Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

domingo, 19 de febrero de 2017

CÉLULA DE SERTOLI


-Pues me voy a quedar aquí un rato que parece que hace menos aire. Tú eres la nieta, ¿no? del portugués, una, claro, que tié tantas, mírala qué maja y cómo te pareces a tu abuela oye, si pareces hija de ella y tó, pero ya sé yo que no, que tú eres mú joven, anda que tu abuela, no poder venir, ah, sí, que ha venío, mírala, ahí está la pobre …¿y cuál es tu nombre guapa? que tengo tierras eh, mira, ves esas cepas de ahí, toas esas, sí, en la colina esa ande la casa de ladrillo rojo, es tó mío. Yo nunca me he casao ni tengo hijos ni… ¿pero cuál es tu nombre guapa? Mírala, igualica que su abuela es y que su madre…

Se puede usted callar un rato que están enterrando a mi abuelo.

En ese momento, aún no tenía mi “E-sensual” y pecaba de tontaina, como la chica de “Happy, un cuento sobre la felicidad”. Ser tontaina ayuda mucho en estos casos y no tener un vibrador malva a mano también. Quiero decir que si me pilla ahora, igual me desposo con el señor sin dientes. A lo peor estaría rodeada de chamaquitos, con una panza del tamaño de Australia y un todo terreno en la cochera. A falta de un tigre en la cama, tendría un mofletudo borracho campeón de mus durmiendo sobre sus vómitos. Buena gente, en el fondo, como todos esos que nos miran desde sus balcones al vernos pasar (no nos mires, únete), pero con la sensibilidad en la punta del nabo.  Aunque, pensándolo bien, si tuviera la sensibilidad en la punta del nabo no sería tan terrible. Peor fue aquello que me dijo aquél ratón, que cambiara la literatura por la danza del vientre. Ni modo, sería como cambiar el amor por un sacacorchos.

4 comentarios:

Genín dijo...

Niña, es que no tener sensibilidad en la punta del nabo seria terrible... :)
Salud

Sue dijo...

Imagínate!

jajaja

Isabel dijo...

Sigue con la literatura que se te da muy bien y a la larga da más satisfacciones.
Abrazos.

V dijo...

nunca discutas con un imbecil...llevará la coversación a su terreno y te ganará por experiencia...un abrazo