Leitmotiv
Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.
Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.
Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.
-C. Lispector, La hora de la Estrella-
lunes, 28 de septiembre de 2015
PERDIENDO EL NORTE
Este fin de semana me contaron de primera mano los desmanes
de Podem Tarragona y me permití asustarme un poco. Los resultados de las
elecciones catalanas han confirmado las consecuencias de estos desmanes, aunque
el batacazo de Podemos en Catalunya no se debe solo a la falta de
horizontalidad en ciertos círculos, o a su mala organización, ni siquiera,
creo, al tan mencionado ego de Pablo Iglesias (que parece el único político con
el ego subido. Me da la risa). Se debe, en buena medida, a su posición indeterminada
frente al independentismo. Y claro, si no te posicionas en algo que a la ciudadanía
le importa tanto como un partido de la Champion (o más), si no defiendes el SÍ
o el NO como si del Castillo de Meduseld se tratase, si te quedas varado en el
sentido común, pensando que hay cosas más urgentes e incluso más importantes,
pero sin olvidar que ese problema existe y dándole cabida a la negociación, te jodes (electoralmente hablando).
No puedes decir que primero hay que acabar con la corrupción
y después dejar decidir al pueblo, a cualquier pueblo, sobre su identidad, porque
no te apoyarán ni los que quieren independencia (para AYER) ni los que no la
quieren (para NUNCA). Las prioridades cambian, para una gran mayoría, cuando
hablamos de Catalunya. Hay que proclamar la defensa del Sí o el NO y después lo
otro. Por eso las CUP y C`s se han
empinado como la polla de un casado en la noche de bodas, porque ambos tenían
muy clara su posición.
La cosa es que dejé al clon con la gata y me di un rulo por
Catalunya en plenas elecciones (por casualidad, por ocio y por vicio). Entonces
tuve la oportunidad de escuchar opiniones de todos los colores, o mejor dicho,
de dos, a lo sumo tres y el tercero en discordia éramos dos. No sé si me
explico. Quince personas en un restaurante chino reflexionando sobre el futuro
de una nación que a veces se bifurcaba en dos, dependiendo de quién hablara y
de las copas de vino que llevara encima. Yo entendía todos los argumentos, incluso
los que me pillaban en la otra punta de la mesa, allende los mares, y eran
expresados en catalán (y traducidos al castellano muy amablemene por mi
partener), y me hacía cargo de la problemática. A veces me daba la impresión de
que los cenantes discutían sobre fútbol, tal era el apasionamiento de algunos, pero
en seguida algún comensal me recordaba que no, que la discusión era político-retórica
y nadie podía echar balones fuera.
Creo recordar que no hubo consenso y que la única unanimidad
a la que se llegó fue manifestada al final de la cena y de la siguiente manera:
“Rajoy es un memo ¡un brindis por el memo!” y tal. No, a ver, no voy a analizar
la actualidad política, ni me planteo elaborar una tesis al respecto para que
se me eche encima hasta el apuntador de uno y otro lado. Tampoco voy a defender
lo que a mi me parece más de sentido común ni me voy a poner en plan “podemita”.
Mi opinión y posicionamiento vale tanto como el de cualquiera, supongo, aunque
no esté basado en una pasión ingobernable. Porque todos hemos pasado por ello y
sabemos lo difícil que es gobernar una pasión cualquiera, la que sea, pensad en
una. ¿Ya? Pues eso.
Cuando Fernando Trueba dijo que no tenía ningún sentimiento
nacionalista y que ni cinco minutos se había sentido español, los fascistas de
media España se le echaron encima y los independentistas sonrieron,
sintiéndose, quizás, indentificados. Es curioso, teniendo en cuenta que el
independentismo es una suerte de nacionalismo y que lo que Trueba dijo nada
tiene que ver con la defensa de ninguna bandera. Pero cada cual interpreta lo
que que quiere y como quiere según le arrebate la pasión o el encono. Vincenç
Navarro lo explicó ya muy bien en 2013, en un artículo titulado “¿Qué está
pasando en España y Catalunya?” y me quedo con su análisis antes que escuchar a
personajes patéticos como Risto Mejide defender una causa en la que no cree (y
cuyo estilo de vida contradice) solo por el hecho de llamar la atención. Es
decir, que por encima de cualquier opinión idiota sobre el casposismo español,
del que toda persona con sentido común renegaría (sea o no catalana) está el
hecho de que la calidad de la democracia tiene que ver con dejar a los
ciudadanos decidir en todo lo posible su futuro. Y me apunto a esta decisión y
a esta libertad. A lo que no me apunto es a los extremos y las banderitas y a
las incongruencias alimentadas por intereses y por tantos minutos de televisión.
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3 comentarios:
"el independentismo es una suerte de nacionalismo", no. Es un nacionalismo (otro más), y es lo que hay, y da para lo que da (una superstructura de poder que para algunos tiene un valor que está por encima de las condiciones de vida que provee la superestructura de poder).
Como cantaba Brassens, bien traducido por Krahe: "En la fiesta nacional / yo me quedo en la cama igual / que la música militar / nunca me supo levantar ... en la vida pues no hay mayor pecado / que el de no seguir al abán-dé-rá-dó".
En algunos casos, en el que se va no tiene un ejército glorioso propio, la música militar se puede sustituir por alguna tonadilla. Claro que dirán que quedarse, para escuchar la música militar, que paqué.
“Pentotal paqué”, que escribía Girondo.
Pasé por aquí...y te leí con atención...no se que decir...no pienso dejar que me lleve la marea...hace cinco minutos me acaban de decir y no es broma que se lesionó Messi...que puede tener para dos meses....en fin cadalsos varios...un abrazo
NaN, leí Gabilondo en lugar de Girondo y me hice un pequeño lío.
Vaya tela.
Por lo demás, bien.
Besi
--
Víctor, lo de Messi es una verdadera tragedia. Mañana lloraré un rato.
Un abrazo
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