Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

domingo, 8 de enero de 2017

EL HECHIZO DE LA ENVIDIA


Para mi, en el mundo hay tres tipos de personas: las que envidio, las que detesto y las que me dan igual. Las que envidio son las que me gustan y por ello intento (a duras penas y muy torpemente) mantener en mi vida. Sí, en efecto, las que envidio son las que me gustan. A ver. Toda la vida he escuchado que la envidia es mala e insana, que no hay que tener envidia a la gente, que hay que “admirarla”, “quererla”, “respetarla”, pero nunca tenerle envidia, porque eso es lo peor que uno puede ser: envidioso. Particularmente, no estoy de acuerdo y tal calificación de la envidia ha generado un conflicto en mi de tal calibre, que hasta hace bien poco no supe reaccionar sobre él.

Me explico. En mi caso, la envidia no es algo insano, porque no siento rencor hacia las personas a las que envidio, sino más bien lo contrario, casi diría que siento amor o algo muy parecido. De hecho, solo me gustan las personas a las que tengo un poco de envidia. O mucha, según, es decir, sé que me gusta alguien precisamente porque me da envidia. Si alguien no me gusta, es porque no tiene nada que me gustaría tener ni compartir, ni es nada que me gustaría ser ni su vida se acerca a la vida que a mi me gustaría vivir, ni envidio su coraje, su voz, su inteligencia, sus piernas o su manera de enfrentarse al mundo. Por lo regular, cuando siento rechazo hacia alguien, es porque se aleja en muchos sentidos de lo que me gusta (obvio), o lo que es lo mismo: que no tiene nada envidiable para mi. Esto no significa que me gusten solo personas que son similares a mi, muy al contrario, me gustan personas muy diferentes de las que envidio su forma de ser, su simpatía, su seriedad, su talento o su sonrisa.

Por ejemplo, envidio mucho y por muchas razones a Elvira Lindo: porque es escritora, porque ha vivido en Nueva York, porque ha encontrado el amor en un buen escritor, envidio su curiosidad, lo bien que se le da vivir, su inteligencia... Pero también envidio a mis padres, a mis hermanos, a mis amigos, y a algunos conocidos. Y, por contra, y para que se entienda mejor, no envidio nada a muchas de las personas con las que he trabajado a lo largo de mi vida y otras tantas que he conocido por ahí. En este tramo estarían las personas que detesto y las que me dan igual. Con las detestables no tengo conflicto alguno, pero con las que me dan igual no sé qué hacer. Me pregunto ¿por qué mantengo ese vínculo si me da igual? Es la costumbre la que ha hecho que sigan ahí, que estén cerca, supongo, pero si desaparecieran no pasaría nada. Es decir, no me alejo voluntariamente de ellas ni las rechazo, pero tampoco las busco demasiado. No las envidio, no me gustan, pero tampoco las detesto. Es raro.

4 comentarios:

Genín dijo...

Yo creo que esto de la envidia, que estoy seguro que de una forma u otra la sufrimos, o a veces disfrutamos todos, es como cualquier pecado, uno lo comete, luego se arrepiente y fin de la historia, y si eres creyente se lo cuentas al cura que te escuchará en el cajón metido, te perdonará enseguida que le cuentes todos los detalles si es un pecado sexual para su regocijo, provecho y complacencia...
Creo que a veces pensamos demasiado y le damos importancia a cosas que no la tienen pero que los demás dicen que si, aunque en realidad tampoco creen en ello...jajaja
Besos y salud

Carmela dijo...

Pues esa manera de ver la envidia, la comparto contigo.. La gente me gusta, no me gusta o me da igual. Y es cierto, lo que atrae de ellas es algo envidiable. Pues sí, mira me aclaraste dudas!!

Un besito

LA ZARZAMORA dijo...

No es raro.
Pienso idem.
Un besote, wapísima.

Dol dijo...

pues yo te quiero mucho aunque quizá soy del grupo de las que te dan igual.
Contigo nunca se sabe.
Jajaja.
Un beso.