Leitmotiv
Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.
Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.
Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.
-C. Lispector, La hora de la Estrella-
viernes, 7 de octubre de 2016
PEDAZOS
Quizás
y sólo quizás, cuando dos personas logran ser felices durante todo
un día, ese día permanece en algún lugar. Para salvarlas siempre.
@larisaotero
Había
olvidado que no debo pedir explicaciones, que si las cosas no fluyen,
debo apartarme antes de que me aparten, o me hieran con algún
reproche de esos que me dejan anclada en la fragilidad durante
semanas.
Había
olvidado que no soy como los demás en muchas cosas, en muchas cosas
importantes y que no puedo pasar por encima de esa diferencia.
Había
olvidado que se lo que quiero muchas veces y el resto, cuando no,
puedo sobrevivir con lo que tengo.
Esta
mala memoria me hizo perder también la seguridad y la libertad que
había obtenido hace unos meses, en los que había empezado a caminar
como lo hice en Bolonia, sin reloj y con una improvisación nada
propia de la que fui, pero muy estimulante. En un par de minutos, me
vine abajo por la fuerza de un par de reproches. Y ahora me pregunto,
¿qué clase de seguridad tengo, o había conseguido, en mi si me
rompo por dentro con un par de opiniones ajenas?
Soy
consciente de que, en el camino de la vida, hay muchos momentos en
los que debemos, perdón, DEBEMOS enfrentar nuestros huesos al
conflicto, a uno en concreto, a uno detrás de otro, a veces casi a
diario, con situaciones, con personas, incluso con nosotros mismos. Y
también soy consciente, lo he leído en las revistas, que huir de
ese conflicto es de cobardes, de personas débiles o poco ambiciosas,
o pasadas, o pasotas.
He
leído y he escuchado cosas como que hay que enfrentarse a los miedos
para superarlos, que hay que encarar a los monstruos para dejar de
temerlos, que hay que romper el silencio antes de que te rompan la
cara o la dignidad. Mil veces me han dicho que hay que ser valiente.
Hay que. Tienes que. Siempre. De lo contrario, solo quedará de ti un
pedazo y nadie quiere pedazos de nadie.
No
se puede ir con un pedazo de alguien al cine, ni al teatro, ni a
pasear. Nadie quiere un pedazo.
Menos
mal que yo aún me quiero y empiezo a recuperar la memoria.
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5 comentarios:
Eso es lo importante, que tu te quieras, los demás, los que pueden herirte, a veces, ni ellos mismos saben lo que hacen...que les den... :)
Besos y salud
Mi madre decía que "a palabras necias, oídos sordos". Pues eso, Sue, cariño, que no te dejes abatir.
Abrazos
Tus pedazos, juntos o separados, son preciosos, querida Sue; revelan una humanidad inmensa y delicada, así que edúcalos para unirse y hacer frente a las mezquindades que nos rodean.
Besitos, que va quedando poco.
Y quien soy yo para llevar la contraria a Virgi...ni se me ocurre, de eso nada, así que le voy a dar un +1000. Abrazos a las dos.
Como pasota o pasada o débil o no sé qué más has dicho que soy yo también, te recomiendo seguir siendo lo que te salga del jigo en cada momento.
No nos alimentamos de los demás porque los demás seguramente también son pedazos seguramente de algo que no podremos llegar a comprender jamás.
Te comento que volví y lo hice por ti.
Un pedazo de abrazo.
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