Los hombres son débiles y en el amor hay que ser fuerte. Isabel Coixet.Seguro que muchos de vosotr@s habéis leído o escuchado esta frase en algún medio a propósito de la última peli de Isabel Coixet: Elegy. Yo lo hice en el dominical del ABC el domingo, mientras tomaba el aperitivo en la gran terraza de mis padres y dejaba a mi padre cantarme el menú de los pisos en venta más apetecibles. Esta en vías de convertirse en una costumbre y ya casi me cuesta imaginar un aperitivo sin dominical y sin la voz en off de mi padre con su particular NODO inmobiliario.
A veces, hasta me duele quitarle las ilusiones (“papá, por favor, busca algo que pueda pagar”) y le dejo que pase del precio (250.000, 373.000...) y me de los detalles del inmueble. Tampoco me cuesta nada hacerle feliz haciéndole creer que puedo pagar ese cuchitril y que por fin podrán venir a visitarme a un piso que sea solo mío, y no la mitad mío, o de un casero gilipollas.
Isabel Coixet inventa historias desgarradoras sobre personas particularmente sensibles y, sobre todo en el caso de sus personajes femeninos, muy fuertes. Le gustan los bolsos grandes, las gafas de colores y está aprendiendo japonés porque tiene un proyecto cinematográfico en Tokio. No se considera nacionalista y adora a Truffaut.
Parece una chica fuerte y sensible, como las que llenan la pantalla de sus pelis y yo estoy de acuerdo en casi todo lo que dice, excepto en sacar de contexto la frase que da pie a esta entrada.
Una vez Gala lo explicó de esta forma. Todas las estancias de la casa de la mujer dan cabida al amor, sin embargo en la casa del hombre hay una estancia para cada parcela de su vida y el amor solo ocupa una de ellas. Por eso, cuando la mujer se enamora todos los ámbitos de su vida se ven afectados, cosa que no ocurre cuando el hombre se enamora.
Hace muchos años alguien que sabía que estaba enamorada me dijo: “Es increíble que puedas separar tus sentimientos del resto de tu vida y seguir con normalidad, yo estaría muy jodido y se me notaría”. El que me lo dijo era un hombre y yo (hasta que se demuestre lo contrario) soy una mujer, sin embargo, parece que nuestras “casas” estaban cambiadas y no seguían la norma. Quizás éramos una excepción o quizás no haya norma.
Hombres y mujeres podemos amar de formas iguales o diferentes, no siendo nuestro sexo el que lo determine, sino la suma de infinitos factores que escapan a cualquier análisis.
Supongo que habrá hombres débiles, al igual que mujeres, y habrá situaciones en la vida de un débil en las que tenga que ser fuerte y viceversa, pero no siempre todo es de la misma forma. La misma situación en diferente minuto o semana puede dar lugar a una regla o a una excepción, puede parir a una persona distinta cada vez. Uno puede creer que controla sus sentimientos, o que no los tiene, o que ama por encima del bien y el mal, o que jamás volverá a enamorarse, o que el amor es una mierda y al minuto siguiente poner la mano en el fuego por todo lo contrario.
Hombres y mujeres hemos sido educados de forma distinta y eso supone una forma distinta de canalizar las emociones y de darles cabida, pero cuando el cielo ruge, ruge para todos y nadie es débil o fuerte porque lo diga su sexo. No importa que hayas escuchado toda la vida que los hombres solo piensan en “eso”, que nunca se acuerdan de las fechas, que son simples y débiles, porque al final, o al principio, o en medio de todo tu sabes que no siempre eso cierto.
A veces duele admitir que las reglas no sirven y que tu madre y tus amigas te han estado engañando, que tú no eres tan fuerte, que no eres tan complicada, que solo guardas una estancia para el amor y que si pudieras elegir, donarías el milagro de la concepción a cualquier hombre.
Creo que todos sabemos lo que duele o no duele y cuándo duele y por qué duele y yo, como muchos de vosotros, he conocido hombres muy fuertes que han luchado lo imposible por su amor y mujeres tremendamente débiles. La fuerza no es patrimonio femenino, como no lo es la sensibilidad y a mi no me vale que me insistan, porque no me lo creo. Y no me lo creo porque las patrañas de siempre van en contra de lo que he sufrido y visto sufrir toda mi vida.
Cuando Tim Robins (En La vida secreta de las palabras) le dice a Sara Polley “aprenderé a nadar” está siendo la persona más fuerte del mundo y aunque solo sea una frase que Coixet imagina, no debemos olvidar que la realidad siempre supera la ficción. Para bien y para mal.
Es difícil tomar conciencia de ciertas realidades (no solo de la inmobiliaria) y quizás es más romántico creer que las mujeres lo damos todo por amor y somos más fuertes, pero no es real. Para verlo basta con abrir los sentidos a lo que nos rodea y dejar de conjeturar sobre lo que marca la diferencia.
Yo estoy bastante harta de las comandas de plañideras que riegan el mundo con el modelo bobalicón y expresiones del tipo “Eres fuerte, madre coraje, eres sensible, lo ofreces todo, él no te merece, conocerás a alguien mejor, un clavo saca otro clavo...BLA,BLA,BLA”. Y sé que esto no tiene absolutamente nada que ver con Coixet, ni con la corrupción inmobiliaria, ni conmigo, al igual que sé que soy la más débil y la más fuerte de las mujeres. Según el día y la hora, sobre todo la hora, puedo sentirlo todo o no sentir nada, pero no me lanzo al abismo de un romanticismo pueril para que otros me digan lo que tengo que sentir o desear, o si mi casa tiene un agujero en la pared o el salón entero para guardar mi amor.
Tras la entrevista a la Coixet y una docena de apartamentos en Chamberí, a reformar y con vistas a lo impagable, me bebí el vermú de un trago y tomé conciencia de mi realidad.
Joder, a veces duele (como el mes malo) pero qué bien sienta.
DEDICATORIA: Dedico esta entrada a D. que me ha vuelto a recordar (sin saberlo) que el amor va contracorriente, es obsesivo y casi siempre idiota. Y no hay nada como tener los ojos abiertos. Gracias.

4 comentarios:
Pero Sue, cuántas verdades encierras en este texto, y como decía Davidik en un comentario suyo, ¡cuánnnto escriiibes! Eres una máquina de pensamientos, pero sacaré hueco de donde sea para leerte, puedes tenerlo por seguro.
Un besazo muy fuerte
M'encanta Coixet. Tengo todas sus pelis y me parece una mujer inteligentísima y que nos hace vivir unas vidas (con sus pelis) desgarradoras y llenas de sentido. A veces no se entienden muy bien (A los que aman) y otras veces te dejan muda, como Mi vida sin mí o La vida secreta...
Lo que no me gustó de Coixet el otro día, o no llegué a entender muy bien es aquello que decía que las mujeres usamos los bolsos (los caros, recalcó) como armazón ante las adversidades. No sé, si usted me lo explica... Porque eso me dijo muy poquito de ella y de su manera de entender la vida como mujer. Antes me constaba que era similar a la nuestra, o eso creía.
¡Sáqueme de dudas, que me he liado!
Sueeeee!!
Mujer cuánto tiempo de verdad...Leí ese comentario que dejaste en mi blog véte tú a saber cuándo xD El caso es que el mensaje llegó, tranquila.
Veo que tu blog sigue igual de fresco y guay del Paraguay que el primer día que lo vi. Tengo que confesar que no he visto ninguna peli de esta tal Coixet...sabes? me recuerdas a las profesoras de Literatura; no me preguntes por qué o__o
Ah, mi correo es este: strange_cat_blue@hotmail.com en caso de que tengas messenger. Si no, escríbeme a naya.stradivarius@gmail.com
Un besito chillao!
Ani, escribo mucho porque si no lo hiciera me asfixiaría todo esto dentro.
Muchas Gracias por sacar ese hueco para leerme, yo sacaré el mío para visitarte a ti.
A corderetas, veo que leíste la entrevista. Lo del bolso supongo que es una de esas frivolidades que todos tenemos/necesitamos para seguir adelante. Como bien dices, Isabel Coixet es una mujer inteligente y sensible, y este tipo de personas necesitan subir a la superficie (o ser superficiales) de vez en cuando para no ahogarse en su profundidad.
YO a veces me pinto como una puerta, me visto como una fulana y salgo a quemar algo (Madrid por ejemplo) y esa es mi pequeña frivolidad para no ahogarme. Aunque tengo muchas otras. Je,je.
Naya, bienvenida. Gracias por darme tu correo. Por cierto, no sé si es bueno que me parezca a tu profesora de literatura... ejem.
Seguro que es una gafotas resabiada y yo no soy así :)
Por cierto: ya puedes ir viendo alguna peli de Coixet que te suspendo eh!
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