Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

sábado, 11 de febrero de 2017

VENTAJAS


No esperar a nadie también tiene sus ventajas, aunque a veces olvido cuáles son y me froto contra la posibilidad de volver a tener una cita, más o menos como hace mi gata cuando llego a casa. Es su forma de saludar y, quizás, por qué no, de decirme que me ha echado de menos. No sé si ella me espera realmente, si tiene conciencia, cuando me voy, de que voy a volver, o si, por el contrario, me olvida nada más cerrar la puerta y ahí se acaba todo en su cabecita. Durante horas, o días, lo que yo falte de casa, ella juega con su ratoncillo gris atado a su cordón morado, se sube al lavabo y de ahí se eleva hasta el espejo, tira el cepillo de dientes y todo lo demás, de un salto baja al suelo y mete el hocico en la bolsa de la arena limpia, la vuelca, quizás. Va hasta mi cama, se tumba y retoza sobre nuestra manta naranja mientras mira a través de los cristales, sin ansia, a las palomas que se posan en el balcón. No sé si en algún minuto de todos los que le falto, ella se acuerda de mi olor o de mi voz, o si, simplemente, al escuchar el sonido de la puerta y verme entrar, recupera la conciencia de que alguien más habita su pequeño mundo y se alegra de tener algo vivo a lo que frotarse. A mi me gusta pensar que me espera y que me echa de menos, que le encanta cuando leo en voz alta, que prefiere jugar conmigo a jugar sola y que duerme más tranquila cuando acompasa su respiración a la mía. Que, a pesar de ser un gato (o precisamente por ello), tenemos una conexión que nadie va a entender nunca, pero que no pasa nada, porque cada cual se arma y sale a batallar con lo que puede. Me gusta saber que, desde que tengo gata, mi corazón está más unido a la naturaleza y a la vida y mi intuición, enterrada en capas y capas de cultura humana, rebrota de nuevo.  

2 comentarios:

Genín dijo...

Fíjate tu todo lo que puede influir una gatita en tu vida,por poner u n ejemplo solamente, hasta te ha dado material para inspirar esta entrada... :)
Besos y salud

Carmela dijo...

Pues me ha encantado esta entrada.
Besitos.