Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

jueves, 14 de febrero de 2008

A LOS PIES DEL HIMALAYA

El martes fui al cine con los jubiletas y me tragué una de esas producciones yanquis que buscan la lágrima (y el beneficio) fácil: Ahora o nunca, con el gran Morgan Freeman y el amigo Jack Nicholson. Y, la verdad, tengo que confesar que me lo pasé pipa a pesar de las lágrimas (las mías) y las expectoraciones de los abuelos.
…Creo que me estoy haciendo mayor.

Ayer mismo lo andaba pensando (este gerundio es incorrectísimo, pero en literatura todo vale) mientras me servía el café de la mañana en la trasera de la oficina. Escuché a uno decir “ahora, encima de maricón, el Bosé es comunista”, a modo de inicio de conversación, y me vino a la memoria la peli del martes y los jubiletas.
Supongo que oír ese tipo de descalificaciones a la hora del café le hacen a una evadirse de la realidad presente. Es eso o hacerle tragar la realidad en forma de cafetera al insolente, pero como dicen que hay que ser dúctil… mejor entregarse al placer de la evasión.

Primero navegué hasta la blanca Santorini y al momento ya estaba sobrevolando la Gran Muralla China, y todo esto sin necesidad de ponerme unos “tiritos” sobre el último juego de la Play. Bastan un café aguado y un poco de imaginación para instalarse en un refugio a los pies del Himalaya. Y precisamente allí es donde me reencontré con los protagonistas de Ahora o nunca y viví su último viaje.

Morgan es el abuelo perfecto y Jack, como siempre, es el loco que llena la pantalla haciendo palpitar el guión. Nadie como él sabe hacerlo y es por eso que Morgan no tiene más remedio que seguirle en su aventura. ¿Quién podría rechazar una invitación a la vida como esa?

En su búsqueda de la felicidad y el amor perdidos, en su ansia por vivir intensamente y enfrentarse a lo desconocido sin temor, los dos amigos no hacen sino volver sobre sí mismos para encontrar la paz. Dos planetas enfrentados con el mismo destino.

Jamás pensé que diría esto, pero lo pasé mejor con los yayos en su viaje por el mundo que de fiesta el sábado noche con los más populares del barrio…

Definitivamente, me estoy haciendo mayor.

1 comentario:

A corderetas con mi alma: "Corde" dijo...

Si no fuera por los comentarios...
Yo vi el fin de semana pasado "No es país para viejos". Los Cohen me gustan, pero reconozco que no hallo en este film la perfección de la que hablan los críticos.
Mucha violencia visual, mucho guión también visual y un genial Bardem, que no habla mucho (por eso lo ponen de secundario), pero que se come a los demás con papas.
Quizás no entienda muy bien eso de que la peli esté nominada al mejor guión adaptado y quizás por eso también me estoy haciendo mayor y me gusta el cine más "convencional"