Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

lunes, 23 de noviembre de 2015

VERGÜENZA


En este preciso instante, me gustaría ser Víctor para poder hacer un análisis conmovedor y peripatético de “Shame”, porque después de ver la peli y leer algunas sesudas críticas por ahí,  solo me viene a la cabeza la polla de Fassbender. A ver, parece ser, el aburrimiento ahoga a muchos, que hubo una polémica alrededor de los desnudos integrales del protagonista. En plan “OH, un hombre desnudo” y tal, como si un desnudo fuera OH algo horrible que hay que ocultar y de lo que hay que hablar muy mal, sobre todo el de un hombre, que OH, se ve poco en cine (que esto es verdad, por cierto). Y, como siempre, ciertos países decidieron censurar algunas escenas o calificar de alto voltaje la película para prevenir sabe dios a quién. 
Otra de las polémicas que he leído que hubo fue por la grandiosidad del pene de Fassbender, que, a ver, fue leer esto y volver a revisar la peli porque yo ni me había enterao, absorta como estaba en otras partes de su anatomía, o vete a saber en qué, pero que no me había enterao. 
Pero, a ver, seamos serios, que la peli lo merece y yo he venido aquí a hablar del drama del chaval y no de su miembro viril. Pobrito Brandom. Un neoyorkino supuestamente exitoso, soltero convencido, adicto al sexo y más triste que un día sin pan. No tiene la culpa, o no toda, seguramente tuvo una infancia terrible allí en Irlanda, se nota también por lo tarada que está su hermana. Varios intentos de suicidio, dependiente emocional de cualquier gilipollas que se cruce en su camino y cantante. Su versión del “New York, New York” de Jonh Kander es deliciosa. No lo es la historia de estos dos hermanos ni de sus funestas carencias emocionales, sobre todo las de él. 
Que sí, que todos estamos un poquito mal de la cabeza, pero lo de este chico es muy sórdido. Que el sexo, que tiene que ser algo divertido, excitante y placentero, se convierta en una soga, en un carcelero, en una imperiosa adicción que te arrastra a la soledad y a la tristeza, a la vacuidad más absoluta, a una vida mísera carente de la más mínima ilusión, ¿no es deprimente? Desde luego, la sensación que te deja la película es, cuanto menos, desalentadora, aunque eso, para el equipo de la peli sea algo bueno. No en vano, el director, alejándose de lo que podría haber sido una historia pornográfica fácil y cargada de clichés, ha sabido construir una historia en la que se dejan ver con dolorosa claridad los daños colaterales de la adicción al sexo, daños que, sin duda, valdrían para cualquier otra adicción. Y eso está muy bien, aunque sea terrible. 
A veces, las pelis enseñan más que la vida y aunque una prefiera experimentar por sí misma, por eso de que el sabor es más intenso, el cine da la oportunidad de vivir otras vidas, vidas, incluso, que no querrías para ti.

6 comentarios:

Genín dijo...

Si, cuando la vi en su dia, me gustó mucho, un dia de estos la vuelvo a ver, este tipo de pelis, a ciertos carcamales nos encantan...jajaja
Besos y salud

V dijo...

Pues Victor ni quita ni pone una coma, que lo explicas de maravilla...claro que se podría hablar del inframundo que esconde la cara oculta del capitalismo exitoso y otras cosas asociadas a que las grandes urbes convierten al ghombre en el antiguo depredadador...pero queda muuuuy pedante, lo tuyo esta muuuucho mejor.
De verdad no te percataste de la segunda polémica y tuviste que revisar....hummmm, no se..vale , pero x que eres tu...un abrazo y gracias x acordarte de este crítico en huelga de hambre...un abrazo

Sue dijo...

Genín, no esperaba menos de ti!
jeje.
Un beso

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Víctor, ¿ves? si es que no se puede contigo. El antiguo depredador, cierto, pero con grandes diferencias (y feas, si se me permite), porque éste no depreda por necesidad (aunque lo suyo sea una adicción) ¿o sí? ay madre, y encima no me fijo en el tamaño, que es TAN IMPORTANTE. Será que me acostumbré a las pequeñas (joder, espero que no).

Nada de huelga de hambre :( Vuelve y te preparo unos huevos :)

Un abrazo.



palabricas dijo...

Vi la película hace ya mucho tiempo (no recuerdo tanto... últimamente no controlo nada bien las estaciones ni los calendarios, pero ese es otro tema) y créeme si te digo que no recuerdo en absoluto el pene del protagonista. De hecho a mi las escenas de sexo me gustan, no lo voy a negar, y aquí tampoco es que hubiera muchas. Comparto tus palabras y la versión de "New York, New york" me pareció absolutamente espectacular, de esas que te dejan enganchada a la pantalla.
El tema... turbio.
Un beso gordo, de los de mejilla con ruido.

O SuSo dijo...

Lo que a mi me resonó cuando vi la peli, más que su adicción al sexo, que la tenía, fue la incapacidad del protagonista para sentir, relacionarse y transmitir...su aislamiento y soledad, creo que por eso "consumía" sexo, como podía haber sido alcohol, cocaina o misas diarias.
La cosificación del ser humano, con la tragedia del uso de los otros, del negarse a uno mismo la posibilidad de observar cómo se está y quién se es.

Ahora que lo pienso, las escenas de sexo se han borrado de mi mente con el tiempo, las recuerdo como algo desagradable de ver para mi, como una escena gore con mucha sangre, si recuerdo que la escena con la compañera de trabajo me conmovió, porque ahí él fue real por un momento, mostrándose y arriesgando. La conexión de dos cuerpos era algo más que sexo,demasiado para ese ser sufriente que se bloqueó y escapó.

Agradezco al director que no mezclara imagenes de la infancia del protagonista y la hermana, porque a saber por lo que pasaron para acabar así.

Me pregunto si él podría ser un trinfador tal en los negocios sin ese lado oscuro? y su hermana, cantaría igual sin ese desgarro en el alma?

Abrazo largo

Sue dijo...

Palabricas, menos mal que no soy la única que no recuerda el pene, bueno, más que no recordarlo, es que ni me fijé, supongo que porque en la película hay cosas que me llamaron mucho más la atención. En efecto, tu sensación de turbiedad es como la que a mi me quedó, de hecho me ha dejado bastante tocada, no tanto por las escenas de sexo o la propia adicción que es terrible, sino por esa manifiesta cosificación del ser humano (como tan bien dice Suso) y por el aislamiento y la incapacidad del protagonista para sentir. Es realmente sórdido.

Un beso!

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Suso, lo que cuentas de la historia con la compañera de trabajo, con la que intenta mostrarse y arriesgar (muy buena la escena de la cena en la que ella le dice que parece nervioso y él, por unos segundos, parece que recupera una especie de inocencia, ilusión) es realmente conmovedor, así como ese final terrible cuando ya es consciente de TODO.
Y sí, ciertamente hay que agradecerle al director que no entrara en el drama que, sin duda, arrastraban desde la niñez los protagonistas.

Un abrazo.