Leitmotiv
Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.
Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.
Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.
-C. Lispector, La hora de la Estrella-
miércoles, 26 de octubre de 2016
NUNCA EN DOMINGO
Patrice
Pavis, consciente de que los espectáculos teatrales son cada vez más
abiertos, considera que los estudios sobre teatro se tienen que
desplazar, necesariamente, hacia el espectador. A mi esto me suena un
poco a cuando la RAE decide incorporar una palabra nueva en el DRAE
tras años de uso por la comunidad de hablantes. Palabras, en
ocasiones, denostadas por la propia academia y que, en muchos casos,
pasan por encima de toda regla gramatical u ortotipográfica. Es
curioso que, la casposidad de la que hace gala esta institución en
otras cuestiones, se torne “moderna” precisamente en la
aprobación de ciertas palabras.
En
cualquier caso, Patrice Pavis no es la RAE, es una eminencia, al
menos en teatro, y sabe lo que se dice. Ama la teoría y el teatro
clásico y a lo clásico, pero entiende que en escena cabe todo, si
sabe cómo utilizarse. La pregunta es cómo usar los materiales y los
medios que nos ofrecen los nuevos tiempos y si tales novedades sirven
a la puesta en escena. Si sirven, adelante con los faroles, dice
Pavis.
Por
esa razón, ante los defensores de la pureza del teatro, Pavis se
descojona un poco y con razón, porque esa tontería de la pureza nos
encamina a cometer errores de significación, pero, sobre todo, a no
evolucionar en ninguna materia conocida. Esta mañana, precisamente,
escuchaba yo a una ratita del trabajo elogiar, qué digo elogiar,
encomiar las fiestas de su pueblo atribuyéndoles una pureza morena
que otras fiestas de otros pueblos cercanos no tienen. Al tiempo que
soltaba la babilla departiendo sobre lo bien que trataban a las
vaquillas en su Macondo particular, ridiculizaba a Carmena por
presentarse a alcaldesa en la tercera edad y a los catalanes por
prohibir las corridas de toros. “Porque en mi pueblo se trata bien
a los toros y la Carmena esa es una vieja chocha indigenista” o
algo así decía.
Como
se puede comprobar sin mucho esfuerzo, la pureza y la tradición a
veces solo sirven para dejarte en ridículo delante de personas a las
que no les interesas lo más mínimo y que no contestan a tu
garrulería por educación y porque se están tomando un café con
galletas. Y es una pena, aunque el garrulo nunca se entere.
Pavis
esto lo sabe, por eso ha desplazado sus estudios teóricos sobre
teatro hacia el espectador. Sea cual sea su naturaleza, garrulo o no,
el que mira un espectáculo es digno sujeto de estudio. Por otro
lado, ahí radica el éxito o el fracaso de un espectáculo y, en
ocasiones, el éxito o el fracaso de la vida. En observar a los humanos.
Observar
su ir y venir por los senderos pedregosos, sus incoherencias, sus
miserias y las ganas que tienen de seguir siendo unos seres
desgraciados, a pesar de tenerlo todo para ser habitantes de happy
park. Observarlos y pensar “en qué me he equivocado, Dios mio, qué
he hecho mal”. Pues, de entrada, mirar demasiado y darle prioridad
al objeto observado. Pavis, que es un gran teórico, necesita
estudiar al espectador para que el teatro siga siendo la maravilla
que es y, quizás, para conseguir que algún purista vea una
performance sin que se mee de miedo en la butaca. Para conseguir
alinear las formas y que la estructura escénica no quede desamparada
y a merced de cuatro garrulos o cuatro puristas (que, a veces, es lo
mismo). Pero yo no soy Pavis y a mi la teoría del espectador no me
ha servido para mucho. En mi vida, quiero decir. Así que voy a observar menos y bloquear más.
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1 comentario:
Seria un osado si comentara sobre algo de lo que no tengo la menor idea, a lo mejor me sacabas un ojo por carcamal de mierda, así, que me callo, que estoy mas guapo, seguro... :)
Besos y salud
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