro lugar y pensar "qué ganas tengo de volver a Madrid". Nunca. Y menos aún a este cadalso de trabajo. Más bien pienso lo contrario "qué lindo sería quedarse por aquí un rato más".
Quizás es porque no tengo una casa propia para disfrutar de ella, aunque tenga luz y un gran balcón, o que cuando salgo fuera de Madrid y España nunca como fritangas, sino cosas muy ricas (si no las encuentro en un golpe de vista, las busco que es más divertido).
En cuanto a la cama, pues tampoco la echo de menos, quizás es porque he tenido algunas camas en poco tiempo y he preferido no encariñarme con ninguna (y con esto me refiero a las mudanzas, no a que vaya por ahí de cama en cama ajena). Además, me adapto a cualquier colchón sin problema.
En cualquier caso, te agradezco mucho, mucho tu brisa fresca de razones buenas para volver. La necesitaba.
Joo, cómo mola! La verdad es que sientan muy bien esas escapadas, aunque sean cortitas. Yo hice una hace un par de semanas ya, pero lamentablemente tengo tannnto trabajo que se me contractura la espalda el día justo de regreso al curro, una pena, pero yo sigo intentándolo.
Ya queda menos para las vacaciones. Un besazo grannde
Ani, entonces estarás de baja, ¿no? Qué suerte! A mi no me importaría estar contracturada unos días.
Cuídate.
Yo creo que la mayor uniformidad que tiene Madrid, es que los edificios están llenos de pintadas en todos los barrios...Por ese delito, en Singapur te dan tres latigazos y meten cinco meses en la cárcel.
Cierto Guido. Bien por Singapur.
Gracias, por la visita,
y que decirte:
la vida asi, a veces duele.
Saludos
¿Conque estuviste cerquita, eh?
Si alguna vez te acercas más, avísame, me encantaría pasearte.
Me alegra disfrutaras de esos alisios, a pesar de la arena.
Besitos, cielo.
Gracias a ti Antonio.
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Virgi, muy cerquita. A la próxima ya tengo dos visitas programadas, una de ellas eres tú.
Un beso.
(Y a ver qué haces paí con la Reyes:)
No solo los yogures tienen fecha de caducidad, los días en el edén también.
Besos desde mi orilla mediterránea. Termino de preparar los bártulos y me echaré la mañana envuelto en azul e iones salinos.
Bonitas fotos... del paraíso, Sue.
Y, sí, tienes razón: lo peor de irse es que hay que volver. Claro que, si se le da la vuelta al asunto, uno puede consolarse pensando que lo bueno de volver es precisamente eso, que se vuelve. Y, también, que al menos hay un sitio al que volver.
Lástima que no se pueda vivir cada día de la vida en el paraíso. Ay...
Pues muy feliz viaje, Nómada. Qué envidia me das.
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Cid, cierto, hay que ver lo positivo, siempre. Entonces voy a empezar a preparar mi nueva huída :)
Gracias.
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