Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

domingo, 8 de abril de 2018

EL NUDO


Me voy a freír un huevo a ver si se me pasa el disgusto, aunque me ha quitado el hambre el anormal éste.

Recapitulemos.

La vida está llena de momentos dulces, salados y amargos. Algunos tienen un ligero aroma a cítrico (eso son mis preferidos), otros llevan tropezones de colores, pero, no nos engañemos, los colores tienen todos el mismo sabor. Solo están para adornar.

Así me sentía yo cuando era más joven, un adorno. Para la mayoría de los tíos supongo que lo era, uno, incluso, llegó a sugerirme que me gastara el dinero en bonitos vestidos y sombreros, que ya se ocupaba él de pagar las cenas y los viajes.

Mis amigas me dicen que no me haga mala sangre, pero ya estoy harta de ser educada. Sobre todo, con personas que no lo merecen.

Me he cruzado por la calle con un tío que me ha recordado que no estoy curada de espanto ante el egoísmo y la cara dura. Ya no soy tan joven como para adornarme y salir a la calle a esperar que los garrulos me escupan piropos y me paguen las cenas. Me refiero, que ya no soy tan joven. Sin embargo, ahora me duelen como no me dolían antes, la falta de tacto y la mentira. No tanto la cobardía. La cobardía es un mal menor, al menos cuando no sirve de excusa para ocultar la maldad.

Yo, como tantas otras (y supongo que tantos otros), me dejé engañar, porque a veces hay que quitarse el coletero y dejar que la brisa acaricie tu cabello, porque no hay que ser tan rígida, porque la vida está para vivirla con todas sus cositas bellas. Y, a veces, el engaño también lo es. Al menos, hasta que eres realmente consciente de lo sabia que permaneciste al arrullo de las caracolas.

Y, frente a este arrullo, está el que se aprovecha de esa empatía y educación que te enseñaron tus padres y que te impide ser la bruja que a veces deberías ser. Esa bruja que te hubiera gritado por la calle "¡Qué coño haces en mi barrio! ¡largo de aquí! no mereces pisar este suelo manchado del pis de los perros de mi barrio. No mereces el aire contaminado que corre de esquina a esquina, ni mereces la basura que pisas, caída de las papeleras de mi barrio". Pero esta bruja, que nunca aprendió a gritar siquiera a quien la hiere, lo único que hizo fue cambiarse de acera para no ver la felicidad en los ojos de quien ya no es feliz con ella, sino con otra. Y se tragó su enfado y su pena, como en otro tiempo se tragó las mentiras.

La bruja, que intuyó demasiado victimismo en tan enorme ego, pero que siguió consolando al dragón como si nada de lo que le decía su cabeza fuese cierto, se cruzó de acera para no ser devorada por las llamas y ahora, en la soledad de su cuarto, intenta despachar su ira. Y lo que más le molesta a la bruja que nunca aprendió a serlo, es no saber escribir con sencillez y usar metáforas estúpidas y nunca  nombres propios para no herir a nadie.

Eso es lo que más le molesta.

8 comentarios:

Voz en off dijo...

Qué bien has hecho! Tú tienes clase y elegancia. Y has cruzado de acera para no molestar, para no crear un momento inconveniente y porque lo que él haga “ te la sopla” ( o eso puede pensar él). No vas a montar un psicodrama callejero porque no eres ni la Esteba, ni la Leti.
Y la suerte llegará a tu barrio y a tu acera y a estos dos que les den, aunque te lleve tu tiempo. También que hdp, por qué no se busca una novia en otro barrio? Qué falta de estilo!

Sue dijo...

Lo más "irónico" es que ninguno de los dos es de mi barrio, él la ha traído a mi barrio a pasearla, supongo. Un domingo, además, que sabe que yo salgo a pasear PRECISAMENTE por esas calles.
Es todo muy de hijos de puta. Qué le vamos a hacer.

No sé quién eres (ni falta que hace) voz en off, pero gracias por tu comentario :)

Genín dijo...

Mujer, no se, lo políticamente correcto es lo que has hecho con esa elegancia supina, yo creo que soy mas de ejercer de bruja piruja...jajaja
Se queda uno como mas a gusto :)
Aunque en el caso muy especifico que cuentas, creo que hiciste muy bien, el ejercer de bruja, como que no, seria bastante desagradable... :(
Besos y salud

Isabel dijo...

¡Y lo a gusto que te quedas al echar fuera todo!

Besos

Sue dijo...

Genín, a veces me gustaría ser menos elegante, también te digo.

Un besico.

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Isabel, sí, mucho.

Un beso.

Dol dijo...

Al carajo se puede mandar desde la mente y también es terapéutico.
Abrazos, brujilla.

NáN dijo...

El mundo se está llenandode gilipollas a una tasa de crecimiento que a veces hace que me cueste levantarme por la mañana.

Sue dijo...

Reyecita, pues claro :)

Un beso.
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NaN,tú sigue levantándote y ya vemos qué hacemos con los gilipollas.

Un beso.