Leitmotiv
Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.
Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.
Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.
-C. Lispector, La hora de la Estrella-
jueves, 9 de marzo de 2017
SALA DE ESPERA
Esperas que todo te vaya mejor, algún día. Que, algún día,
alguien recupere las ganas. O tú misma. Esperas, en aeropuertos, aviones que te lleven a esa casa lejana en la que ansias encontrar
algo nuevo que te devuelva al vientre materno, a ese olor que te
recuerda que una vez fuiste un ente prometedor. Esperas el resultado
de un examen después de doce años sin probar las mieles del éxito,
con la esperanza de que un “apto” rellene las arrugas
incipientes que ya no van a regresar de donde vinieron, porque tú
eres ya su casa. Esperas el veredicto de un juicio y que pase el
tiempo, que pase, para que todo se restablezca en tu cabeza
llena de heridas inventadas. Ya no esperas lo que perdiste, pero a
veces te empeñas en creer que los demás esperan como tú y cada
uno lleva su propio reloj. Esperas
trenes, amigos, amantes, que el café que te sirvan sea caliente,
resultados médicos que pueden cambiarte la vida, esperas con una sonrisa,
cruzando los dedos, con prosaica resignación... Al final, siempre
esperas de la misma forma, aunque te parezca distinta, porque hay
pequeños detalles que cambian, pero una cometa siempre es una
cometa, aunque se rompa el hilo.
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4 comentarios:
A mi me acojonan las esperas de lo que sea, siempre pienso encontrarme con lo peor, y si no es así, simplemente el hecho de esperar, me cabrea un montón además de aburrirme como una ostra... :(
Besos y salud
Está muy bien la esperanza, pero a veces nos pasamos esperando y lo que nos pasa es la vida en un vuelo.
Abrazos.
Tremendo...no hay nada peor que no estar tu a los mandos. De lo que sea...y esperar que decisiones que no dependen de ti...en fin que el tema se las trae...
Menos mal que hay gente a la que no hay que pedir número y siempre está, un fuerte abrazo, tu eres de esas...
Tú vuela, mi niña, con hilo o sin él, sabes bien por donde suele soplar el viento.
Un besote, querida Sue.
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