Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

miércoles, 17 de febrero de 2010

NUESTRO ÚLTIMO DIA EN LA TIERRA


Se llamaba Farid y era una mezcla entre el tuareg de Bajo el cielo protector (el que rapta a Debra Winger) y un tal M, rrpp de un after madrileño llamado Kits (o algo similar) que yo había conocido unos años antes. Para terminar rauda y no excederme en adjetivos: era el tipo más guapo del mundo. Tal cual. Era de origen libanés, pero afincado desde hacía varios años en el foro y estaba tan integrado en el ambiente, sobre todo en el nocturno, que lo único que delataba su “extranjería” eran sus preciosos rasgos orientales.

Yo llevaba dos siglos dejándome caer por su garito sin atreverme a soltarle prenda, todo lo más la típica mirada furtiva desde la barra o el típico balanceo (“uy, que me caigo, perdona”) al cruzarme con él. Supongo que pensaba que era demasiado guapo para mi. Sin embargo, mi compañera de aventuras, la otra gran exploradora, mi amiga en aquellos tiempos locos, no debía pensar lo mismo y una noche, después del cuarto vodka con zumo de naranja, me soltó a bocajarro:

-Voy a hablar con Farid, ya me tienes harta.
-¿Y qué le vas a decir? –le pregunté.
- Que estás loca por él, a ver si me dejas tranquila ya, toda la noche “Farid por aquí, Farid por allá”...
Y allá que se fue con su quinto vodka en la mano y su melena surcando el humo y el viento, a buscarme la ruina. Yo, por supuesto, la seguí disculpándome a su paso con todos aquellos a quienes pisaba y empujaba.

Al llegar a la zona vips (también llamada “zona F”), mi amiga se plantó frente a él y le dijo: “Hola Farid, queremos conocerte”. Él sonrió como el vellocino de oro que era y contestó: “Bienvenidas, sentaos”.

Veinte minutos, dos chupitos y cuatro pitillos después, mi amiga y yo discutíamos en el sofá rosa de la zona vips:

-Que yo paso de acostarme contigo, tía.
-Pero si no es conmigo, en todo caso es con él.
-Sí, con él y contigo.
-Que nooo, vamos a ver, lo que Farid ha dicho es que se presta a que le hagamos una foto desnudo si le acompañamos, es decir, que solo tendríamos que desnudarnos. Eso no es un trío.
-Vaya que no: tú, yo y Farid desnudos. Qué es, ¿un mueble bar?
-Sí, bueeeno, pero después de la foto tú te vistes y te vas.
-Ya, como la canción, y que le digo a Farid: “Eh, perdona guapo, yo casi que me voy es que me acabo de acordar que me he dejado el gas encendido”. Estás como una cabra, eh y no me había dado cuenta hasta hoy.
-Ya sabes cuánto me gusta Farid, además, has sido tú la que te has empeñado en que le conozca. Ahora no me vas a dejar con la miel en la boca, a mitad de camino ahí... ¿no lo harías por mi, tu mejor amiga?
-Pues no. Además, me da mucha vergüenza.
-Pero si ya te he visto en pelotas en la playa, qué más te da.
-Me refiero a lo otro...
-¿Qué otro?
-Estar con Farid y tú ahí... mirando.
-Pues no miro y ya está.
-¿Y si él quiere que mires? ¿Y si quiere que hagamos algo juntas? ¿Y si nos graba? Que ese tío es muy raro, que es libanés.
-¡Ay! cómo lo complicas todo niña, con lo fácil que yo lo veo... Está bien, le diremos a Farid que tú no participas.
-Vale, ¿te espero o me voy a casa?
-Pues no sé...

Una hora después, tras hablar con el tercero en discordia, mi amiga y yo tomábamos Moët y bombones en la parte trasera de una flamante limusina que rodaba hacia un presunto paraíso. Nos acompañaba, a parte del chofer, nuestro Juanito.

-¡Esto es una pasada! Este cava está de muerte, y llevo un pedo... ¡otra vez!
-De pasada nada ¿dónde está Farid? Este nos ha dado puerta cuando le hemos dicho que tú no participas, fijo, te quería a ti, le gustas tú.
-De eso nada, lo que pasa es que él quiere hacer un trío, ya te lo he dicho.
-¿Y dónde dices que nos lleva esta limusina?
-No sé, pero yo he aceptado porque nos acompaña Juanito, que si no...

Juanito era uno de los camareros del garito de Farid, un rumano con pinta de chuleta al que conocíamos desde la noche de los tiempos. Prácticamente hacía las veces de nuestro hermano mayor en aquellos ambientes intempestivos, además, conocía bien a Farid y estaba al tanto de todas sus fiestas. La limusina nos llevaba a una de ellas, en un chalet a las afueras.

Un par de horas después de llegar dejé a mi amiga coqueteando con un par de mulatos en la piscina y me fui a buscar a Farid.

La mansión debía tener unos 400m2 (sin contar el jardín), así que me di un buen paseo. Por el camino me encontré con parejas, tríos, cuartetos, enfermeras, dragones, princesas, bailarines de tango, un par de Michael Jackson, corrillos tocando la guitarra, grupos bebiendo dentro de los jacuzzi, una pareja jugando al tenis desnuda, incluso al pasar por la biblioteca vi a un par de chicos a leyendo a Cioran ... pero ni rastro de Farid.

Cuando estaba a punto de volver con mi amiga y los mulatos escuché su voz y me volví. Estaba frente a una puerta y me invitaba a pasar con él a una habitación. Yo accedí a la invitación, entre avergonzada y curiosa. Expectante. Dentro había tres chicas como su madre las echó, jugando a las cartas sobre un colchón de agua. Me invitó a pasar de ellas y entrar en otra habitación.

Un momento después, sentados sobre una cama japonesa con dintel (bien hortera) él me dijo: “Ahora voy a decirle a las chicas que entren y se unan a nosotros”.
-¿Es necesario? –pregunté.
-No, pero puede ser divertido.
Entonces, al ver mi cara de preocupación (tirando a espanto, sobre todo por aquello de tener que compartirlo. Capricho tonto con los tríos) me dijo:
-Imagina que hoy es tu último día en la Tierra ¿no te gustaría dar rienda suelta a tus placeres? ¿Qué te gustaría hacer?
-Hablar con mi madre... eh, bueno, que el sexo está muy bien, eh, pero mucho, y no dudo que con las chicas también lo estaría y todo eso... y contigo, uff...pero si pienso en que hoy es mi último día en la Tierra lo que me apetece realmente es hablar con mi madre...
Él abrió sus ya enormes ojos negros y dijo:
-Joder, a mi también... ¿te importa? Voy a salir un momento a telefonear.
-Faltaría más.

A su vuelta, un cuarto de hora después, me dio recuerdos de su madre y me preguntó si me apetecían unas tortitas.
-¿Tiene algo que ver con el kamasutra y esas chicas de ahí fuera?
-Jajaja, no, tortitas de canela, comida, nada de chicas. Tu y yo solos en la cocina. Me apetece charlar.
-Eso está hecho.
Y mientras el resto del mundo (o al menos nuestro mundo a 400m2 a la redonda) disfrutaba del clímax de su orgía, yo comía a dos carrillos las mejores tortitas de todos los mundos.

Varias horas después, más o menos al día siguiente, de vuelta a casa en la limusina:

-Bueno, cansina, ¿qué tal con el libanés?
-Muy bien, hace unas tortitas de escándalo y me contó la historia de sus padres, cómo se conocieron y tal. Su madre parece una mujer muy interesante, no lleva burka ni nada de eso, estudió en la Sorbona y volvió al Líbano para construir una escuela. También ha trabajado en muchos proyectos de ayuda a la mujer en Afganistán y... bueno, Farid la admira mucho.
-Joder, pues a mi me duelen todos los agujeros del cuerpo, uff, vaya nochecita.

29 comentarios:

carmen dijo...

Madre y tortitas, que lo que es es, y el resto para un día que no sea el último... Bien!!!!!!

Saioa dijo...

Biennn, Sue, bien, bien.....

Anónimo dijo...

Qué? guau! No se,el fin del mundo...
Días, horas de espera! tortitas?!
Saludos
Jaja! no se qué habría hecho yo

virgi dijo...

Pa' ser el último día en la tierra, estuvo muy original. Lo que no se sabe es qué paso al terminar las tortitas...
Besitos y hojas de parra rellenas

strongboli dijo...

Jaja, a mí también me ha ocurrido eso, cambiar sexo por charla. Y más de una vez.
Besos.

Guido Finzi dijo...

Pensé que el asunto tendría que ver con trata de blancas y, al día siguiente, estarías de viaje a algún burdel sarraceno.

Un saludo

PD: Luego dices que no te pasa nada...
PD: Uno de mis mejores amigos es nieto de libanesa radicada en Bs.As., y cristiana maronita
PD: Cada tanto voy a tomar comida libanesa a un restaurante de la calle León; el Diwan.

josé rasero dijo...

Lo de llamar a la madre me ha dejado tarumba. Gran relato, aunque ya te digo, tarumba me voy
¿Llamar a la madre?

Besos!!

Belén dijo...

Jom, por las tortitas si que me desnudo!!!

jajajajajaj

Una que tiene mucho hambreeee

Besicos

Palabrasalbapor dijo...

Sí, creo que si fuera mi último día en la tierra, tampoco lo habría pasado en una noche de orgía y desenfreno, que puede estar muy bien (no digo que no) pero... hay algo más que eso.

(¿Pediste la receta de las tortitas?)

Un beso, guapisima

S. Cid dijo...

Jajaja, "llamar a mi madre", jajaja. Muy bueno el texto, Sue, me has hecho reír mucho :-).

Sue dijo...

Eso Carmen, madre y tortitas. Lo otro puede esperar. La noche es joven.

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Sai, gracias por leerme tanto últimamente.

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Viking, yo a veces me arrepiento de la elección y otras no. Cambié charla y tortitas por... por... snif (es que tenías que haber visto a Farid). Snif.

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Bueno Virgi, creo que ya he contestado en el coment anterior. Snif otra vez.

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Strongboli, ¿ves? ya me has animado. Pues claro, de vez en cuando un poco de charla está muy bien... pero, tenías que haber visto a Farid. Snif.

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Jajajaj Guido, no, por dios, si iba Juanito y con él estábamos a salvo...creo.
Me encantan esas mezclas, siempre sueño con haber sido yo misma una amalgama de países y colores. Qué bonito.
Me apunto el restaurante.

Sue dijo...

Jose, no te tarumbes que yo no llamé a mi madre (¿a esas horas? ¿y qué le digo? la mato)

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Sí, Belén, ricas ricas y con fundamento.

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Alba, tengo la receta en la cabeza.

Sue dijo...

Oye, Cid, eso me alegra mucho. Más que nada en el mundo. Hacer reír digo. Tengo gente a mi alrededor ahora (en la oficina) que piensa que no tengo sentido del humor... bueno, en realidad solo lo piensa uno, que no es gente sino una cucaracha inmunda.
Así que mejor no me preocupo.

Anónimo dijo...

Guido,(olvidé tu otra pd) cosas me pasan, pero no son todas tan relindas como esta (además, fue en el siglo pasado).

Sue.

Dol dijo...

No me lo puedo creer.
Menuda historia.
La releeré y volveré a decirte algo más.
Es que estas cosas son demasiado para mi estrechez educacional (escolapia) .
Tengo que digerirlas.
Pero tú lo has contado genial.
Vuelvo enseguida.
Beso.

strongboli dijo...

Bueno, creo que no me pierdo nada por no haberlo visto, jaja...

LA ZARZAMORA dijo...

No seas así y deja algunas de esas tortitas, golosa.


Besos

milagros dijo...

Supongo que sería una forma "original" de seducir a un hombre. Al fin y al cabo tipos así tienen todas las mujeres que quieren...
Un abrazo

Lua dijo...

Me prendí de la historia o ella me prendió a mí, no sé... increíble.
Creo que sacaste algo más de Farid y eso siempre es para festejo.
Aunque, sí, snif snif. Pero siempre habrá camas geniales esperando por ahí, ahora: charlas así con tortitas así con semejante bombón, lo dudo.
Abrazo!

Sue dijo...

Bueno escolapia, espero tu veredicto (yo soy de colegio público, se nota ¿no?)

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Te digo yo que sí Strongboli, hazme caso...

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Eva, no quedó ni una...sorry. Y eso que no soy golosa.

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Milagros, no sé yo quien sedujo a quien... lo mío es el estómago y luego, si eso, el resto.

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La historia se prendió también de ti Lua, y de todos vosotros. La habéis enriquecido con vuestros coment, sin duda.

Miguel Baquero dijo...

Jua jua jua, cómo ha derivado la situacion. Y es que las madres se hacen sentir hasta a distancia

Naia Marlo dijo...

Hola Sue,
Que historia más divertida y dinámica. Vaya situación tan excitante, que después se convierte en algo un poco comprometido. Pero has salido muy bien de ello. Al fin de cuentas estuviste con Farid, conociéndole de verdad y te comiste unas tortitas estupendas. ¡Menuda orgía tenía montada en su casa!.

Pero tu amiga, ¡vaya nochecita que tuvo!
Muy bueno.

Un abrazo muy sereno y un besote
Naia

Tempus fugit dijo...

¡Es que donde haya unas buenas tortitas de canela!


besos

Anónimo dijo...

Sue...apoyo tu decisión... ya que muchas veces en la vidad es más importante una buena conversación con la persona que te gusta y te escucha, que una noche de placer superficial...y si además va acompañado con tortitas hechas con cariño mucho mejor...

Dol dijo...

Ya he vuelto, he releído y aparte de imaginarme a Farid a la perfección (yo también he tenido contacto con la belleza árabe )te diré que aquí tienes una historia maravillosa que casi se escribe sola.
O un relato ,pero eso lo has hecho ya.
Es magnífico.
Jaja.
Un beso.

Sandra Sedano dijo...

La vida, por suerte o por desgracia, según se mire, al igual que las pasiones, es un producto perecedero. Tanto o más que una mahonesa al sol.
En mi último día en la Tierra -de saber que lo es- seré plenamente felíz por primera vez.
Nunca es tarde.

Sue dijo...

Ya te digo Miguel.

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Sí Naia, fue un rato divertido aunque tuviera sus momentos tensos pero, como ya he dicho en un coment más arriba, la noche es joven y, en fin, solo se vive una vez.

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Cenizas, ricas, ricas.

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Cierto gon, a veces es bonito descubrir cosas más allá del placer superficial (que, por otra parte, no tiene nada de malo ni tiene por qué ser superficial :)

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Gracias Reyes. Tenía una foto de Farid pero te prometo que no sé dónde está...(tanta mudanza es lo que tiene) megde!

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Bats, yo hoy he estado mirando fotos (echo de menos NY otra vez) y al menos he llegado a la conclusión de que he tenido momentos sublimes en mi vida en los que no quería morir. Más de los que siquiera podría imaginar.
Mi moral está por los suelos y me gustaría que sucediera algo grande que me obligara a volar, a mover el culo hacia otros lugares, lo deseo con toda mi alma, no puedo decir que esté contenta de haberme conocido, hoy no. Sin embargo, mirar esas fotos me ha reconfortado.
Sé que alguna vez viví y que puedo volver a hacerlo.

La sonrisa de Hiperion dijo...

Siempre dándonos un momentos de genialidad... Un placer pasar siempre por tu espacio.

Saludos y un abrazo.

Sue dijo...

Gracias Hiperión.