Si pones el ratón al revés no podrás escribir... ahora.El dramaturgo y novelista francés Jean Genet, “el autor maldito”, recibió en 1983 el Premio Nacional de las Letras Francesas y dos años después falleció. Fue entonces cuando toda su vida se convirtió en arte. O quizás no.
Pasó parte de su vida entre reformatorios y cárceles y se libró de la cadena perpetua gracias a una petición encabezada por Sartre y otros intelectuales franceses. Su vida, en definitiva, estuvo marcada por la marginalidad y es por ello que sus textos están protagonizados por los sectores más marginales de la sociedad. Se puede decir que toda su obra expresa una profunda rebelión contra las convenciones sociales, dando cabida a la crueldad y la maldad como temas recurrentes.
Menudo tipo Jean Genet y si era amigo de Sartre ni os cuento...En esto iba pensando yo el otro día, precisamente, cuando le vi por la calle. Era una calle comercial y bulliciosa, pero yo iba tan entregada a mis pensamientos que creí pasear por una playa salvaje y desierta. Incluso ví un faro a lo lejos, medio iluminado por los desgastados rayos del sol de la tarde. Un faro blanco y azul, como el de aquél cuento que nadie me contó de niña, el del gato y el ciempiés... ¿o era el cuervo y la cigarra?...Bueno, lo mismo da, seguro que era un truño de cuento. La cuestión es que cuando vi a Genet me quedé petrificada y no supe reaccionar. Tonta de mi, después de tragarme varias obras suyas y escudriñar su biografía para mis crónicas, y justo en ese momento que iba a ver El balcón, otra de sus bazofias (según los puristas) no se me ocurría nada que decirle. Y me preocupaba más eso que el hecho de que estuviese muerto desde hace 24 años y yo pudiese verle.
Iba algo desaliñado, eso sí, tipo zombi, con un jersey de malandrín y esa mirada suya tan impactante. Esa mirada que solo tienen los reclusos y los editores, como atravesada, en plan “aparta de mi camino, petimetre”. Una cosa rara y mala. Sin embargo, no me asusté, le conocía demasiado para eso, así que cuando volví a mi estado natural y mis piernas volvieron a realizar su función, me acerqué a él dispuesta a invitarle a un café.
Mientras caminaba hacia el escaparate en el que se había parado (figuritas de Lladró) y sin perderle de vista, intentaba recordar alguna palabra de mi ridículo francés, aquel que me enseñaron casi a golpes cuando estuve en París. Cavilaba de la Á a la Z para poder pararme frente a él y decirle: “Hola Genet, amigo, qué bueno que viniste, ¿te apetece un café o lé? Podrías contarme un montón de cosas sobre tu extensa y polémica obra dramática y ya, de paso, hablarme del chalado de Sartre, que por su culpa repetí troncal en la Universidad, eh, ¿qué te parece? Para mi sería un honor. Oye, ¿porque te metieron preso?”.
Pero la única palabra gabacha que venía una y otra vez a mi memoria era “fenêtre” y se me ocurrían pocas frases con ventana, a saber: “Bonjour Genet, la fênetre es...” “Bonjour fênetre, je sui Sue...” en fin, que al final me decidí por un “Bonjour, Genet, parler espagnol?”.
Y justo cuando decidí que Genet iba a ser el único francés que sabe castellano y ya casi había llegado a su altura, ví como se giraba en seco y venía hacia a mi corriendo como alma que lleva el diablo. Sus ojos inyectados en sangre me gritaban: “¡Aparta de mi camino, zorra, o te llevo por delante!” y a penas me aparté pasó como el aire de un cuchillo a punto de rebanarme en trocitos pequeños. Al instante, escuché otros gritos al unísono: “Al ladrón, al ladrón” y pude ver como Genet desaparecía entre la riada de guiris y compradores compulsivos y como, de entre la espuma de esa riada, nacieron dos policías que corrieron tras él, cual unicornios caídos del cielo.
-¿Estás bien, hija? – me preguntó una señora muy gorda con un abanico que llegó también corriendo con un diablo detrás (el diablo también llevaba abanico).
-Sí, claro –le contesté- era Jean Genet. Ahora estoy segura.

17 comentarios:
Yo también estoy seguro.
Joer... lo que he aprendido¡¡¡¡ Gracias.
besos
Jajajaja, sí, era él, no hay duda, jajaja. Muy bueno, Sue
Qué post tan bueno , niña.
Y qué suerte encontrar a los que lees por la calle , y que sigan fieles a su naturaleza.
Te imaginas que lo hubieras visto , por ejemplo, trabajando en un burguer o paseando al niño por el Retiro??
Un besito.
Seguro que era él, tal como lo cuentas, hasta lo veo...pero lo que no me cuadra es que estuviera mirando figuritas de Lladró...un poco cursis para su vida, no? O planearía algún regalo para Simone de Beauvoir?
Un abrazo
Te entiendo bien.
La semana pasada me ocurrió algo parecido con Buñuel.
Logré invitarle a un café pero al final acabamos a puñetazos.
Todavía me duele la barbilla.
Y hace dos meses tuve una discusión muy subida de tono con Fernando Fernán Gómez, si no nos separan no sé que hubiera ocurrido.
Besos.
Seguro que era él, vamos... yo es que no lo conozco, pero estoy casi segura que ha pasado algún día en Zaragoza...
Besicos
Me encantado este post. Mucho más que la figura de Jean Genet, que nunca despertó mis simpatías. No hay más que mirar cualquier foto suya para saber que era un loco (tal vez como consecuencia de alguna venérea contraída por su madre en la gestación, se me ocurre) con mucho de degenerado.
Y qué se supone que hacía mirando las pastelosas porcelanas de Lladró? Planeaba un golpe o acababa de sufrir algún ataque catatónico?. En fin, cuanto más veo su cara, más me parece un esquizofrénico.
Un saludo
PD: Me gusta el ritmo y cadencia de tus escritos
Que buen post... ha sido un verdadero gusto leer esto
me hiciste, además, recordar mi juventud en tiempos en los que participé en un grupo de teatro libre y montamnos jutamente 'El Balcón'
creo que comparto tu visión y sentimiento por él... entre morbo y miedo y fascinación, admiración por supuesto.
Te mando un beso
Jose, ¿tú también le viste?
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Bien Cenizas, ya sabes que el saber ocupa lugar.
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Gracias Cid. Que sí,que sí, que era él, te lo digo yo. Créeme.
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Gracias Reyes, si me lo hubiera encontrado en un burguer o paseando al niño seguramente no le hubiera reconocido. Además, qué desilusión, no? je,je.
Un beso.
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Bueno, nada de lo que hiciera Jean Genet cuadraba mucho, era un tipo bien loco. Pero eso que dices de Simone, pues oye, tiene su sentido. Quién sabe. NO me dió tiempo a preguntarle.
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Ay Toro, es que Buñuel siempre fue un poco palizas y Fernando un discutidor nato. Tienes suerte de haber salido (más o menos) ileso.
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Fijo que sí Belén, tu por si acaso cierra bien el bolso.
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Gracias Guido. Me alegra que te haya gustado el ritmo y todo eso.
En efecto, la figura de Genet es algo grotesca, sin duda, y sus obras reflejan un despiadado odio, llevado hasta lo soez, por la sociedad.
Yo tampoco sé qué hacía mirando figuritas de Lladró, pero me da en la nariz que esperaba que alguna víctima se pusiera a tiro para robarla o algo peor...
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Mau, bienvenido después de tanto tiempo y gracias.
En realidad todo lo que tiene que ver con el teatro me atrae sobre manera desde bien chiquita, debí escribir mi primera obra cuando aún andaba con la caligrafía de Rubio...bah, pavadas.
Ahora solo observo desde el patio de butacas y el escenario me engulle sin yo poder evitarlo.
Cenizas, quise decir que el saber NO ocupa lugar.
Todo lo anterior, no quita para que me gusten ciertos aspectos de su obra...
Genet, tomo nota. Si es bazofia para los puristas, seguro que engancha.
A lo mejor le perseguían por eso...
Por cierto, qué bien lo cuentas.
saludetes.
Hay que leer la biografía de este hombre para saber que estuvo en los sitios más sórdidos e hizo de todo: robar, prostituirse...
Es normal que escribiera sobre todo esto.
No me hubiera gustado encontrármelo por la calle, válgame Dios.
Claro Guido, el personaje nos puede caer como una patada, nos puede, incluso, parecer un depravado, pero su obra puede tener algo revelador que nos atrae. Por qué no?
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Bueno, Jose Luis, hay que abrirse un poco para generar una propia opinión de las cosas. Así que ADELANTE.
Gracias.
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Sí Carlos, en efecto, su biografía da un poco de miedo, pero él no, de verdad, que es un tipo muy majo (si te apartas a tiempo) je,je.
SUE.
Ante ete tipo de post siempre me quedo muy pequeñita.......
¿Por qué "pequeñita" Saioa?
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