Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

martes, 9 de octubre de 2007

CAJÓN DESASTRE

Parafraseando a Davidik tengo que disculpar mi "inactividad" blogera en estos días/semanas. No solo no tengo conexión privada con el ciber espacio , sino que tampoco tengo tiempo material. Con lo que me gusta a mi navegar un ratillo y cotillear blogs interesantes, pero últimamente mi vida es un poco "visteme despacio que tengo prisa". Intento abarcar mucho y no llego ni a la mitad del camino propuesto.
A la cantidad de cosas que debo hacer cada día, se suman las mil cosas que pienso: cosas que tengo que hacer, cosas que hice, cosas del señor que está sentado a mi lado en el tren roncando, cosas de algún compañero de trabajo que no deja de dar la murga con el fútbol, cosas que escucho en las noticias en boca de algún transeúnte despistado, cosas que no he podido hacer y que debo hacer, cosas que me encantaría hacer y ya no puedo hacer, y luego está el trabajo, entonces me bloqueo, respiro hondo y vuelvo a la carga.
De entre esas mil cosas que pienso, tengo varias que además me empujan a escribir y me está costando horrores convencerlas de que se queden en mi cabeza, quietecitas y sin molestar, pues me obligan a que las saque fuera de la caverna, al frío y al juicio de todos. Tanto es así que me han despertado de madrugada y dirigido mis pasos al ciber esta tarde para que las escriba. .

Muchas veces pienso que si el espacio que ocupan mis pensamientos sin oficio ni beneficio lo ocupara la praxis, mejor me hubiera ido y me iría, porque no hay nada mejor en esta vida que ser práctico y utilizar tus pensamientos de forma solvente. Quiero decir si no has nacido con una flor en cierta parte (o un GPS insertado en la voluntad), en cuyo caso no necesitarás ni pensar porque te vendrá todo dado.

Lo que pensaba y no me dejaba dormir eran, sobre todo, estas tres cosas: el caso de Sandra Palo, la carta a RRHH y la Filosofía Política. Es decir, mientras escribía una carta para el Dpto. de RRHH de mi empresa (esa es otra historia), pensaba en terminar el post sobre el caso de Sandra Palo y además consideraba la idea de un seminario sobre Filosofía Política.
Fijaos bien que son tres asuntos que no llevan a ningún lado en sí mismos y que además me harán perder un tiempo precioso que podría gastar en…no sé, pensar una estrategia infalible para robar un banco sin que me pillen o planchar.... Planchar, planchar :(

Pero claro, uno no siempre elige, o quiere elegir, lo más práctico sino lo que más le llena o le preocupa y esto, queridos bloger@s es un error, a sí que esta vez voy a ser como los curas y os voy a dar un consejillo: hacer lo que digo pero no lo que hago: Ser prácticos y buscar vuestra felicidad y beneficio. Eso, sí, a poder ser sin fastidiar al de al lado.

De momento yo sigo con el tema de Sandra Palo en la cabeza, dándole vueltas sin poder explicarme cómo algo semejante puede suceder en nuestra preciada civilización y como uno puede sobrevivir a algo así. Como podemos seguir adelante considerando que crímenes como éste suceden en el mundo sin que podamos evitarlo (aunque eso sería tema de reflexión, porque quizás si puedan evitarse a través de una buena educación) y ante los cuales solo queda esperar que la justicia engrase sus resortes y accione.

Yo si fuera la madre de Sandra Palo me hubiera quedado en un rincón de la habitación de mi hija y me hubiera ido consumiendo de pena, rabia e impotencia. No hubiera tenido el coraje para enfrentarme al poder judicial y político que ella está teniendo, ni siquiera hubiera sabido por dónde empezar. Aunque pensándolo bien, yo no soy madre y a mi hija no la han violado, torturado y quemado viva, con lo cual no tengo ni la más remota idea de la reacción que eso hubiera provocado en mí. Quizás (seguramente) el coraje hubiera ganado a la pena y la impotencia y hubiera convertido mi vida (la que me quedara, la que te queda después de que te matan a un hijo) en conseguir que se hiciera justicia.
Me parece muy triste que nadie se haya ocupado de éste caso con la seriedad y humanidad que merece y que la imágen de la madre de Sandra Palo se haya manipulado hasta convertirla en una especie de "loca" a la que hay que ignorar. Quizás tengo una percepción distorsionada de la realidad, pero esa es la sensación que a mi me da cuando algunos programas se mojan un poco y la sacan en tv.
Yo, desde mi humilde Cartografía, quiero manifestar mi apoyo a la madre de Sandra y decirla, por si pudiera leerme, que deseo firmemente y de corazón que se haga justicia para que A su corazón llegue un poco de paz.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Guau, el martes estuve hablando del caso con mis compañeros de trabajo. Conozco el caso bastante. Trabajé en el centro de menores donde se encuentra uno de los que cometieron semejante barabarie y he seguido a su madre en su empeño por cambiar la ley del menor. No me puedo poner en su piel, porque seguro que yo no habría seguido viviendo después de eso. Tampoco me puedo meter en los pensamientos de aquellos que lo hicieron. La ley del menor es un desastre, tanto por un lado como por otro. Porque no se puede equiparar delitos tan a la ligera como se hace. No se puede poner en la misma habitación a un ladrón de coches que a un asesino. Y no se puede dejar en manos la reinserción y los centros de menores en subcontratas que sólo quieren el dinero que el gobierno da por cada chaval del centro (una pasta, por cierto) y dejan a un lado tanto la reinserción (si es posible) como el trato adecuado a gente como la que mató a Sandra Palo. Este tema da para un libro, por triste que sea.

Sue dijo...

Totalmente de acuerdo a corderetas, como siempre. Gracias por tu coment lleno de experiencias.