Otro día, de repente, la cosa no funciona, lo dejas y sigues.
Leitmotiv
Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.
Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.
Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.
-C. Lispector, La hora de la Estrella-
jueves, 24 de noviembre de 2016
FEEL YOURSELF
Foto de librélula
La
noche en
la que conocí
al
chico que se parecía a Kurt Cobain,
Kurt
Cobain
todavía estaba vivo y
bailábamos
todos los temas de su Nevermind como si no hubiera un mañana. Por
entonces, yo era fina
como Leticia Dolera y todo el mundo se veía en la obligación de
decirme lo delgada que les parecía que estaba y hacían
apuestas sobre lo
que comía: “Una
galleta al día, dos hojas de lechuga, pavo de ese sin sal y, por supuesto, nada de pan”.
A pesar de que mi superficie es otra, las
pajas mentales de las personas que no me interesan lo más mínimo,
siempre han colocado
mucho peso sobre mi alma
y esa es la razón por la que empecé a trabajar
en serio en mi salud mental. Como dijo Ernesto Alterio en una
entrevista, la responsabilidad de disfrutar de la vida siendo
coherentes a lo que somos es un trabajo diario y personal. Privado.
Solitario. A veces, inhóspito, pero es el único modo de sobrevivir
con dignidad. Si eres de los que se plantean cuestiones sobre el
mundo en el que vives, si quieres sacarte el máximo rendimiento como
persona, todo el fruto que llevas dentro, toda la luz… hay que
trabajar en ello cada día.
Y
un
día de esos, de repente, conoces a alguien de la manera más tonta, que es como se conoce a la gente guay, alguien
que además te gusta y aunque sabes que no será fácil, lo intentas, porque te han contado que incluso las personas más raras tienen pareja (a lo mejor
raras también) y
son felices muchos ratitos al día,
así que ¿por qué tú no?
Otro día, de repente, la cosa no funciona, lo dejas y sigues.
Otro día, de repente, la cosa no funciona, lo dejas y sigues.
Igual
no elegí ser pobre, o igual sí. Igual no elegí tener un jefe tocapelotas, o igual sí. Igual no elegí hacer responsables de mi
satisfacción sexual a hombres inadecuados, o igual sí.
¿Qué
es exactamente lo que se elige? ¿somos conscientes de todo lo que
elegimos en la vida o solo una parte de nosotros se da cuenta? Y ya
muy tarde, muy al final.
La
verdad es que si pudiera volver atrás no cambiaría demasiadas
cosas, ni siquiera sabiendo lo que sé (que tampoco es mucho), porque
me gusta pensar que mis errores y mis pequeños logros (los cuales
suelo confundir) son lo que me mantiene con vida. Supongo que me
gusta regodearme en la abstracción solemne de que nunca fui perfecta
y que nunca lo seré. Esto, además, creo que me excita un poco.
En
una ocasión, leí tres libros seguidos de Javier Marías porque era
el escritor preferido de un chico con el que salía. ¿Por qué?
Porque no soy perfecta.
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3 comentarios:
¿Tres libros seguidos? jajajaja
No, no eres perfecta, yo tampoco, eso no existe, pero eres genial!!! :)
Besos y salud
Bueno, voluntad le echaste. Y no es mal escritor, pero yo no puedo separar la escritura de la persona y estos escritores, como su amigo, el alatriste, que dejan entrever quienes son con sus opiniones no son santos de mi devoción.
Me quedo con Alterio porque es verdad esa conquista diaria, pero sin pasarse, de lo contrario dónde está la felicidad con tanto sufrimiento.
Decidir que camino tomar es un aliciente más de estar vivo, querida Sue.
Gran abrazo.
Interesante el planteamiento, ¿cuánto elegimos? Probablemente mucho menos de lo que creemos, pero creo que es lo correcto seguir mirando hacia delante, somos como bien dices fruto de lo que hemos vivido. Y haber leído tres libros seguidos de Marías te permite afirmar que se puede ser un ser bastante despreciable y escribir divinamente, algo que no es tan raro ¿sabes?
Un beso
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