Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

miércoles, 17 de octubre de 2007

BORIS, EL GLAMOUR INTELIGENTE

Siento de veras no haber seguido la carrera del ganador del Premio Planeta 2007 Juan José Millás y no tener suficiente información para hablar de él en este post. Sin embargo, no está todo perdido, ni todo dicho, porque voy a adentrarme en el alma y el cuerpo del finalista.

Pensaréis que vaya post más facilón y qué cosa más tonta hablar de Boris, el showman de la tele. No porque él sea tonto, sino porque todo el mundo conoce hasta sus partes íntimas y parece que no hay nada más que añadir. Pero de eso nada, monadas (que no mónadas), no hay nada más difícil e interesante que escudriñar el alma de un ser inteligente al que le sobran razones para ser como es.

Los que solo le conocen por la tele tendrán su opinión formada en base a la imagen que ha desplegado en la escena, pero a mi me gusta decir que le conozco de antes y de algo más y siempre he tenido una opinión bastante más amplia que la que me ofrece el show televisivo. Una opinión más amplia no tanto por conocimiento de su persona como por mi propia forma de conocer las cosas y a las personas: arañando la superficie. Es decir, que no soy amiga de Boris ni he tomado nunca café con él, pero me ha interesado siempre como persona (inteligente y divina), artista en auge y hombre de letras.

La primera vez que le vi y escuché no me pareció ni una “la loca venezolana” ni un “maricón perdido” ni otro más que viene del otro lado del charco a “quitar trabajo a los de aquí”. Me pareció alguien especial, de esos que se salen de la norma sin seguir a la manada y que tanto me gustan. Y me gustó saber entonces (como ahora) que su visión de las cosas podría cambiar el mundo. Una ingenuidad como otra cualquiera y que a buen seguro os habrá provocado risas: “¡Un mundo a imagen y semejanza de Boris, ja,ja,ja, todo rosa pastel!”.
Bueno, eso pensarán los que no han hurgado más allá de la superficie, pero a mi me pudo la curiosidad y me puse a investigar quien era “ese tipo tan curioso”.

Comprobé que no era ningún mercachifle, que no iba de nada y que además estaba orgulloso de ser quien era. Periodista, escritor, guionista de telenovelas, organizador de eventos sociales, gran conocedor de la historia y sociedad de su país, viajero incansable, culto, gran conversador, divertido y perfecto anfitrión en las fiestas.

Más adelante tuve ocasión de conocerle en persona y hablar con él en una de mis visitas a la Feria del Libro de Madrid. Él, por supuesto, no se acordará de mi ni de mi “hermano” (creyó que el chico que me acompañaba lo era pues dijo que nos parecíamos…yo creo que le gustó, bueno, le gustamos los dos, qué diantre!), pero yo si recuerdo sus palabras y el brillo de su mirada. Supongo que a estas alturas de la película no andará entreteniéndose con cada lector que hace cola en su puesto, pues serán el triple que entonces, pero en aquella ocasión se explayó con cada uno de nosotros.

Al igual que el resto del país, le he visto hacer bobadas en incontables ocasiones, pero de igual forma le he escuchado decir cosas tremendamente razonables y hace gala de más sentido común que otros que se jactan de eruditos y sabios. Y es que, a veces (o siempre) hay que escuchar entre líneas.

Es por eso que hoy al abrir el periódico y ver que el finalista del Premio Planeta era Boris Izaguirre, me he alegrado casi tanto como si hubiera sido yo (bueno, no tanto). Incluso con las sospechas típicas que siempre sobrevuelan un premio de este calibre. No he leído Villa Diamante, pero vaya por delante mi enhorabuena y mis mejores deseos para libro y autor.

Un beso merecido Boris.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pues yo, sin ser su fan nº1 ni nada, reconozco que tiene una inteligencia, una sabiduría y una curiosidad por el ser humano alucinante. Puede pasar de ser frívolo a estar metido hasta la oreja con un problema "ajeno" en cuestión de segundos y eso yo lo valoro. Y es que el chico sabe de todo y tiene una cultura exquisita. Yo creo que su época en C.M. no le hizo justicia a su persona, pero como escritor y como crítico de cine (o de lo que sea) me parece muy bueno. Sí, se merece que le reconozcan por TODO lo que hace y no por lo que todo el mundo le conoció en su momento.