Hace
unas semanas, quedé con una amiga de 49 años, divorciada y con un hijo
de diecisiete para dieciocho y con otra de cuarenta en trámites de
separación y con dos hijos, uno de nueve y otro de trece años.
Hacía tiempo que no nos reuníamos las tres y supongo que pensamos
que ya era hora de pasar un buen rato juntas.
Aproveché
la tragicomedia de que siempre llegan tarde, para ir al cajero
automático próximo a mi casa. Sin quererlo, simplemente porque
estaba más cerca, tomé la delantera a un chico que también corría
hacia el cajero, tarjeta en mano y que, al verme adelantarle,
dijo:“Vaya, te me has adelantado”.
Y
yo, que soy simpática cuando no toca, giré la cabeza, sonreí y le
dije “No tardo nada”.
No
sé cuánto tiempo se tarda en sacar 40€ de un cajero automático,
pero, por muy lento que sea el artefacto, no más de ¿ocho minutos? Pues durante ese tiempo, el que fuera, estuvo el tipo detrás de mi soltando asquerosa verborrea por su boca. Empezó con un “no, si no tengo
prisa”, siguió con un “además, tengo muy buenas vistas”, un
“puedes tardar lo que quieras, guapa, que yo aquí estoy muy bien
mirándote”, un “porque vaya morena me he encontrao”, un “qué
suerte tengo”… al cabo de unos minutos escupiendo sandeces
(algunos lo llamarían piropos o cumplidos, hija, qué amagada, te
están diciendo cosas bonitas, date la vuelta, sonríe, muéstrale
que su comportamiento es un ejemplo a seguir, que es un machote y es
lo que tiene que hacer, que te encanta lo que te dice…) apareció
mi amiga en coche en la calle contigua. Nos saludamos y el tipo la
incluyó a ella en su batería de excrementos. “Pues tu amiga
también es muy guapa, pero yo me quedo contigo porque me gustan las
morenas” “tú tranquila, puedes tardar lo que quieras, que yo
vigilo”…
Lo
último que le oí decir, antes de dejar el cajero
automático, fue: “no sé qué edad tienes, pero estás muy buena”.
“NO
SÉ QUÉ EDAD TIENES, PERO ESTÁS MUY BUENA”
De
todo lo que me dijo, lo que más me ofendió fue esa última frase y
ahora me pregunto ¿por qué esa última frase? La actitud del
tipo, desde el principio, fue para colgarle de los huevos en
Tordesillas en medio de una piara de pueblerinos enfurecidos por
perder su Toro de la Vega, sin embargo, a mi lo que más me ofendió
fue esa última frase porque incluía la palabra "edad". Y eso me entristece porque pone de manifiesto hasta qué punto tenemos el
machismo incrustado en el tuétano.
¿Qué
me pasa? Me pregunté. En lugar de pensar ¿qué cojones le pasa a los demás? ¿Qué cojones les pasa a
esos tipos que no pueden mantener la puta boca cerrada?
Yo sé lo que me pasa a mi: que vivo en una sociedad machista que ha normalizado ciertas conductas como si fueran el pan de cada día y plantear, siquiera, que no son normales supone, cuanto menos, la incomprensión de una gran mayoría. A consecuencia de vivir en esta sociedad, de un tiempo a esta parte ando intranquila
con la cuestión del paso del tiempo, del mío en concreto. No es
baladí que haya incluido la edad de mis amigas al principio de este
post. Yo tengo 43 años y desde hace 3 las cosas han cambiado
bastante dentro y fuera de mi. Como persona, pero, sobre todo, como
mujer. Cuando digo dentro y fuera me refiero a que no es solo que yo
me plantee la vida de otra manera, no es solo que yo haya dejado
atrás actitudes y pensamientos que ya no me pertenecen, aunque me
conformaron un tiempo, no es solo que mi físico esté cambiando,
sino que los demás, para conmigo, también han cambiado su actitud. En concreto, los hombres. Los
hombres como potenciales parejas, no como hombres neutros.
No sé si esta preocupación por el paso del tiempo la tienen ellos, los
hombres, ni siquiera sé si le ocurre a todas las mujeres, pero en
estos tres años todo se ha confabulado para que yo esté
especialmente sensible ante la cuestión de la edad, el paso del
tiempo y esa madurez real que ha venido para quedarse. La realidad es
que ya no tengo 30 ni 35, que es esa edad en la que todavía puedes
“disimular” y hacerte la jovencita porque aún tienes recientes
los veintitantos y ves muy lejos los cincuenta, o los 60. Es algo de
lo que no eres consciente con 30 ni con 35, así que quien lea esto y
tenga esas edad no lo va a ver, pero es posible que sí lo vea con
43.
Siento el spoiler, chicas, pero es así.
La
cuestión es que ese gilipollas del cajero, que me hizo sentir
incómoda, que me asaltó verbalmente a plena luz del día sin
despeinarse siquiera, puso el dedo en la llaga al mencionar la
palabra “edad” y casi borró toda la mierda anterior, sumiéndome
en una angustia que me duró varios días y que tuve que tratar en
terapia. “Edad. ¿por qué habrá dicho lo de edad? ¿es que se
nota que ya no soy joven? Quizás esta minifalda que me puse ya no va
acorde con mi edad. Qué edad parecerá que tengo...” y así, hasta
el infinito. Dándole importancia al hecho de que un chorra al aire
se refiriera a mi edad.
Yo
ya lo dije hace tiempo, yo quiero brigada, no machista y menos conmigo misma,
eso sería lo último que quisiera permitirme. El paso del tiempo es
una putada, pero también es un regalo y, además, es lo NATURAL. Lo que no es un regalo ni es natural es una
sociedad que aparta a las mujeres de más de 40 y que las obliga a
sentirse mal por cumplir años. Y, por supuesto, los hijos de puta
que asaltan a las mujeres de cualquier edad por la calle.
6 comentarios:
Pues a mi lo que me hace gracia x lo patan y garrulo es eso de "tu tranquila que yo vigilo" es genial...ahí se resume todo lo que la neurona le permite. Es para troncharse...
El tio además estaria mosqueado ya que al comienzo le hiciste un Dafne Schippers en toda regla....y eso hay quien lo lleva muy mal,estos especimenes quieren ganar hasta a las canicas.
A la edad sin prisas dice un amigo mio.
Que gran gran y desaprovechada actriz fue Debra, a la que tb le dijeron en mi opinión muy pronto que no habia tantos papeles para ella...el documental no le he visto pero eres la segunda persona que me lo recomienda...un abrazo
Bah!Ni caso niña, te tengo buenas noticias, los carcamales de 75 nos enamoramos y enamoramos todavía, aunque parezca increíble, así que a los 43 estás entre una beba y una pichona, por otro lado, estoy disfrutando de cantar la jota que le escuché el otro día a Echenique de Podemos, decía con un tono de mucha gracia que me encantó mientras otros le denostaban, "Chúpame la minga Dominga, que vengo de Franciaaaa, chúpame la minga Dominga que tiene sustanciaaaa..." hasta ahí le escuché yo embelesado, ahora estoy buscando a ver si encuentro el resto de la letra, de momento la canto a todas horas, con música de jota, alargando la letra improvisando...jajaja
¡La vida es bella incluso para los carcamales!
Besos y salud
Por mucho que seamos conscientes del entorno machista en el que vivimos, hay cosas que nos han calado dentro, y el para qué sirve una mujer de más de 40 es una de ellas, simple, duro y absurdo.
Cuando decimos que la sociedad es machista nos solemos quedar en el asqueroso ejemplo del cabestro del cajero, pero hay otros mensajes mucho más sutiles que siguen ahí. No es fácil verlos y mucho menos aún presentar un discurso coherente que los visibilice y neutralice, pero cada día avanzamos.
Tener más de 40 es muy diferente a tener de 20 a 30 y tantos, pero ¿peor? No lo creas.
V, Debra era de mis prefes y se retiró a tiempo de que Hollywood la engullera. Lo hizo porque no le gustaba lo que le ofrecían y porque imaginó otra vida mejor lejos de los focos y el sentimiento de ser un pedazo de carne. Una pena para quienes la admirábamos, pero una alegría para ella. O al menos, mayor tranquilidad.
Como el tipo del cajero hay tantos, que no merece la pena comentar ya más.
Un abrazo.
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Genín, a la vejez, viruelas, claro que sí. Tú eres el ejemplo de un alma joven. Yo sé que el amor no tiene edad, pero no sé si lo saben los demás, jiji. Y, sobre todo, esta sociedad que demanda juventud. Los hombres más que las mujeres. A las mujeres, con ese tema, se nos machaca bastante y una no se da cuenta hasta que se da cuenta.
Valgamé.
Un beso.
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Pilar, no es peor ni mejor tener 40, también con 20 una sufre de otra manera, pero no te planteas ciertas cosas porque no has tenido las experiencias suficientes.
Tú ya me entiendes.
Un beso.
Tu edad no es tal porque hoy día: los cuidados, la ropa etc. hace que nos quiten diez años de encima.
Recuerdo que con cuarenta un niño me dijo vieja, ahora no sé qué me diría, hace poco que me dejé las canas, y me encuentro hasta guapa, jejeje..., y eso que mi hijo mayor acaba de cumplir los tuyos.
Pero lo importante, y eso lo aprendes con los años, es cumplirlos, pero cumplirlos bien, sintiéndote contenta contigo misma y bien dentro de tu piel. Los amoríos pasan pero nosotras permanecemos y nos podemos enamorar de muchas cosas. La vida, a pesar de su dureza, de la rabia que da que no avancemos en muchos temas, es un regalo como decía J.L.Sampedro, y como tal no debemos desaprovecharlo.
Abrazos, Sue, y disculpa si te he dado la vara.
Isabel, años de obsesionarnos con la salud y la belleza nos ha llevado, no solo a vivir más sino a vivir mejor y parecer cada vez más jovenes. Y eso, por un lado me parece estupendo y por otro, me aterra. Me aterra la obsesión por la juventud y el hecho de que se valore más que la madurez.
Por lo demás, sí, claro, la vida es un regalo.
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