Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

lunes, 22 de agosto de 2016

CONSUMO IRRESPONSABLE

Claro que lo he sido, consumidora de las peores, de las que ahora no puedo ver ni en pintura. He consumido como la que más y con la misma creencia: que eso me haría más feliz. Pensaba que poder comprar tres, cuatro, cinco jeans al año me haría más feliz, o todas las camisetas del mundo, o bolsos, o libros, o zapatos incluso, pero, contrariamente a lo que la sociedad me juraba y perjuraba, consumir no me hacía más dichosa. Sin embargo, yo seguí consumiendo como una necia hasta que toqué fondo. Veinte años después de aquél desastre, lo único que conservo son los libros. La ropa y el calzado lo he ido donando o regalando y, bueno, sí, también he usado algo, claro, que una no va desnuda por la calle.

Además de consumidora irresponsable (léase: aquél que compra lo que no necesita sin mirar ni el cómo, ni el qué, ni el cuándo), también he sido adicta a los restaurantes caros, a los viajes en turista, a los hombres depilados, a las terrazas más IN del verano, a los tacones, al trabajo basura (que me permitía todo los demás), a las comedias románticas, a los escotes y al vermú los domingos por la mañana. Ahora, cuando vuelvo a ver “Antes del amanecer”, esa película en la que dos jóvenes se conocen en interrail y deciden pasar una noche juntos en Viena, me chirrían muchos los argumentos de Celine para defender su posición en el mundo y el hecho de que siente cátedra cuando limita el gusto por el sexo al género masculino. Me gusta pensar que no soy la misma que vivía con todas aquellas adicciones, pero que soy la misma que salió de ellas. Y me gusta creer que se sale de considerar amor a que te mientan y de estar enfadada porque James es solo un personaje de ficción que podría haberme tocado a mi y no a esa francesa mal encarada. En realidad hubo algunos James en mi vida, y, joder, hablo como una vieja, habrá alguno más antes de que decida marcharme (porque espero decidirlo yo), así que no me quejo por lo que me ha tocado hasta el momento.


Creo que una tiene derecho a echar la vista atrás, forzar los buenos recuerdos y quedarse con ellos, aunque sea tuneándolos, pero también tiene el deber de ser consciente de lo que jamás volverá a pasar de forma voluntaria y, por tanto, a evitarlo. Como el consumo irresponsable. Y no pasa nada, nadie se muere por ello, aunque es muy posible que te tachen de amargada por no consumir, por no creerte mentiras o por poner en tela de juicio los argumentos "románticos" de otros. Que te impongan una estructura social indigna es diabólico, pero que te impongan unas creencias personales con la excusa de que son románticas es casi peor. Lo curioso es que cuando rascas un poco en esas personas que parecen haber inventado el amor, ay mare, compruebas que no hay nada debajo, que todo era purita farsa. Que no te satisfacen. Más o menos como ocurre después de consumir de forma irresponsable.

4 comentarios:

U-topia dijo...

Lo más terrible del consumo es que te venden emociones, no jeans o camisas. Respecto a los afectos es otro capítulo aunque también se ha impuesto la misma lógica consumista, igual que en la política, cada vez es más claro que se votan marcas, no contenidos. Ya te he hablado alguna vez de Byung-Chul Han (ese filósofo coreano-berlinés), radiografía esta sociedad como nadie.

Sigo comprando demasiados libros, eso sí. Pero igual que se compran más cubiertos de los que se usan, también se compran más libros que los que se leen (así me busco mi justificación).

Yo hace mucho que paso de lo que opine la gente de mi, ¿que me ve amargada? que les den!! Yo les veo como rebaño o como decía Nietszche con vocación de esclavos. Te aplaudo y te hago la ola por intentar salir de ese círculo infernal que nos impone el capitalismo (Ahh, yo no te veo amargada).

Abrazos!!

Genín dijo...

Bueno, consumir es consumir, libros, -estos es mas perdonable- todo tipo de cosas y tíos, consumir tíos, que a fin de cuentas debe de ser lo mas rico y lo que causa mas problemas, al menos lo es consumir tias, por lo del amor y el desamor y esas cosas...jajaja
También el usar y tirar viene prácticamente a ser lo mismo, pero según que cosas, no dan demasiados problemas, en fin como decía aquel, "si follas, no conduzcas" ¿O era si bebes? jajaja
Besos y salud

V dijo...

A la que se sienta conmigo en el cine le dije un día que le iba a regalar "memorias de una compradora compulsiva" y se mosqueó, chupé bastante...igual con razón por insinuar y meter cizaña...un abrazo

trolex dijo...

Debo tener esas fiebres que andan por Madrid porque me parece estupendo el post. Iré al médico no obstante.