Tanto lo estiré que tengo que dividirlo en tres partes para no volverme demasiado anárquica sobre el teclado y hacer legible esta entrada.
Pasé la mañana, o la primera parte, viendo y escuchando la exposición de Pablo Picasso que acoge temporalmente el Reina Sofía. Y no solo vi y escuché, sino que también disfruté comprendiendo un poquito su obra. Porque sí, confieso que pertenezco a ese porcentaje de incultos que nunca entendió su pintura.
En mi caso, además, me ocurre algo extraño con Picasso: nunca entendí sus cuadros, pero siempre me ha llamado la atención como artista. Supongo que es porque su magnetismo traspasa barreras, incluidas la muerte y la ignorancia, o quizás es porque todo aquél que rompe moldes y descubre nuevas formas de comunicación atrae desesperadamente mi curiosidad.
Ahora, tras pasar de puntillas por su vida, me veo como una de sus mujeres: atrapada en su red de bicho incendiario y sin deseo de escapar.
No hay razón para engañarme ni engañaros: me ha embrujado su obsesión por la línea y la explosión de sensibilidad que estalla en cada uno de sus cuadros. Además he descubierto que tenemos dos cosas en común, una es la obsesión (en su caso por la línea y las mujeres) y la otra la devoción por las culturas primitivas, sobre todo la africana.
Imagino que haberle conocido en vida hubiera significado una total rendición al tamaño de su alma (aunque las buenas lenguas aseguran que no solo su alma era grande…), pero como muchos otros admirantes de lo raro y lo bello, he de conformarme con escudriñar lo que queda de él.
Viendo lo que hizo en vida una imagina su cerebro como un hervidero de inquietudes agitadas por la turbulenta época que vivió y dominado por su sexo. Los colores se mezclan con fuerza en el mismo lienzo para ser muchos o ser uno y generar un efecto plástico que huye de la belleza. Me gusta eso de que no buscaba la abstracción ni huía de la realidad, sino más bien al contrario: parte de la realidad para mostrarla a su manera utilizando elementos cotidianos en un universo embriagado de contrastes.
Elimina la 3ª dimensión para simplificar la forma porque le interesa lo que el artista ve y no lo que se pueda imaginar y descompone los planos empeñado en la idea de ofrecer todo en un solo golpe de vista.
A parte de las mujeres y la cultura primitiva, le fascinaban los vínculos que se creaban entre la gente nómada del circo y era un buscador incansable de nuevas formas de expresión. Dicen que es el padre y maestro del cubismo, pero su voracidad le pone ante mis ojos como un pintor indefinible y seductor, como un artista-animal cargado de sensualidad.
Sé que no descubro nada, menos aún a los amantes del arte plástico (que, dicho sea de paso, no es mi fuerte), pero no podía obviar mi experiencia picasiana, por más que sea la experiencia repetida de cualquier mortal.
Tras la exposición, la cerveza sin aperitivo (un minipunto para las terrazas del Foro) y un ligero descanso, la tarde me devolvió a los 80, pero con unos añitos más y unos granos de menos. El escenario: el Concierto de los números uno de Cadena 100.
Lo mejor: la compañía (bueno y que al final no actuó Fran Perea. Uff) y lo peor: que la única canción que me sabía tenía más años que la mayoría de los que estaban allí. Es lo que tiene no seguir a los artistas patrios contemporáneos y estancarse en las letras del El último de la fila y su generación. Que luego todo lo demás te parece puro teatro.
Me llamó la atención un nuevo (para mí) grupo: Melocos, cuyo líder parecía salido de las profundidades de la familia Botella. Quizás por eso les cambié el nombre por el de Melosos (más que un bocadillo de merengue con virutas de fresa) y no me emocionaron como sí lo hizo el clásico Déjame de Secretos.
Los más sorprendentes fueron los violoncelistas de Acordes con sus versiones de Queen y Estopa, ahí es nada, pero Hombres G no me dieron la talla. Ays, si es que el tiempo pasa para todos. Y por eso, tras el concierto, aprovechamos el que nos quedaba tomando tapas en Kaixo (ricas, ricas) y copas hasta el amanecer. Algunas llegamos hasta Bologna sin pasar por Aduana ni tomar el Airbus, pero eso ya no lo cuento que me perdéis el respeto :)
DEDICATORIA: A las nenas B y A, que formaron parte hasta el final de este sábado magnífico.

2 comentarios:
Pues vaya, seguimos coincidiendo en cuanto al arte. Yo tampoco entiendo muy bien la pintura de Picasso, excepto "El Guernica" y alguna que otra obra más. Y sí, siempre he tenido una gran atracción hacia su biografía, muy semejante a mi parecer a la de Charles Chaplin (por su gusto por las mujeres, entre otras cosas).
En cuanto al concierto... Si alguien se parece al hijo de la Botella, mal vamos y con ese nombre, peor. A mí jamás me gustaron los "Hombres G", pero siempre sentí una especial ternura por el aturdido Enrique Urquijo. Efectivamente, es un problema cuando te sientes la madre de los asistentes a un concierto (o por lo menos la hermana mayor).
Encontrarte con Picasso, es no sé una sensación extraña, al principio dices ¡¡¡ no entiendo nada!!! Como cuando te acercas aun hombre o una mujer por primera vez, te atrae su mirada , sus labios, sus ojos, su culo……..no sabes por que, pero sucede….. Tras observar sus obras y que te las expliquen dices ¡¡¡impresionante!!! Como cuando tras esa atracción inicial te enrollas con él o con ella, y los labios se juntan, se desgarran…..y cuando terminas el recorrido dices ¡¡¡¡maravilloso!!!!
En fin, sorprendente, me encanta como se comunica a través de la obra, como pinto a su primera esposa Olga Koklova, la belleza de su rostro, su postura aburguesada y como a través de la obra , nos hace participes de su crisis no solo matrimonial sino existencial, como ese mundo tan de formas , tan aburguesado aburre al artista, le atrapa, le arranca su ser. La estabilidad de Marié –Therese ( representada siempre con la coleta rubia) como utiliza Picasso para ella colores calidos como el rosa, el azul , como nos sumerge en una lago de tranquilidad , como nos lleva hacia ella , a pesar y que ha simple vista sus cuadros cubistas no representen la más sublime de las bellezas con la tercera dimensión……
Como Picasso, entro y exploro multitud de mujeres, modelos y tendencias, podría aburriros con impresiones como está… con que me quedo aquí .. con una sola palabra ¡¡¡maravilloso !!!
En cuanto a todo lo demás, estoy con Sue, en casi todo, me encanto bailar con los “Hombres G” , me encanto deleitarme con “los Secretos” incluso me encanto observar que aunque los años pasan, el espíritu de tu adolescencia lo llevas contigo, vi a madres tatarear las canciones, bailar, disfrutar como niñas adolescentes, vivir por unos minutos esa época dorada, de secretos con las amigas, las sensaciones de los primeros besos , en fin esa rosa dorada de los años quinceañeros
En cuanto a todo lo demás, no tengo más que decir, que me encanta ( ya que la cosa va de encantos) estar en compañía de mis amigas y disfrutar con ellas de una buena cena, de unos buenos bailes aún que sea con pesaos en nuestro entorno , en fin ¡¡¡ soy feliz muchach@s!!!!!
Bego
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