Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

viernes, 19 de octubre de 2007

SOBRE EL AMOR

El otro día volví a hablar con alguien que está sufriendo por amor y lejos de hallar consuelo para su corazón roto, me limité a repetir lo que en otras ocasiones y otras personas ya le han dicho: “con el tiempo verás las cosas de otro color”. Y, la verdad, no me siento satisfecha con mi sentencia porque es, cuanto menos, manida y carente de utilidad para la afligida. Solo me faltó decir lo de la “caña” (ya sabéis: “con el tiempo y una caña”) para ponerle la guinda a la manoseada frase.

Uno dice esas cosas desde fuera cuando no está ahogada en la pena, pero bien distinto es cuando nos pilla de cerca y tenemos que aplicarnos el cuento. Que si, que el tiempo lo cura todo, eso ya lo sabemos, y si no lo cura lo tapa, o lo tapamos, pero ¿a quién le importa el futuro? “Yo quiero recuperar mi presente, el ahora, qué pasa con mi ahora. No quiero sufrir más, quiero olvidar ya”.

Si, y tienes toda la razón.

Es difícil acaparar el sentido de una pena ajena e intentar hacerla nuestra para ofrecer consuelo. Bueno, eso es lo que yo intento hacer con las personas que quiero y sé que sufren (cuando sé de verdad que sufren de verdad), aunque, pensándolo bien, quizás sea un error. Uno no puede hacer propia la pena de otro porque no es el otro, aunque seamos semejantes, pues cómo saber el modo de atajarla sin saber dónde está su raíz. Es un viaje laberíntico saber cómo atajar la propia y saber de dónde procede realmente, como para aventurarnos con la de los demás.

Además de insondable, el llanto de alguien que intenta contestar a todos esos por qués y que te suplica entre líneas de su inexorable relato de amor que le rescates de su mal, es mucho más duro que el propio llanto. No solo es incontrolable sino que casi se vuelve inhumano, aunque sea lo más humano del mundo.

Uno está acostumbrado al propio lamento, a su tono, a sus altibajos, a su frecuencia. De algún modo la propia pena se controla. La controlamos. Llevamos toda la vida con nosotros y nos hemos visto llorar y sufrir de amor (o de cualquier otro mal que nadie entiende), en incontables ocasiones... No nos asusta escucharnos pasar del lamento hondo a los gritos de dolor, ni nos asusta que nos lleguen las lágrimas cuando menos los esperamos, porque todo eso es nuestro y procede de nuestro interior. Siempre ha sido así e incluso nos reconforta y alivia que así sea.
Pero el sufrimiento de otra persona es un abismo lleno de tristeza con la que uno no puede identificarse ni enfrentarse y es una de las cosas más desoladoras del mundo.

Yo no sé si hay consuelo para el mal de amor. No sé si realmente el tiempo lo erradica o se enlata en un rincón y sirve de remache para el siguiente. Lo que siempre he pensado es que hay que dejar que salga, como la mala sangre, y a partir de ahí reiniciar. Voto además por eliminar cualquier atisbo de recreación de la pena mientras dura el proceso curativo.
Sin embargo, esto podría valerme solo a mi, o ni siquiera a mi, pero qué otra cosa puedo decir si, como dice Manolo García (gran letrista del desaparecido grupo El último de la fila), estoy “en pañales en esto del amor”.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Es que es muy jodido ponerse en el pellejo de otro. Y además cada uno siente de manera tan distinta...
Yo, que creo que nunca he estado enamorada al cien por cien, sí que sufro por el amor perdido de una amistad, que a veces duele tanto que te asfixia. Está también lo típico que se dice: "No te merece", sí, pero tú sigues jodida, porque has apostadopor una persona muchos años y no sabes a ciencia cierta qué pasó... y además está el tema de que tú siempre crees tener la razón.
Los sentimientos son tan complicados, que sólo podemos sufrirlos o vivirlos de la mejor manera posible, a nuestra manera.

Sue dijo...

Bueno, el amor es como la fe, algo muy personal e intrasferible. YO creí durante años que era algo de otro mundo, pero ahora ya creo que es lo más mundano y normal. Otra cosa es que confundamos luego amor con otra serie de cosas.
Lo de la amistad es igual de duro o quizás más, pero para eso mejor preparo otro post porque lo merece.
Gracias Corderetas por tu coment.

Anónimo dijo...

Ponerse en el pellejo de otro es difícil. Jodido es ser ese otro. Yo ya no quiero serlo más...y me gustaría saber cómo salirme de mi propio pellejo porque a veces ya no lo aguanto. No lo aguanto y quiero mudar por falta de entendimiento. ¿Cómo una puede echar tanto de menos a alguien que la hizo tantísimo daño? A alguien que se empeñó en entrar en la vida de una cuando menos lo necesitaba, sabiendo de antemano ese alguien que podía herirla, que no era un buen momento para ella. Alquien que se empeñó en querer construir un futuro con ella haciéndola creer que había llegado para quedarse y que la quería tanto como...que la quería mucho, sin más. Alguien que se fue de su lado cuando más lo necesitaba ella como amigo, como compañero, cómo todo éso de lo que él se empeñaba en hablar desde que la encontró en su camino, por casualidad. Que salió de su vida de la misma manera que entró. Sin preguntarle. Sin contar con ella. Que sacudió sus sentidos. Que se llevó con él mucho de lo que ella era. Que hace ya meses, muchos, la rompió en pedacitos. Que ella aún sigue recomponiéndolos con mucha dificultad. Que él ya camina junto a otro corazón que ojalá no se atreva, de nuevo, a tumbar.

Es éso, haber apostado por él en muchos, en todos, los sentidos, y no sólo perderlo sino hacerlo en medio de una tormenta de pérdidas y tener que escuchar, en medio de las olas, a la deriva, que la seguía queriendo y su amor por ella había estado siempre por encima de él(???).

"De amor nadie se muere, pero jode"? Sí se muere de amor. En ella se murió algo que había sobrevivido antes a otras tormentas. Ella sí amó. Yo éso lo sé bien. Sé que ella sí lo quiso y nunca, nunca lo abandonó. Lo de él... lo de él aún no sé que fue. ¿Que fue lo de él?