Siempre he admirado a mi padre, sobre todo su capacidad para no perder la ilusión ni la esperanza ante situaciones difíciles. Él sigue caminando así le arrojen piedras o caigan chuzos de punta. El futuro, para él, nunca es negro, porque cree ciegamente en sí mismo y en su capacidad para cambiarlo de color. Siempre encuentra un motivo para luchar contra cualquier molino de viento. Si se cierra una puerta, abre otra. Nunca se hunde.“El color del día lo ponemos nosotros”- dice.
Me pregunto (una y otra vez) porqué no heredé yo esa voluntad titánica y ese indestructible buen humor. O por qué no soy capaz de aprenderlo ahora...
El año pasado comenzó a escribir sus “memorias” y quedamos en que yo corregiría el texto por si, en algún momento, quisiera publicarlo. A penas leí la primera página mis ojos se llenaron de lágrimas, pero no ahora que lloro hasta porque no se seca la ropa, sino hace meses cuando todavía tenía ramalazos de tía dura. Según avanzaba en la pequeña historia de su vida, más patética me sentía.
“Estúpida niña mal criada, tu no sabes lo que es la vida, ni lo que son los problemas, a ti te lo han dado todo hecho” –me decía a mi misma- “Como vuelvas a quejarte te parto la boca”.
Aunque me encantaría, no voy a contar aquí la historia de mi padre, quizás algún día cuando él la termine de escribir y yo de leer (cuando mis ojos me dejen) me atreva a desvelar su intimidad. Espero que para entonces esta estúpida que se cree don Quijote haya aprendido a luchar con los molinos, o mejor, que sus ojos no vean molino alguno.

23 comentarios:
Es cierto que la mayoría de nuestros padres han tenido que superar obstáculos que ni imaginamos, al menos en mi caso.
Es muy posible que con los años te salga esa vena optimista de tu padre, por qué no?
Un abrazo
Qué bonito!
Padres nuestros.
Un beso!!
Y quien no se cree en algun momento de su vida Don Quijote? y otros momentos Sancho? o Dulcinea?
Pero ahí está la vida para ir rectificando.
Disfruta de esas memorias, cosa que yo no puedo con las de mi padre....
Un besazo!!
Mi padre es la responsabilidad personificada... sin duda
Besicos
Cada generación ha tenido que lidiar con sus morlacos. La actual ola de niños de invernadero no sé cómo van a afrontar lo que les viene encima.
Besos para esa hija agradecida.
SUE:
Hace tiempo me enseñaron que la valentía era aceptarse a sí misma, y desde ahí procurar llevar a buen término todas las posibilidades que se nos han dado.
Tu padre ha sido tenaz, optimista y con buen humor. Estupendo. Pero tú eres tú, eres SUE, con lágrimas, con dudas, con angustias, con inquietudes y con valores muy muy positivos.
Aceptar lo que nos toca en cada momento sin "místicas ojaleteras"-ojalá yo....- es muestra de lo más , `porque ahí está lo más humano y lo más heroico
Un beso a ese padre que te mirará con todo el cariño de su corazón
"El color del día lo ponemos nosotros"... Qué gran frase, joder. Yo he pasado por la etapa de llorar porque no se seca la ropa, y te aseguro que cuando la superas, la frase de tu padre te queda pegada en el cerebro. Entonces se ve la luz, y ya no se va nunca.
Besos animeros.
Los padres somos así, siempre tenemos algo que justifique seguir adelante y si intentas escribir "tus memorias" mentalmente de seguro que vas a encontrar más aliento que desalientos al notar que has derribado más molinos de viento de los que creias.
Saludos
Sue, recojo tu post y un sabio consejo que ha dicho Carmen: ser valiente es conocerse, aceptarsey, en base a eso, ponerse a gestionar o intentar llevar lo mejor posible la propia vida...
A mí me ha costado unos 34 años saber quién soy, o aceptar cómo soy, con todo lo bueno y todo lo malo, hacer frente a mis debilidades y potenciar mis fortalezas...., aunque siempre he tenido tendencia a escurrir el bulto porque no me sentía muy capaz de mirarme al espejo 10 segundos seguidos.....
Y me quejo y lamento por todo, y me hundo por mucho más....y, como tú, veo todo lo que han peleado mis padres, o mis abuelos, para que yo tenga una educación más que excelente, una nevera con lo mejor de lo mejor, unas buenísimas vacaciones, toda la cultura, libros que fuera posible......y yo, a la menor, me hundo......
Por mucho que reniegue de mis padres me siento muy orgullosa de ellos y, precisamente por eso, muchas veces me asfixio en mí misma por querer demowtrarles que todo lo que han invertido y dedicado a mí persona a merecido la pena.....Es un poco esquizofrénico,no?
En fin.....
Milagros, eso sería casi un milagro...
Gracias por asomarte a esta triste ventana. Un abrazo para ti y para tu mascota.
SUE
Bueno, para tu mascota mejor un achuchón y un soplido en el morro :)
SUE.
Gracias Jose.
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Sí, Keiko, ahí esta la vida para ir rectificando. Buena filosofía.
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El mío también Belén.
¿Niños de invernadero? Vaya, nunca escuché antes esa expresión.
En efecto Nómada, cada generación tiene que lidiar con lo suyo. Pero seguro que mi padre, incluso en estos tiempos de desesperanza y desastre, saldría aflote sin problema.
La historia se repite en esta nuestra generación, no hemos sido conscientes de los sacrificios, penuarias y de las privaciones de nuestros progenitores hasta que ya es demasiado tarde para valorarlas en su justa medida.
Dale un abrazo a tu padre, tu que aun estas a tiempo y puedes hacerlo.
Quizás la procesión vaya por dentro y, lo que ves, es muy diferente. O tal vez no, acaso sea así y no necesite disimular, ni ante ti ni ante nadie.
En cualquier caso, quejarse termina por aburrir al prójimo. Hay que bancarse lo que toca.
Un saludo
Carmen, no te voy a quitar la razón porque la tienes. Tu experiencia y sabiduría te avalan.
Supongo que debo hacer porque esos valores positivos que están ahí (yo también creo que están) salgan a la luz y rematen a esta idiota quejica de una vez.
Un beso.
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Lo sé Strongboli, sé que tuviste un mal pasaje pero...¿sabes? quizás suene algo duro pero daría mi reino porque mi pena fuera por amor. Al fin y al cabo las penas de amor son finitas y puedes sacudírtela una vez ha pasado el duelo estipulado para cada cual.
No es que no les de importancia, al contrario, pero creo que cuando se trata de uno mismo y su realización y aceptación personal, al tiempo que la aceptación del mundo que te rodea, la pena se vuelve casi, casi invencible. Porque siempre está contigo. No es un amor que puedes dejar marchar con lágrimas en los ojos. Uno tiene que vivir consigo mismo toda la vida.
No sé si me he explicado bien...
En cualquier caso, hay que retomar esas historias tan sugerentes y divertidas que me contabas... por fi.
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Viking, creo que podría hacer ese experimento...ya te contaré. Me gusta la idea.
Si es que los padres sois geniales.
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Saioa, estoy segura de que tus padres están muy orgullosos de ti. NO lo dudo en absoluto. Tú no les has fallado en nada. No te comas la cabeza, en serio.
Has descubierto quién eres y te has aceptado. Eso es grande. Inmenso. Lo mejor.
Mikel, el día que abrace a mi padre creo que no le voy a soltar. ¿Qué me pasa doctor?
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No Guido, mi padre es transparente y como bien dices no necesita disimular.
Yo ya me aburrí, ciertamente.
Si el libro es bueno, me lo mandas a ver si podemos publicarlo.
Saludos Madison.
Esa fuerza, la tienes dentro. Debes aprender a sacarla fuera... de hecho, estás empezando...
besos
Todos tenemos una historia que contar. Algunas son demoledoras y otras, el guión de una mala comedia. Sean como sean nos definen y se construyen a través de nuestra personalidad.
No podemos evitar ser quienes somos así que, vamos a llevarnos bien con ese yo (cada cual el suyo) que habrá de acompañarnos hasta que dejemos de ser.
Un Beso,
Me ha quedado muda..Sue.
¡Cuánta sabiduría tienen nuestros padres! Nosotras también somos muy sabias. Cada uno tiene sus enseñanzas en la vida. Tod@s somos maravillosos. No te preocupes...
Un abrazo muy sereno para ti,
Naia
Gracias Carlos, pero ¿cómo sabré si es bueno?
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Cenizas, gracias, que la fuerza nos acompañe.
Un beso.
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Cierto Bats, no podemos evitar quienes somos, el secreto de la felicidad pasa precisamente por lo contrario.
Ánimo, venga!
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Naya, sol de mi cielo, siento tu abrazo sereno cada vez que pasas por aquí.
GRACIAS.
La vida de los padres, cuando una se entera de ella, suele soprender a más de uno (y generalmente para bien). Pero la propia, quizá porque es la que nos toca vivir, no tiene por qué considerarse de menos.
Saludos, Sue.
S. Cid
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