Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

domingo, 28 de febrero de 2010

DUMBO (The last)


A pesar del espantoso calor y de la humedad que aquél verano asoló la ciudad de Nueva York, mis dos semanas allí fueron como una brisa fresca. Una brisa marina haciendo bailar mi vestido blanco.
Tuve la oportunidad de conocer un Manhattan diferente al que ya conocía y al que los medios e incluso las películas me habían mostrado desde que germinó en mi el amor irracional por esos lares. Nada de visitar a Miss Liberty ni subir a Empire State, ni pasear por el Soho en hora punta para comprar copias baratas de firmas impagables. No, no y no.
Eso es para turistas y yo no era una turista. No aquel verano.

Fui una dama de principios de siglo, la mejor bateadora de todos los tiempos, catadora de vinos en miniatura, amazona en peligro, profesora de español, capitana de un barco inglés, bailarina de agua, creadora de hechizos... viví unas trescientas vidas y todas sobre una manzana.

La última noche, durante una espléndida cena en 5 Ninth sobre un trocito de manzana llamado Meatpacking District, me confesaron que todo aquello no había sido un sueño y entonces yo decidí que lo recordaría cada vez que quisiese echarme a morir. Él sonrió y yo escribí:

Manhattan sigue siendo la ciudad del futuro que ya conocí. La ciudad dentro de otra ciudad, dentro de otra ciudad, dentro de otra ciudad... Un mundo dentro de otro mundo.
Tu voz se funde con el sonido de la carretera. La mia no la reconozco. Todo es familiar y extraño. Todo es tranquilo y excitante . Todo es todo al mismo tiempo.
La vida no se espera, ni te espera.

El gigante sentado sobre el río nos recibe inalterable. Mis ojos jamás fueron tan grandes.
Sin tentar a la suerte, sin engañar al destino, sin querer ser prudente, sin miedo y con todo el tiempo del mundo para ti.

Manhattan.

Ahora lo entiendo todo. Sobran las palabras. El color de la última película queda impreso en mi ropa. Camino (me abres camino) y me confundo con el paisaje y con los ojos que no miran. Nadie sabe dónde estoy, solo tú, pero no me siento extraña. No tengo miedo. De tu mano no puedo perderme. Y vine a perderme.
Mágica noche de luces al óleo, pintadas. Perfectos instantes. Futuras lágrimas. Y la música no cesa nunca. Ni tu sonrisa.
Manhattan.

Miro a través del cristal de la noche y veo el fondo del océano, la otra orilla del Río Este. A mí. Veo el rojo de un auto rojo frente a un café de dos pisos en la Octava Avenida. Huele a canela y a esa salsa granate que todo lo adorna. Veo el sol y todos los colores del mundo en tus ojos, pero no el detritus que tapa las aceras.
Siento la paz sobre el ruido. Me envuelves.
¿Qué lunes me esperan después de este viaje?...Decido que no los quiero, que no haré caso de nada ni de nadie que no huela como tú.

Manhattan.

No me despido, porque nunca me fui. Todos mis sentidos me esperan allí. Hasta el próximo instante en que decida recordarte.

Unas horas después volví a tomar un avión con las manos empapadas.


23 comentarios:

Adler dijo...

...y lo mejor de todo es que Manhattan no se va, y siempre estará allí. Jo, qué textazo, aunque no esperaba menos de esta historia xD es la magia de USA, la magia que puede sentir cualquier persona por un trocito de pais, al que siempre podras ir. Una vida entera merece la pena por momentos así. Besitos!

Palabrasalbapor dijo...

Tengo muchisimas ganas de ir, y ahora aun más. Precioso texto de preciosos recuerdos.

Un beso

Saioa dijo...

Creo que yo también voy a echarme a llorar

josé rasero dijo...

¿Por qué no te ofreces para una agencia de viajes? ¡Quiero estar allí, ya!
¡Qué forma de describir cómo se puede amar una ciudad!
Me encantó.

Guido Finzi dijo...

Sintetizar la esencia de una ciudad en sus atractivos turísticos, es obviar la esencia de la misma, que se encuentra en cualquier parte, menos donde la buscan los japoneses.

Por eso, perderse al azar, es encontrar lo ansiado, lo inesperado y lo que no nos deja indiferentes.

Un saludo

Dol dijo...

No me extraña que por los motivos que sean ,las nostalgias te pesen tanto, después de haber vivido momentos así.
Pero ya ha dicho alguien , aquello te esperará siempre , aunque tu mirada haya cambiado la próxima vez que vayas.
Yo, que soy más abuelita Paz, digo que aquello que viviste se queda contigo .
Qué suerte tienes.
Y ahora a seguir , historias nuevas iguales o mejores.
Besos

virgi dijo...

Precioso final, Sue.
Precioso.

Sue dijo...

Crisisonfire, he intentado escribir en tu Blog, pero no hay forma.
Gracias por tus palabras, se nota que a ti también te entró el venenillo de USA...

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Alba, gracias.
¿No dijo alguien que recordar es la única forma de parar el tiempo?...
Te recomiendo "Ventanas de Manhattan" de A. Muñoz Molina, o "Usa y yo" de Miguel Delibes antes de marchar.

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Nooooo Sai, noooooooooo!

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Bueno, José, lo haré, me has convencido.

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Guido, nunca me ha gustado viajar como "turista", sino establecer un vínculo con el lugar a donde voy. Sin guias de viajes, sin referencias... Es difícil explicar porque ciertas ciudades nos vuelven locos incluso antes de visitarlas, como si llevaran dentro de nosotros desde siempre.

No es fácil de explicar cuando se trata de una ciudad archiconocida que la mayoría de la gente conoce a través de ideas que otros han implantado en ellos, por prejuicios y manipulaciones varias. Por imagenes, en la mayor parte de los casos, distorsionadas. Yo creo que el hecho de no querer descubrir qué hay más allá es simple y llanamente falta de sensibilidad.

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Reyes, cierto, el mundo que vivo ahora también tiene muchos alicientes y las historias bellas no se quedan en Manhattan. Hay más. Solo que Nueva York es NY, pero como bien dices, me esperará siempre. Yo lo sé.
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Gracias Virgi.

Guido Finzi dijo...

Sobre eso de que siempre te estará esperando, me vino a la mente aquella película de Woody Allen donde es un niño y va la madre lo lleva al médico porque no quiere estudiar.
- Para qué voy a estudiar, si el universo se expande ? - le dice al médico
- Tú eres de Brooklyn, y Brooklyn no se expande, digáselo doctor - interviene la madre

Un saludo

milagros dijo...

Hay lugares que dejan huella, lo notas nada más llegar y no los olvidas jamás.
Bonito final.

Naia Marlo dijo...

¡Magistral final! elegante, sentido, dulce, evocador,...Todo lo vivido impregnado en todos los sentidos dentro de un espacio. Tal y como lo describes, induces a vivirlo, maravilloso Manhattan.
Me gusta este final de la historia.

Un abrazo muy sereno y un beso lleno de buenas vibraciones para ti, Sue

Naia

Sue dijo...

Muy bueno Guido, de Annie Hall creo.
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Gracias Mercedes.

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Gracias Naia, no hay mucho más que añadir.
Otro abrazo sereno para ti.

keiko dijo...

Cojonudo final!!!
Eres muy buena!!si hasta la gente mala que ha pasado por tu vida lee tu blog, y digan lo que digan ya sabes:"dientes, dientes" y positiva a topeeeee!!!


PETONS!!

Keiko.

Sue dijo...

Gracias Keiko, cómo no sonreír ante comentarios como esos.
Besos (y he hecho un pareado).

LA ZARZAMORA dijo...

Woody Allen no lo hubiera refilmado mejor ;)

Besos, Sue.

carmen dijo...

Empapadas las manos.Y el corazón entre los rascacielos que no mirabas.
Como decía Miguel Hernández: Rascacielos, rascaleches! Algo mucho más íntimo te enganchó a las Américas...

Ani dijo...

Como ya te dije una vez, llevo toda mi vida, y es mucha, esperado ir a esa ciudad y cada vez que te leo, que te respiro, sé que no me equivoco en amarla, antes siquiera de encontrarme con ella...
Gracias Sue, eres encantadora.
A tí también te quise antes de conocerte.
Un abrazo fuerte

TORO SALVAJE dijo...

Lo reconozco.
La palabra es ENVIDIA.

Besos.

Sue dijo...

Gracias Eva, pero temo decirte que Woody es el Rey del film :)

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Carmen, cierto, lo que menos me llega de NY son sus rascacielos. Tengo imágenes grabadas de lugares y momentos regalados que nada tienen que ver con esos gigantes. Ellos están ahí, sin duda, y puedes alzar la vista para ver como se pierden en el cielo, pero lo que realmente te roba el corazón es lo que ves y sientes al ras del suelo: las personas, los pequeños cafés, las librerías, las ardillas, el humo que sale de las cocinas, los mercadillos, un trocito de césped en Central Park donde puedes leer tranquilamente... en fin. Podría estar horas...

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Lo sé Ani, así que ya es tiempo de que vayas. Ahora los vuelos son más baratos, ya sabes.
Gracias por tus palabras, aún recuerdo la noche que nos conocimos ¡qué odisea con lo tuyo! Me refiero a aquél asqueroso que te robó.... bueno, mejor no lo recordamos. Y recuerdo a tu chico, y a Acorde, Davidik... fue un placer conoceros.
Bs.
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Toro, envidia no. NY está abierta a todos. Ánimo!

strongboli dijo...

Muy bien, igual voy y todo, después de leerte. Aunque sólo me quedaría unos días, luego seguiría hacia Chicago, y después alquilaría un Ford Mustang para tomar la ruta 66 hasta Los Ángeles (sí, qué más quisiera, jaja).
En fin...Petons.

Miguel Baquero dijo...

Yo habré estado en Nueva York una vez o ninguna, pero estoy seguro de que tiene que ser la ciudad más fascinante del mundo. Suerte tuviste de poderla disfrutar de ese modo, ajeno al turisteo.

El texto, emotivo y precioso.

Magnífico tu Dumbo

pepa mas gisbert dijo...

Paseando con tus letras por Manhatann me quedo.

Saludos

Sue dijo...

No es mala cosa esa Strongboli, un Ford Mustang nada menos!

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Gracias Miguel, viniendo de ti es todo un señor cumplido.

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Yo siempre estoy allí, Alma.