Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

miércoles, 22 de marzo de 2017

PEREZA

A partir de los 40, o te echas novio o te haces voayeur. Antes de eso, todo es sexo, después te sobreviene la pereza de salir a la calle en invierno y te conviertes en una tarta sin merengue, en un pan sin sal, en un gato sin uñas. En un cojín más de tu sofá de dos plazas. Y no es que te pases el día viendo pelis francesas y conferencias de escritores muertos, que también, es que prefieres hacer punto de cruz a perder el tiempo con según qué un tíos. También vas al gimnasio, claro, por eso de retrasar la colgaera, y mantienes una exigua vida social, pero muy, muy exigua y siempre que te convoquen antes de las diez de la noche, no vaya a ser que el chichi coja frío. 

El otro día, precisamente, se lo comentaba a una amiga que liga muchísimo en las redes sociales y en la vida real y que, además, tiene una intensísima vida social. Todos tenemos una amistad así a la que acudimos cuando hemos decidido que todo está perdido, un poco a la desesperada, porque sabemos que mal, mal no nos puede hacer. Ella suele ser extrovertida y resuelta, justo lo que alguien como tú, como yo, necesita. Normalmente funciona y la amiga (o el amigo) te da un par de buenos consejos, incluso te prepara una cita con alguien que conoce y que sabe, de buena tinta, que se revuelca bien. Normalmente. 

En este caso, en el mio, fue imposible sacarle ningún truco o secreto, ningún consejo, porque mi amiga, además de resuelta, es de esas a las que les gusta hacer compadreo, es decir, compararse con sus amigas para no hacerlas sentir diferentes, o para sentirse ella también diferente. No sé, el caso es que al final una se queda como está. Sin consejo y sin revolcón.

- Vale, pero imagina que conozco a alguien de verdad estupendo, estupendo para mi ya me entiendes, y resulta que… a ver, que le gusta salir por la noche así en plan, vamos, más tarde de las diez, cenar, tomar copas… ¡y hasta las tantas! Imagina, uf, solo de pensarlo me da dentera.

-Bueno, pues sales, aunque a mi me pasaría igual, no te creas. Qué pereza.

-Pero tú sales y conoces hombres, vas a cenar, te quedas con ellos en hoteles, a tomar copas hasta las tantas… vamos, lo normal, y no te da pereza.

-Sí que me da y tampoco salgo tanto. Yo estoy más feliz en casa, sola, que tomando copas con un tío por ahí, así que te entiendo perfectamente. Yo soy igual que tú.

-Que vas a ser igual que yo, tú sales, te lo estoy diciendo. Solo quiero saber qué haces para vencer la pereza, tampoco es tanto pedir.

-Es que no sé a qué te refieres, la última vez que salí... a ver... uf, fue el viernes pasado

-Hace tres días, no está mal. ¿Con quién? ¿Hasta qué hora? ¿Qué hicisteis?

-Pues nada, poca cosa, con el tipo este de Tinder, nada, tomamos algo y luego, pero vamos que yo con una pereza que no veas, pensando en mi edredón y en mi cama. Con lo agustito que se está en casa.

-¿Follasteis?

-Sí, claro.

-¿Y a qué hora volviste a casa?

-No sé, por la mañan... pero vamos, que una perezaaa.



Con amigas así, quien quiere enemigos, de verdad os lo digo.

8 comentarios:

Genín dijo...

jajajajaja Te comprendo, ya sabes que soy "algo" mayor de los cuarenta, y leyendo lo de tu amiga, casi me desmallo de la pereza...jajaja
Besos y salud

Genín dijo...

Vamos, que a estas alturas, todos los acontecimientos follísticos tienen que ser sin salir de casa...jajaja
Bueno, una cenita, vale, tambien se puede incluir en el extraordinario, pero nada de hoteles, al ranchito, donde se va a estar mejor??? :)
Besos y salud

Sue dijo...

Ay, Genín, tú sí que me comprendes. Era divertido follar en los bares, en los coches, en los hoteles, en la playa, en el campo, en el portal de tus padres... pero donde esté la casa de uno...

Un beso!

V dijo...

Que mal rollo, con el tio del tinder y volviendo a casa con la helada x la mañana a -2 grados...pudiendo hacerte un maratón de seis horas de podcasts de discópolis jazz...ya veo, saludos y a vencerla.

Sue dijo...

V, ¿tú eres de discópolis Jazz? ohhhhh <3 Me too, pero en directo :)

NáN dijo...

¡Maaarre mía! Yo, que casi te doblo en edad, cuando vuelvo a casa a través de Malasaña, a las 9 de la noche, y me cruzo con todos los jovencicos, que van llegando para quedarse hasta las seis de la mañana, pienso: "antes me tiraba por la alcantarilla que quedarme a hacer la noche".

Lo mío es Pereza Radical.

Sue dijo...

NáN, pa lo que hemos quedao :)

Dol dijo...

jajaajjajajaja hay gente que no tiene criterio ni puede comprarlo.
Porque eso además es que no se vende en ningún sitio, como la dignidad.
(no es juzgar a nadie por lo que haga, a mi que me importa, es que yo soy perezosa de verdad)
Besitos