
Leitmotiv
Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.
Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.
Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.
-C. Lispector, La hora de la Estrella-
martes, 18 de noviembre de 2008
THE POINT

Está de moda insultar a los curas, a la Iglesia, a la Cope y a un tal Federico que al parecer no deja de despotricar contra rojos y masones (creo haberle oído a ese tal F tales adjetivos). Está mejor visto ser un psoeista-burgués que un gaviotero (=pepero) convencido y no sé bien la razón porque, a día de hoy, los santos solo están en el cielo y en las creencias más profundas de cada uno, pero no en las instituciones públicas ni en los bares. ¿O si?
Quiero decir que, jo, no está de más criticar (delimitar) ni cuestionar aquello que puede mejorarse y/o es ofensivo/injusto/inhumano/egoísta. Pero eso de ponerse "a parir" por pertenecer a un bloque u otro me parece, cuanto menos, de país de tercera. A la par que poco práctico.
Supongo que es difícil ver más allá de un equipo de fútbol, un partido político o una creencia religiosa, supongo que es difícil que un "rojo" se siente a dialogar con un "azul", no sé, yo como soy arcoiris puedo ver en todos los colores y me molestan las incongruencias de unos, al tiempo que puedo admirar el comportamiento de otros. Independientemente de la cadena de favores en la que esté enganchado en ese momento.
En cierta ocasión, tuve la suerte de encontrar on-line una conferencia del escritor Muñoz Molina en el Instituto Cervantes de Nueva York a propósito de su libro Ventanas de Manhattan (recomendadísimo hasta la saciedad). En esta conferencia habla de los motivos que le llevaron a escribir Ventanas y de las impresiones de un español afincado en Estados Unidos.
Todo lo que escuché lo tomé como una enseñanza, absorviéndolo como una esponja, pues me pareció no solo coherente sino bastante inteligente y además me viene que ni pintado en este post.
Entre las críticas inteligentes de Molina, yo destacaría aquella que a mi me sobreviene a menudo y que se refiere al antimericanismo pueril y repetitivo que llega de Europa (incluida España, aunque de Europa tenga cero coma). El hecho de que Estados Unidos se ha reducido a una caricatura por la falta de información y el narcisismo que nos imbade. Apunta que es casi necesario salir del mundo que nos rodea para desarrollar una opinión válida sobre otros mundos.
Esto se relaciona con la libertad de expresión, esa que consiste en usar la palabra con responsabilidad y no en soltar lo primero que se le pase a uno por la cabeza. Y ese es the point al que quiero llegar.
Al igual que Molina, considero que la vida de este país está marcada por bloques, es decir, "tú no eres tú sino parte de una cosa" y si no eres parte de algo, no eres. Quizás por eso todos se esfuerzan por pertenecer a una fuerza política o a cualquier otra gaita que les preste un poquito de identidad. Sobre todo si está de moda.
Quizás.
La cuestión es que la política ya no es lo que era y que la libertad individual (bonito sueño) no se da a menudo porque todos necesitamos "comer" y algunos "engullir" y tener la despensa bien llena. Así se mueran de hambre sus vecinos.
Si me miro a mi misma proyecto un conflicto. Es difícil discutir sobre política cuando todos los políticos te parecen iguales, cuando piensas que aquello que dijo Suárez en su día era demasiado inteligente para estos tiempos (y lo echas de menos aunque fueras canija como una pelota) y cuando no entiendes de bloques ni de economía.
Después pienso que yo también he sucumbido a esa esclavitud colectiva y he cuestionado las ideologías de muchos en alguna ocasión y entonces no me gusto nada.
Por ello me culpo y espero enmendarme en lo que resta de año, para intentar siempre ofrecer una crítica fundamentada en acciones y no en ideologías o colores. Y ya de paso, no sé, podríamos hacerlo todos... ¿no?
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3 comentarios:
Qué felices seríamos todos si así se hiciese, en efecto. Razón, reflexión, discurso bien hilado y debate constructivo, no pedrada, insulto y escupitajo.
Entiendo tu point, pero a veces es tan difícil... Cuando sólo escuchas burradas y tu voz no se escucha de manera clara, cometes el error de ponerte al mismo nivel que los que "hablan" a gritos. Y me resulta demasiado complicado, a veces imposible.
PD: Leí ventanas de Manhattan y recuerdo dónde se encuentra el instituto Cervantes en NY. En la misma calle donde vivió Katharine Hepburn, al lado de la casa de mi hermano.
Un abrazo.
En efecto, Hans, mucho más felices.
Acorde, no sabía que en esa calle hubiera vivido KH, eres una caja de sorpresas!
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