Leitmotiv
Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.
Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.
Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.
-C. Lispector, La hora de la Estrella-
domingo, 20 de septiembre de 2015
REQUIEM
Que confunda macadamia con macedonia no es culpa de mi
cerebro, sino de mi estómago, además, solo las confundo cuando tengo mucha
hambre. Que no me importen las competiciones deportivas y me la sople que
España gane una final en cualquier tipo de deporte, femenino, masculino o paralímpico,
no es culpa de mi estómago ni de mis padres. No me pasé la niñez atada a una
silla viendo los deportes de tve2 ni mis padres me prohibieron verlos, ni me
obligaron a repetir cien veces antes de dormir que España es un país maravilloso,
con deportistas extraordinarios, oe, oa. No hay nada de eso. Ni drama ni
trauma, simplemente, me parecen acontecimientos carentes de cualquier tipo de interés
y, por extensión, de emoción por mi parte. Me da igual si es España o Laponia
quien juega, gana o pierde. Si me pinchan, no sacan sangre. Me resulta tres
millones de veces más interesante ver como Ada caza su primera mosca y se la
lleva a la boca, dejándola salir de vez en cuando para volverla a atrapar con
una destreza que para sí quisiera Gasol.
Qué pena que los franceses no nos
conquistaran en su momento, al menos me hubiera ahorrado discutir con gorrinos
de tradiciones como las corridas de
toros, los correbous y el toro de la vega, entre otras tantas. Ya lo dice
Fernando Trueba, al tiempo que recibe el premio nacional de cinematografía, que
él no ha tenido un sentimiento nacional ni cinco minutos en su vida. Y es que,
a ver, con un poquito abierta que tengas la mente, lo mínimo, cualquier
sentimiento nacionalista, del tipo que sea, ni se te pasa por la cabeza. Porque
es tan tonto como pegar a un padre. Es como los que defiende el toro de la
vega, los correbous o las corridas de toros. No son más tontos porque no han
nacido antes, o quizás sea lo contrario, que nacieron ya tarde y en una época
donde lo de cazar mamut como que ya no se lleva. Construir fronteras sí, eso se
lleva un montón, es el último grito de hecho. Construir fronteras, ver fútbol,
baloncesto y fórmula 1 como si no hubiera un mañana y, además, como salen
señores con traje animando, la pantomima está servida. Penica.
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7 comentarios:
No se corazón, yo creo que el equilibrio, en la vida, como en todo, es lo que da la media de lo que se ve a través del prisma de cada cual y totalmente individual, y claro, mejor hacemos en no tratar de convencer a nadie de que lo que vemos y sentimos nosotros es lo correcto, eso me hace recordar aquello de " nada es verdad ni mentira, todo depende del cristal por el que se mira" o algo parecido, que ya mis neuronas, carcamales ellas, no funcionan demasiado bien, pero como tu eres muy inteligente, seguro que me comprenderás... :)
Besos y salud
Qué alegría encontrar un punto de total desacuerdo contigo. Contigo y con Genín. Genín, te contesto aquí: tú no has ganado nada y el resultado de ayer (partido que vi, como el que se jugó contra Francia, con gran placer) no es consecuencia de la “unión” de los españoles. Más bien es consecuencia de que un español de origen catalán se fue a EEUU a hacerse millonario, compitiendo con negracos de 2,10 m de altura y 120 kilos de músculo y tendones bien afinados y ajustados. El deporte me parece chulo, siempre que no se saquen conclusiones patrióticas o se extrapolen los resultados al campo de las ideas. (Que es, precisamente, lo habitual, porque el deporte, que es dirigido por los elementos peores de la sociedad, suele usarse en TODOS los países y en TODOS los regímenes políticos para intentar metérnosla doblada a los ciudadanos; pero esa es otra cuestión).
Y ahora tú, Sue: Hay “algo” en el deporte que suscita emoción, y que no me parece mal siempre que se quede en el partido y no se extrapole. Fíjate que los deportistas que llevan la capacidad del cuerpo humano más allá de lo habitual fueron ya celebrados en los Juegos Olímpicos, en los que competían las ciudades-estado griegas, normalmente en guerra unas contra otras. Pero eran tan importantes que durante su celebración se establecía la llamada “tregua olímpica”: se suspendían todas las guerras para que los deportistas pudieran viajar por Grecia con seguridad.
El deporte de equipo emociona, creo, porque “representa” algo que resuena en nuestra mente: una época de cazadores-recolectores que vivían en tribus y en la que si una tribu se encontraba con otra o con un miembro de otra se buscaba la eliminación del enemigo. Cuando esa época oscura pasó, se recibió con alivio que los enfrentamientos dejaran de ser sangrientos: pero ese sentimiento de “bandería” lo tenemos en algún lugar de nuestro cerebro y es bueno darle una salida pacífica. No es de extrañar que el deporte inter-nacional se fomente cuando se asientan las naciones-estado, poderosas, y representa enfrentamientos no-sanguinarios.
Ver de vez en cuando partidos de élite (con el físico olímpico de los jugadores y con estrategias dignas de partidas de ajedrez) puede ser divertido. Ser un forofo del deporte hasta el punto de dedicarle horas a la semana a ver partidos y a leer, únicamente, el Marca y el As, me parece un modo de perder la vida y la perspectiva de arreglar los problemas de la vida. (Hay más, como el alcoholismo y las horas libres dedicadas a jugar al tute y al mus: escapismos de la vida y la sociedad).
Ejemplos de intelectuales y artistas que se interesan mucho por el deporte, que no son tontos ni pierden de vista qué es lo esencial del pensamiento de la sociedad, hay muchísimos, pero te voy a decir uno que, artística e ideológicamente, está fuera de toda sospecha: Pasolini, gran amante del fútbol. ¿Le impidió acaso tener una de las obras literarias e ideológicas más importantes de Europa? Para nada. Era una afición apasionada de las que es necesario tener en la vida (Nabokov vivía entregado a las mariposas), una válvula emocional de escape. (Precisamente ahora estoy leyendo los poemas de Pasolini en italiano, ¡yuhu!).
Ya sé que como despierta pasiones y da muchísimo dinero, la dirección de los deportes es realizada por lo peor de la sociedad, tanto en las antiguas burocracias socialistas como en el bloque capitalista, donde se usa para ganar mucho dinero e influencia social. Pero cuando el árbitro pita, lo que sucede es otra cosa: y dedicar un par de horas a ver lo que sucede no implica nada negativo... siempre que al final no digamos “hemos ganado” o no nos quedemos hechos polvo sintiendo que “hemos perdido”. El partido, y sus consecuencias morales y políticas, termina cuando el árbitro pita el final. A diferencia de un buen libro, una buena película o una buena obra de teatro, que empiezan realmente cuando se han terminado y nuestro cerebro comienza el análisis.
En realidad el toro de la no se que es tan cruel como dejar que tu gata martirice a la mosca.
Genín, yo lo entiendo casi todo, otra cosa es que me guste, jiji. Y ya sé que tú te emocionas con el deporte, hombre, y no pasa nada.
Un beso :)
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NáN, me alegra que un intelectual como tú se siente a ver un partido "importante" y se emocione con ello, eso me reafirma en mi idea de que me falta algo que a otros les sobra. ¡Dadme un poco! De verdad que a mi no me emociona en absoluto. Y no es que yo crea que ver deporte (DE VEZ EN CUANDO) sea de tontos y por supuesto reconozco el mérito de Gasol y otros deportistas ¡yo misma hago deporte de equipo y me gusta! pero de ahí a emocionarme cuando juega España va un trecho. Qué le voy hacé. Nadie es perfecto.
Pos yo me sigo emocionando cuando juega mi selección, unas veces bien y otras mal,unas me cago en su madre y otras en su padre, pero me emociono, eso si, menos que cuando era joven, pero me emociono, y os digo mas, el dia que pierda esa emoción es que estoy muy jodido, así que, que dure mucho... :)
Nán, gracias por la deferencia de tu comentario, es un honor, precisamente mi última entrada es dedicada a la selección de baloncesto, eso si, muy superficial, de andar por casa... :)
Besos y salud
Genín, ¡y olé!
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