Pero no tuve los ovarios de Alicia para salirme del sendero marcado y me encerré durante siete horas en galeras, esposada por los pies. Y en el intento de que la nave (triste y ajena) no naufragara, mi cabeza reventó y todas mis citas de ese día reventaron con ella, al tiempo que mis ilusiones, como ratas de bodega, huyeron despavoridas, haciendo chirriar sus dientes.
Suerte que al día siguiente el sol volvió a salir y no quedaba rastro del dolor, así que acudí a mi cita con Burton como si nada hubiera pasado. Y allí, en la oscuridad de la sala de cine, con aquellas incómodas gafas futuristas, mis ilusiones volvieron a mí, una a una, transformadas en gotitas de agua marina.
...y al caer por el agujero se hizo la luz. Varias puertas y una sola llave. Ya sabes que si quieres salir de donde estás debes arriesgar, de lo contrario te quedarás dentro del agujero para siempre. ¿Qué eliges?
Alicia decidió probar así que bebió el líquido de la botella ("drink me"), comió el pastel ("eat me") y antes de darse cuenta ya había cruzado la puertecita de Wonderland.
¿Quién dijo miedo?
Reconozco una vez más mi debilidad por los cuentos de Burton. Esa capacidad suya para filmar sueños infantiles haciéndolos aptos para adultos me hace volver a un tiempo glorioso en el que yo también paseaba por un maravilloso país. Montañas de algodón dulce, árboles de mantequilla frita, escobas con ojos, perros azules, violetas naranjas... Realmente no importa que la Alicia de Burton sea una interpretación personal de la novela de Lewis Carrol, porque toda obra artística es susceptible de ser manoseada cuando escapa de la morada de su autor, lo que importa es que los personajes de Burton ayudan a respirar. Al menos a mí.
“Te echaré de menos cuando despierte”, le dijo Alicia al sombrerero la víspera del día Gloricioso, el día en que debía enfrentarse al terrible Galimatazo, el monstruo de la malvada Reina Roja. En ese momento aún pensaba que todo era producto de su imaginación y que, por estar medio loca, inventaba personajes extraños como el sombrerero. Una intrépida Alicia que decidió seguir al conejo blanco en lugar de soportar el asfixiante destino que otros habían decidido para ella.
Ojalá fuera tan fácil como ver un conejo con chaleco y salir corriendo tras él. Yo lo único que veo son ratas, y ninguna es Firmin.

17 comentarios:
Tantas galeras para qué?
Para subsistir?
En el mejor de los casos.
No parece muy inteligente lo que estamos haciendo con nuestras vidas.
Le tenemos tanto miedo a la falta de seguridad que nos hemos vuelto incapaces.
Nos asusta hasta el no poder disponer de una mísera pensión en el futuro.
Y cosas así condicionan toda nuestra vida.
Un poquito gilipollas somos, no?
Yo lo veo así.
Besos.
ojalá sea tan fácil...
No he visyto la peli, pero ya mismo me la apunto, para cuando me amenace a mí el dolor de cabeza
Es que es muy malo llevarse el trabajo a casa...
La próxima vez hazle caso a tu corazón .
Se empieza por cosas pequeñas.
Un beso.
me han hablado fatal de esa peli hija... pero me da igual, la veré...
besicos
Completamente de acuerdo con Toro Salvaje. Gilipollez es lo que nos sobra.
Independientemente de la versión de Tim Burton (tan suya. Nadie dudaría de su toque), Alicia en el país de las maravillas siempre me ha parecido una magnífica crítica del mundo y sus personajes que, al parecer, no han cambiado gran cosa después de dos siglos. Eso sí que da miedo...
No lo sé Toro. No tengo respuesta a tus preguntas.
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Miguel, apúntate la peli. Es una buena terapia para los dolores.
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Lo es, Guido.
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¿Qué cosas pequeñas Reyes?
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Belén, no hagas caso siempre de lo que te cuenten. Todo es cuestión de prismas y sensibilidades.
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Cierto Bats, da miedo. Vencerlo es nuestro objetivo.
Jajajaaj, qué buenas expresiones, Sue:
-"Y es que la mañana de autos, de camino al cadalso, horas antes del dolor de cabeza, [...]"
Y otras con las que me identifico tanto, que pareces yo misma:
-"me encerré durante siete horas en galeras, esposada por los pies"
-"Y en el intento de que la nave (triste y ajena) no naufragara"
Bueno, se ve que yo también estoy obsesionada con la idea de trabajo alienante, que es parece lo único que el mundo de hoy parece ofrecernos: producir, producir, producir... Qué asco de vida (al menos laboral). Por eso no hay que dejar que el curro invada la otra vida..., la que merece la pena.
Saludos y espero que los de hoy lleguen a Wonderland, porque es allí donde estás, ¿no? ;-)
S. Cid
Cosas pequeñas , a ver.
1. Si te da el punto de faltar al trabajo un día, falta .
2. Si crees que ya estás harta de ver ese jersey que tanto te recuerda algo que no mola , tíralo o dónalo, aunque sea muy caro o esté nuevo.
3.Si se te antoja algo, lo que sea, (mojarte los dedos en una fuente , echarte una siesta , comprarte la revista Pronto, )por mal visto que esté , HAZLO.
Así se empieza a CAMBIAR .
(Por cierto, he releido lo que te mandé, lo estoy rehaciendo, no sé cómo pudiste soportarlo ...sólo por eso siempre te querré ) .
No he visto aún la peli...pero coincido en ese deleite que es capaz de entregar Tim Burton en cada peli. Las que he visto de él, las he visto más de una vez, eso te lo aseguro.
Un besito.
Suscribo al 300% las palabras de Reyes Uve......se puede decir más alto, pero no más claro
Gracias Cid, y saludos desde Wonderland, claro. Ellos no quieren que esté aquí, pero aquí me quedo.
Un placer que me leas y reseñes.
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Reyes, deshacerme de ropa me alivia mucho más que comprarla (de hecho comprar ropa ya ni siquiera me gusta), por muchas razones. Me creo que hago una buena acción donándosela a alguien que la necesita más que yo y además genero espacio para respirar.
Lo de faltar un día a la oficina se me hace poco ¿qué tal todos los días?... ah, ya, que así no sirve, ya no sería una cosa pequeña..
Gracias Reyes, ya te he dicho que eres mi escritora fetiche y que si por mi fuera la Isidra ya tendría contrato.
A uno mismo (a mi me ocurre constantemente) nunca termina de gustarle lo que escribe.
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Zayi, te recomiendo la peli. Burton siempre es una buena opción.
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Saioa, yo tb suelo suscribir las palabras de Reyes. En este caso también, claro.
Me jode un montón que nos marquen caminos y sean tan profundos que no haya manera de salvar el escollo y volvernos a salir. Yo lo intento cada día, de una manera u otra, pero hay destinos demasiado marcados. Y aunque no soy de las que claudica fácilmente, en cuanto a lo laboral lo tuve que hacer y ahí sigo, me temo que por muchos años.
Tengo unas ganas locas de ver Alice de Burton que es uno de mis prefes. Seguro que la peli no me defrauda. Y como además sale Depp, seguro que es más interesante todavía.
Un besico maño.
No seas tan dura contigo, amada Sue...ya llegará el momento de dar el manotazo y convertirte en Alicia. Lo malo es el dolor de cabeza que te "fastidió" ...y cuando la cabeza duele mucho se convierte en jacquecas punzantes..me apena el dolor que sufríste. Al día siguiente viste Alicia de Burtón..inspiración y ánimos para ti.
Te dejo muchos besos, abrazos serenos, silenciosos con aroma canela..
Naia
p.d.-no conozco la playa que mencionas, pero seguro que es muy hermosa. Trataré de ir a visitarla.
Hazte una escapadita, cuando puedas al mar...ya verás que bien te sienta. Kisses
Querida Sue, voy un poco en la línea de Reyes, hay que darse pequeños placeres, aunque a veces son tan pequeños que no les damos importancia. O algún lujo inesperado, no sé, sentarse en la plaza a ver volar los pájaros...comerte un helado... a mí esas cosas me funcionan, me recargan las pilas.Como lo de la peli, también me sirve mucho, ya veo que saliste con aire nuevo.
Un fuerte abrazo
Acorde, qué razón tienes, pero te digo una cosa animosa: Burton no te defraudará (y Depp tampoco).
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Naia, tengo que serlo, es que no aprendo...
La cabeza me duele en muy raras ocasiones y siempre (mira por donde) por la misma causa. Y eso me enfada, porque me gusta disfrutar mi horas de libertad (condicional) sin concesiones.
Recojo tu abrazo sereno.
PD: Tienes que ir a esa playa, te pilla bien cerca y es de ensueño.
Yo en cuanto pueda lo haré.
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Sí Virgi, lo sé bien. Hoy, después del cadalso, me descalcé y me tiré en la hierba a leer y no estuvo nada mal.
Un beso.
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