Leitmotiv
Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.
Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.
Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.
-C. Lispector, La hora de la Estrella-
martes, 16 de enero de 2018
FEEDBACK
Jordi Labanda
Cuando
un tío te echa de su vida, aunque luego se haga la víctima y diga
que él no ha hecho eso, que te ha perdido y que se siente culpable y
todas esas gaitas, te da, irremediablemente, la bajona. Me refiero,
claro está, si el tipo te gusta lo suficiente como para continuar
con él a pesar de haberle escuchado apenarse porque su hija está
demasiado delgada y no va a gustar a los chicos. Por machistadas como
esa, una verdadera feminista manda a freír espárragos al tonto a
las tres, pero yo soy una feminista bastante flojeras. Sobre todo,
cuando la posibilidad de echar un buen polvo está cerca. Sé que es
algo que tengo que trabajar y estoy en ello, pero me cuesta, como la
besamel y el asunto de las cremas faciales.
Mi
abuela tenía una piel maravillosa que heredaron mi madre y todas sus
hermanas. Yo, tercera generación, ya si eso. A ver, no me quejo, mi
piel no está mal, puedo salir a la calle sin maquillar y no doy
susto, de hecho casi nunca me maquillo, sin embargo, esto de cumplir
años no ayuda a que una se sienta mejor. Ni con su piel ni con nada.
Bueno, en realidad, lo que no ayuda es la mierda de sociedad que
hemos creado, en la que una panda de anormales se pasa el día
gritándote que tienes que cuidar tu pelo, tu piel, tu peso... porque
sino ningún hombre te querrá y eso es lo peor que te puede pasar.
Y yo, como feminista y como otras cosas, sé perfectamente que eso
son gilipolleces, cómo no lo voy a saber, sin embargo, aquí estoy,
narrando mi experiencia en la parafarmacia. Y es que, yo tengo dos
extremos, o paso por treinta y ocho tiendas de cosméticos y lo niego
todo (es decir, no compro nada después de marear la perdiz durante
una hora) o entro en una y me dejo convencer por el primer aspirante
a dermatólogo que me dice “buenos días”. Así me sucedió
aquella vez que compré un kit de Chanel, que debió costarme el
sueldo de un mes, solo porque el vendedor dijo que a mi piel le
faltaba luz. LUZ. Que digo yo que Luz Casal no tendrá este problema.
La
cosa es que hoy, por lo que sea, estaba decidida a comprar unas
ampollas mágicas de esas que te pones por la noche y voilà, al día
siguiente pareces guined paltrou (escrito Gwyneth Paltrow) con quince
años. Bueno, por lo que sea no. Antes de eso pasé por el banco para
darle más rentabilidad a mis ahorros y como el chico que me atendió
fue tan encantador y me dijo que sí, que más rentabilidad iba a
tener, pues me fui toda contenta creyéndome libre de gastar un poco
de dinero. Así que, digamos que toda la culpa es del banco, como
siempre.
Al
preguntar por las ampollas en cuestión, la dependienta me dijo que
esa marca no la trabajaban porque el “feedback” de las clientas
había sido malo, entonces yo, envalentonada con la rentabilidad de
mis ahorros, le dije “y cuáles tienen un feedback bueno?”. A
partir de ahí, no me acuerdo de nada, como aquella noche que me tomé
ocho chupitos de tequila y desperté sobre mis vómitos en la cama de
un hostal en Salamanca, pero he vuelto a casa con una crema de noche
de 40€. Solo espero no haberle dicho a la dependienta que quería
una crema para subirme el ánimo, que me sentía vieja y fea porque
un tipo me había echado de su vida, aunque él insistiera en decir
que no, y que toda mi vida dependía de ese cosmético mágico.
Ahora
solo queda saber si funciona, ya no el cosmético, sino este repaso
por mis mierdas mientras me tomo el colacao de la sobremesa.
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3 comentarios:
jejejeje Pues la verdad que el intento este de aclarado de subconsciente que has hecho está bastante logrado, seguro que te va a funcionar mejor que la crema, y mucho mas barato, donde va a parar...
Oye, y al tipo, que le den, aunque folle bien, el se lo pierde, que se joda!!!
Besos y salud
Reír es el mejor cosmético, Genín, o eso dicen :)
Un abrazo.
Qué ben o contas!,
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